J. L. G. / P. M. S.
La migraña en la mujer presenta características diferenciales que condicionan su diagnóstico, evolución y abordaje clínico. “Las crisis de migraña en mujeres suelen ser más prolongadas y presentan más síntomas acompañantes, especialmente náuseas, fotofobia y fonobia”. Así lo explican la Dra. Ana Tentor Viñas, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria, Summa 112, y la Dra. Marta González Touya, especialista en Medicina de Familia y Comunitaria y en Medicina Preventiva y Salud Pública, técnico de salud en la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León, coordinadora e integrante del grupo de trabajo de Neurología de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc), respectivamente.
En el marco del programa de formación APDay 2026, ambas especialistas abordan el impacto de las fluctuaciones hormonales, la migraña menstrual, el riesgo de cronificación y los sesgos de género que todavía pueden retrasar el diagnóstico y el tratamiento en muchas pacientes.
¿Cómo está de presente la brecha de género en salud en lo relativo a la migraña? ¿Qué infradiagnóstico dirían que hay entre las mujeres, y qué sintomatología hay que tener en cuenta en ellas?
De acuerdo con los datos disponibles la migraña es una entidad más frecuente en mujeres, tanto en el caso de la migraña episódica como en el caso de la migraña crónica. Esta mayor frecuencia se ha relacionado con las fluctuaciones hormonales rápidas que tienen lugar en los diferentes momentos del ciclo menstrual y en las distintas etapas vitales de la mujer, ya que parece ser que facilitan la activación del sistema trigeminovascular y la liberación de CGRP, mecanismo central en la fisiopatología de la migraña. Según la literatura, las crisis de migraña en mujeres suelen ser más prolongadas y presentan más síntomas acompañantes, especialmente náuseas, fotofobia y fonobia.
“En la última clasificación internacional de cefaleas (ICHD-III) se incluyó la migraña menstrual como una entidad con características propias”
No hay una sola migraña en la mujer. Esta puede originarse en función de su etapa de la vida, como describen en APDay 2026. ¿Qué subtipos hay identificados y hasta qué punto los especialistas de medicina familiar y comunitaria están formados al respecto?
En la última clasificación internacional de cefaleas (ICHD-III) se incluyó la migraña menstrual como una entidad con características propias. El resto de subtipos de migraña son comunes para hombres y mujeres. Para poder diagnosticar cualquier cefalea en general y la migraña en particular es importante una adecuada anamnesis orientada a identificar las características del dolor, los factores desencadenantes y la existencia de posibles signos de alarma. Los diarios de cefaleas en los que los pacientes registran diferentes aspectos de su dolor son de gran ayuda al respecto.
En relación con la migraña durante el embarazo, ¿qué complicaciones tiene asociadas y cuáles son las estrategias que plantean para disminuir los riesgos?
Durante el embarazo, lo habitual es que, a partir del segundo trimestre, al estabilizarse los niveles de estrógenos, el número e intensidad de los episodios de migraña disminuya. En el primer trimestre, en cambio, pueden producirse, sin embargo, más episodios, en relación con las fluctuaciones hormonales, e, incluso, algunas mujeres presentan un primer episodio en este periodo, generalmente con aura. A pesar de esta mejoría en las crisis, los riesgos obstétricos relacionados con la migraña persisten, habiéndose descrito mayor riesgo de estados hipertensivos y preeclampsia en estas mujeres, así como mayor riesgo de parto pretérmino y recién nacidos con bajo peso.
“Se ha descrito un mayor riesgo de estados hipertensivos y preeclampsia en mujeres con migraña, así como mayor riesgo de parto pretérmino y recién nacidos con bajo peso”
La mujer también tiende a desarrollar de manera más frecuente la migraña crónica. ¿Hasta qué punto se puede prevenir? ¿Qué abordaje realizar para que repercuta lo menos posible en su calidad de vida?
Entre los factores que favorecen el desarrollo de migraña crónica se encuentran muchos factores relacionados con el estilo de vida, como el tipo de dieta o el estrés, pero el factor que más frecuentemente se ha relacionado con la progresión a migraña crónica es el abuso de analgésicos en el tratamiento de las crisis, relacionado muchas veces con la automedicación pero también con el diagnóstico erróneo de cefalea tensional en algunas ocasiones, lo que impide la administración de tratamiento más específico en estas pacientes.
Llevar a cabo un diario de cefaleas, modificar determinados estilos de vida para evitar el consumo de aquellos alimentos que se hayan relacionado con los episodios y el aprendizaje de técnicas para disminuir el estrés, así como la formación de los profesionales sanitarios en la identificación de los distintos tipos de cefalea son la clave.
“El factor que más frecuentemente se ha relacionado con la progresión a migraña crónica es el abuso de analgésicos en el tratamiento de las crisis”
Quizá uno de los principales desafíos en la migraña en la mujer es que las pacientes acudan a consulta por este motivo. ¿Hay una deficiencia en la frecuencia de las visitas de las mujeres a atención primaria? ¿Por qué? ¿De qué manera podrían influir los estigmas en ello, y cuáles son los principales prejuicios que permanecen asociados?
Según algunas publicaciones, parece ser que las mujeres, en general, no acuden a consulta médica hasta que los síntomas son graves retrasando el diagnóstico y el inicio de tratamiento. En el caso concreto de la migraña, este retraso diagnóstico puede influir en una mayor automedicación, relacionada con el abuso de analgésicos, que como hemos visto favorecen la progresión a migraña crónica.
“Los profesionales sanitarios presentan sesgos como la infraestimación de la intensidad del dolor en las mujeres o la atribución del dolor a causas psicógenas, contribuyendo así al infradiagnóstico y al retraso del mismo”
Por otra parte, también los profesionales sanitarios presentan determinados sesgos como, por ejemplo, la infraestimación de la intensidad del dolor en las mujeres o la atribución del dolor a causas psicógenas, contribuyendo así al infradiagnóstico y al retraso del mismo.
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