Al finalizar la entrevista con el doctor Tobias Kraft, coordinador del proyecto “Alexander von Humboldt viajero: La ciencia en movimiento”, una frase suelta gatilló una serie de interrogantes.
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—Muchas gracias, profesor —le dije mientras estiraba la mano hacia la mesa—. Voy a pausar la grabadora. Es una maravilla porque este celular es capaz de transcribir la conversación casi en tiempo real usando inteligencia artificial.
—¿Te imaginas si Humboldt hubiese tenido eso? —replicó el académico con una sonrisa.
—¿Usted se lo imagina? —respondí, dejando que el aparato siguiera registrando esta nueva conversación.
Y es que, a diferencia de la ligereza del teléfono que hoy casi todos cargamos en el bolsillo, fueron múltiples las veces en las que Alexander von Humboldt se quejó sobre el peso, fragilidad y múltiples problemas que le causaban las decenas de instrumentos que llevaba a sus viajes para efectuar las distintas mediciones que necesitaba.
Probablemente una de las mejores formas de dimensionar los periplos logísticos por los que atravesó el explorador sea revisar la exposición que organizó este año el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de España – Muncyt, llamada “Los instrumentos de Humboldt. Herramientas para concebir una nueva visión de la Naturaleza“.
En el catálogo de la muestra se citan correspondencias previas de Humboldt que daban cuenta sobre su “gran número de caros instrumentos científicos”, que el historiador Xosé Fraga estima en por lo menos treinta y el propio Kraft calcula que podrían llegar a bordear el medio centenar.
“Humboldt llevaba una cantidad enorme de instrumentos: para medición astronómica, varios barómetros, termómetros , higrómetros para la humedad… llevaba hasta un cianómetro, una herramienta similar a un pantone que le permitía determinar el color exacto del azul del cielo y, supuestamente, medir la claridad del aire, entre muchos más”, detalla Kraft.

De izquierda a derecha: un microscopio óptico, un estuche de geología y un electroscopio que formaban parte de las decenas de instrumentos que llevaba Humboldt en sus viajes. Este año fueron expuestos por el Muncyt de España en la muestra «Los instrumentos de Humboldt. Herramientas para concebir una nueva visión de la Naturaleza».
/ MUNCYT
Según el académico, cuyo equipo lleva once años estudiando más de 200 mil páginas escritas por el explorador prusiano, “eran aparatos bastante complejos, incluso algunos le permitían hacer triangulaciones, muy similares a los que se usa en la topografía moderna”.
Como si fuese poco, el experto agrega que su arsenal de instrumentos no hizo más que incrementar con el tiempo, testimonio de ello es el equipaje que llevaría treinta años más tarde, durante su exploración por el Asia Central en la que incluyó “hasta una carpa totalmente hecha de cobre que él mismo mandó a construir porque le permitía medir en condiciones casi neutrales”.
A ello habría que sumarle, por supuesto, la afición de Humboldt por registrar en imágenes cada detalle que podía. Y, por otro lado, cómo el equipaje iba aumentando a medida que los registros se acumulaban. En una misiva enviada durante su paso por el norte del Perú, el explorador daba cuenta de cómo habían tenido que detenerse para secar todos los registros que se habían mojado al cruzar en mulas por un río.

El doctor Kraft coordina el proyecto “Alexander von Humboldt viajero: La ciencia en movimiento”, que digitaliza más de 200 mil páginas escritas por Humboldt.
/ Renzo Giner / Xiaomi 17 Ultra
– Viaje al futuro –
— Claro que utilizaría el teléfono celular, principalmente porque sustituiría muchos de los instrumentos que utilizaba —responde Kraft tras pensarlo brevemente—. Muchas veces me lo pienso, cuando uso cartografía digital o saco el compás de mi teléfono para que me indique la altura exacta, las informaciones meteorológicas, todo eso lo tenía que sacar Humboldt dato por dato en el sitio donde estaba.
Pero la obsesión de Humboldt no se limitaba a la precisión numérica sino también al intento de retratar cada elemento en el mayor contexto posible. Para ello, se valdría del carboncillo, hoy en día podría tomar un Xiaomi 17 Ultra como el que llevo y aprovechar la cámara desarrollada en alianza con Leica, icónica marca alemana que en 1925 revolucionó el fotoperiodismo.
Para conocer más detalles sobre las capacidades de este equipo busqué a Kenji Tsukame, vocero de la marca china en Latinoamérica. “En el Xiaomi 17 Ultra trabajamos sobre tres elementos de manera conjunta: el tamaño y capacidad del sensor, la óptica desarrollada junto a Leica y el procesamiento computacional en tiempo real”, detalla.
Según el vocero de la marca, las tres principales innovaciones de ingeniería que posee este equipo lanzado al mercado hace pocas semanas son “la integración entre óptica avanzada y fotografía computacional, que para el usuario se traduce en fotos más fieles a lo que realmente está viendo; el avance en el sensor y la gestión de luz, que permite obtener imágenes más equilibradas en escenarios nocturnos, conciertos, calles iluminadas o interiores con contraste fuerte; y la velocidad de procesamiento, que el usuario ve en la capacidad de capturar una escena espontánea con calidad profesional, sin tener que pensar en la técnica o detener el momento”.
Según Tsukame, al desarrollar el Xiaomi 17 Ultra “no se buscó reemplazar la mirada del fotógrafo, sino darle herramientas más potentes y accesibles para contar historias desde cualquier lugar”.
Pero para Kraft, Humboldt no solo aprovecharía los teléfonos móviles sino que “estaría definitivamente a la vanguardia del desarrollo tecnológico. Estaría fascinado con la IA, la visualización de datos y seguro estaría al frente de la discusión sobre los fenómenos del cambio climático”.
Sumado a ello, el experto considera que el explorador podría haber sido uno de los impulsores -o hasta inventores- de los TED Talks, pues ya en su época había organizado eventos similares. “En 1827, luego de volver de Francia, vio la necesidad de que Berlín se convierta en la capital europea de las ciencias, por lo que organizó lo que hoy conocemos como las Lecturas Kosmos. Dio lecturas de su obra al público universitario, pero al mismo tiempo organizó el mismo evento para el público en general en la Sing Akademie que fueron un espectáculo comentado durante semanas en la ciudad”, reseña.
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Este artículo fue elaborado por Renzo Giner Vásquez desde Berlín, como parte del programa de intercambio del IJP 2026.












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