Qué escuchar en el debate (y qué no), por Karen López Tello

Con el inicio de los debates presidenciales, es altamente probable que la ciudadanía busque propuestas concretas, concentrándonos en el “qué hacer”, cuando la pregunta más decisiva es otra: ¿el Estado tiene hoy la capacidad de hacerlo?

La experiencia reciente lo confirma. El Perú no enfrenta una falta de ideas, sino dificultades para ejecutarlas. Muchas propuestas suenan bien, pero no logran traducirse en resultados. No es una discusión teórica. Es lo que ha ocurrido en la práctica en los últimos años. Por eso, más que evaluar únicamente el contenido de las propuestas, este proceso electoral exige algo distinto: poner atención al “cómo”. ¿A qué prestar atención?

Primero, a si el candidato es capaz de explicar cómo se implementa lo que propone. No basta con anunciar medidas; importa si entiende los pasos, los actores involucrados y las limitaciones reales.

Segundo, a si menciona equipos, capacidades y continuidad. Gobernar no es un acto individual. Requiere personas, estructuras y cierta estabilidad para sostener decisiones en el tiempo.

Tercero, a si reconoce la necesidad de coordinar entre sectores y niveles de gobierno. Los problemas más complejos no se resuelven desde una sola entidad.

Y cuarto, a si incorpora la dimensión política: qué condiciones permitirían sostener sus propuestas. Sin acuerdos mínimos, incluso las mejores ideas se diluyen.

Por eso, también es importante no quedarse solo en los grandes conceptos. La lucha contra la corrupción, la integridad o la justicia son fundamentales. Pero no son suficientes.

Sin una ruta clara para implementarlos, sin equipos que los sostengan y sin condiciones para hacerlos viables, esos principios se convierten en promesas difíciles de medir… y más aún, de cumplir.

Y detrás de todo esto hay condiciones concretas, estabilidad, equipos, coordinación y acuerdos, que rara vez se explican, pero que terminan definiendo si un gobierno funciona.

Estas no son preguntas accesorias. Son las que determinan si una propuesta puede hacerse realidad o quedarse en el discurso. En ese sentido, el debate no debería girar solo en torno a quién tiene la mejor propuesta, sino a quién tiene mayores condiciones para gobernar.

Porque, al final, el Perú no necesita solo elegir mejor. Necesita aprender a gobernar mejor. Y esa diferencia, entre proponer y poder hacer, es la que este debate debería ayudar a revelar.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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