Puentes sin conexiones

Las primeras proyecciones del nuevo Congreso bicameral arrojan una correlación de fuerzas de dos bloques definidos. Por el lado derecho, Fuerza Popular y Renovación Popular, y por el lado izquierdo, Juntos por el Perú y Ahora Nación. En el medio quedan el Partido del Bueno Gobierno y el Partido Cívico Obras, sin ser un bloque, debido a que cuentan con perfiles muy distantes.

Obras tiene el perfil de las bancadas ‘surfistas’ del actual mandato, como Podemos. Un perfil que se maneja según los intereses particulares de sus integrantes, sin una agenda programática de por medio. Y si nos guiamos por la radiografía publicada en este Diario, existen más conexiones con el bloque de izquierda. No solo su principal rostro, Daniel Barragán, ha sido asesor de Roberto Sánchez, sino que otro de sus senadores, Roger Astucuri, es actual regidor de Juntos por el Perú en el distrito limeño de Lurigancho-Chosica.

En el caso del Partido del Buen Gobierno, su perfil tecnocrático los coloca en el verdadero centro con una política “ley por ley”, en la que su voto será más estudiado en cada caso tocado en el pleno. El panorama con el partido de Nieto complica a Fuerza Popular debido a que el bloque de derecha llega sin cohesión. La situación de Renovación Popular es un tanto incierta con su líder Rafael López Aliaga negándose a aceptar el cargo de senador y un discurso que desconoce los resultados de las elecciones que le dan las curules a los representantes del partido. Además, la relación entre naranjas y celestes no es del todo buena.

Con el Partido del Buen Gobierno resulta difícil pensar en que se concrete una alianza sin una agenda específica de por medio. En este escenario es complicado imaginar al fujimorismo cediendo en los temas tecnocráticos que planteará la bancada de Nieto. A esto hay que sumarle viejas rencillas: la bancada fujimorista del 2016 censuró al entonces ministro de Educación Jaime Saavedra, cuyo viceministro era el actual senador Flavio Figallo (no es casualidad que Ahora Nación haya buscado contacto con Nieto a través de Figallo). El fujimorismo de entonces –y el de ahora– repudia al sector tecnócrata, más aún al de orientación oenegera.

El acercamiento de los fujimoristas deberá ser distinto esta vez, pues al frente ya no tendrá a APP, Somos Perú o Perú Libre, grupos que se amoldaban a sus intereses. Esta vez necesita convencer a un grupo integrado por un tipo de liderazgo político que ha criticado duramente los últimos 10 años. De construir dicho puente dependerá el equilibrio en el nuevo Parlamento. La cuestión es si encuentran las conexiones necesarias para concretar un plan conjunto más allá de la segunda vuelta electoral.

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