Aunque su inscripción formal data del 2024, la agrupación se comenzó a forjar desde el 2021 cuando Jorge Nieto postuló al Congreso encabezando la lista del desaparecido partido Victoria Nacional, en lo que fue su primer intento de conformar un partido tecnocrático. Tras aquella experiencia fallida, Nieto empezó a reclutar su propia gente siendo él la cabeza del proyecto y, cinco años después, logró una representación en las dos cámaras del nuevo sistema bicameral.
Todos coinciden en que Nieto es el principal elemento cohesionador, y en este arranque es algo que tranquiliza en la interna del partido, pero también son conscientes de que esto no es sostenible en el tiempo, sobre todo una vez que todos los parlamentarios se instalen en sus curules.
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“A Nieto le pasa algo mañana y la bancada se desarma“, advirtió una fuente partidaria.
El centro reformador
Por el momento, existen dos preocupaciones en el Partido del Buen Gobierno. La primera está relacionada a la casi nula experiencia parlamentaria, y el poco recorrido partidario de los miembros de la bancada. Sobre el tema parlamentario, la única que ha tenido algún contacto con el Parlamento es la senadora Patricia Iturregui, quien trabajó como asesora de una comisión especial.
En lo partidario, 20 de los 25 están afiliados. Este podría ser un buen indicador, de no ser porque, para 15 de ellos, esta significará su primera experiencia partidaria. Entre los 10 restantes, dos tienen antecedentes partidarios en el Partido Morado, otros dos en el Apra, y en otras agrupaciones sin estancias muy prolongadas.
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Ante la inexperiencia política y parlamentaria, el partido considera como su mayor activo a su facción tecnocrática que está conformada por nueve miembros, a la que se puede sumar el grupo de cuatro ejecutivos cuya última experiencia laboral ha estado vinculada a cargos en el sector público. Aunque no todos ven con buenos ojos a este sector predominante, pues algunas voces partidarias consideran que ocho de los tecnocráticos tienen una orientación “oenegera” que podría causarles trabas en el Parlamento, por el desgaste de la figura de las ONGs en los últimos años.
Existe un bloque de virtuales parlamentarios que provienen del sector empresarial, y otro de perfiles más independientes, sobre los cuales existe la necesidad de introducirlos a las dinámicas de políticas públicas. El gran reto, hasta julio que será la juramentación, será poder cruzar las promesas partidarias de la campaña con las agendas individuales.
Ante este panorama, en las primeras reuniones se ha planteado la importancia de conformar un grupo de asesores con experiencia parlamentaria. “Se sugirió que es importante dar la directiva de que todos los asesores deben tener experiencia parlamentaria. Nuestro equipo no puede ser nuevo como nosotros. A todos nos conviene tener asesores experimentados”, explicó una fuente consultada.
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Existen varias coincidencias entre los perfiles legislativos que anticipan las agendas individuales que predominará en la bancada. Tienen cuatro virtuales legisladores vinculados al sector salud, y dos relacionados al sector de la agroexportación. Entre la variopinta representación del Partido del Buen Gobierno, puedes encontrar a una Jessica Benitez, técnica del Minsa, como a Nathaly Molina, una cirujana dentista que logró un escaño, pese a ser la número 22 de la lista por Lima, con su campaña enfocada en la agenda animalista y la música K-pop.
También hay personajes de los cuales no se conoce mucho, ni dentro del propio partido, como el virtual diputado del Callao, Fernando Garcia, de quien solo se tiene registro que sido regidor con Chim Pum Callao y luego vicepresidente regional junto al fallecido Rogelio Canches. En su hoja de vida, García Huby no consignó experiencia laboral y el Jurado Nacional de Elecciones le impuso una multa por no declarar una empresa donde tuvo participación.
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Además de los perfiles, el otro punto por ordenar es la postura partidaria en el espectro político. “Nieto habla del centro reformador, y esa es una explicación compleja. Pero creemos que la figura del centro, en la postura del partido, va a cobrar mayor relevancia. Nadie ha querido coger esa figura por la polarización de los últimos años, pero las últimas encuestas (en referencia a la medición del IEP sobre la postura de los votantes respecto a la segunda vuelta) son una señal”, refirió una fuente de la nueva bancada.
¿Cómo se traducirá esa postura en el Congreso? Los virtuales congresistas consultados coinciden en que su política será la del “análisis ley por ley”. El único problema es que varios de los miembros de la bancada, en sus últimas entrevistas, vienen respondiendo con un repetitivo “no sé” a las preguntas respecto a temas de interés nacional.

Partido del Buen Gobierno, la bancada de Jorge Nieto, contará con 25 miembros: 18 diputados y siete senadores.
Primeros tropiezos
La segunda preocupación del Partido del Buen Gobierno está relacionada a evitar fugas. Si bien el reglamento parlamentario evita que se creen nuevas bancadas, un congresista no está impedido de cambiarse de grupo. Y en el partido de Nieto ya se levantaron las primeras alarmas.
“Estamos en etapa de integración con reuniones constantes, para que no se realicen coqueteos con otras agrupaciones. Existe ese temor, y antes de perder gente, deberíamos reclutar gente. Entendemos la importancia del peso numérico”, alega una fuente.
Otra fuente partidaria reveló que las alarmas se encendieron a raíz del contacto entablado por el virtual senador Flavio Figallo con el bloque partidario que viene impulsando Alfonso López Chau, virtual senador y líder de Ahora Nación. En redes sociales se difundió un video donde se observaba a López Chau con su colega partidario Carlomagno Chacón y Marisol Pérez Tello, excandidata presidencial de Primero La Gente. Con esos mismos actores, según las fuentes, tuvo contacto Figallo.
Fue en esas conversaciones que el mismo López Chau planteó a Figallo una invitación para el propio Nieto, y esta fue una conversión que después se ventilaría en medios de comunicación. “Invitamos a Nieto a la coalición y desde su partido respondieron que no participarán”, dijo López Chau en una entrevista con OjoPúblico.

Flavio Figallo, senador del Partido del Buen Gobierno. (Imagen: Ideeelerario)
Dicha reunión generó malestar en la interna del Partido del Buen Gobierno, a tal punto que el propio Nieto negó en RPP Noticias haber recibido una invitación para reunirse con el bloque de López Chau y descartó integrar alguna coalición. “En este momento, nosotros no vamos a pasar a una política de bloques. De verdad, somos un partido que está colocado en un centro transformador”, afirmó en aquella entrevista.
“Están viendo en la interna el tema de la disciplina partidaria a raíz del caso Figallo, porque se habla de una reunión no autorizada”, explicó una de las fuentes consultadas del partido.
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Este caso también ha revelado la necesidad de operadores políticos. “Los congresistas no saben mucho de política e incurren en estos errores. Tienes congresistas prekinder que no solo necesitan personal técnico, necesitan operadores”, anotó otra fuente de la agrupación.
La bancada “prekinder” de Nieto tendrá su primer reunión con todos los miembros durante esta semana. Su primera tarea ha sido completar formularios donde se les ha solicitado sincerar sus agendas y algunos “temas sensibles” -entiéndase conflictos o antecedentes- que puedan arrastrar. Además se quiere empezar a definir vocerías, aunque dicha labor pueda demorar ante la inexperiencia de la mayoría de sus miembros.
El Partido del Buen Gobierno llega como el mayor intento tecnocrático de operar en el Congreso. Solo el tiempo dirá si logran sobreviivir a las arenas políticas que en el Parlamento se asemejan cada vez más a un mercado persa.












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