Durante su visita al Perú para la toma de mando de Keiko Fujimori, la exmandataria panameña Mireya Moscoso abordó los retos de la presidenta peruana para liderar una nación agobiada por crisis políticas y la necesidad de grandes cambios. Destacó los desafíos para una lideresa, un rol que ella asumió con dificultades cuando se convirtió en la primera jefa de Estado de su país entre 1999 y el 2004.
Alejada de la política, la exgobernante de 80 años mantiene hoy un perfil bajo, aunque ha sido una voz activa para defender la democracia en Venezuela y Nicaragua. Accedió a conversar con El Comercio sobre la nueva etapa que se abre para el Perú.
—El Perú ha vivido un largo período de crisis políticas y de polarización. ¿Cuál será el principal desafío de la presidenta Fujimori en esta nueva etapa?
La presidenta es mujer y algunas veces dudan de que las mujeres tengamos el poder para hacer muchos cambios en el país, pero ella lleva muchos años tratando de llegar a gobernar este país y ya lo ha conseguido. Ella sabe lo que necesitan los peruanos y todos los peruanos tienen la esperanza de que ella va a cambiar las cosas en este país. No va a ser fácil porque siento que un presidente varón tiene más facilidades que una mujer; sin embargo, hay que demostrar que la mujer tiene el mismo poder que tienen los presidentes y que lo puede hacer igual y quizás mejor que un hombre.
—Usted fue la primera mujer en alcanzar la presidencia en su país, y al igual que Keiko Fujimori tampoco lo logró al primer intento. También tuvo una fuerte oposición en el Congreso. ¿Ve similitudes entre ambas experiencias?
Definitivamente, pero hay que tener paciencia. Nosotros en el primer año pudimos pasar algunas leyes. Sin embargo, en el segundo año la oposición se unió en contra de nosotros. Fue muy difícil gobernar sin una asamblea que apoyara las leyes que se necesitan para gobernar. Yo tuve la mayoría por un voto nada más y tengo entendido que la presidenta Fujimori también, así que, a medida que pasen los años y que la oposición se dé cuenta de que necesita que el país cambie, quizás puedan ayudarla.
—Las últimas elecciones en el Perú fueron bastante polarizadas. ¿Qué imagen se lleva de la división que vio en el Congreso durante la juramentación?
Definitivamente, ella va a tener que llegar a conversar. Tiene que llamar a la oposición, sentarse con ellos, aunque cuesta un poquito porque se sabe que esas personas no están con ella, pero hay que explicarles que el país los necesita. Ella va a tener que llamar a la oposición a un diálogo nacional para cambiar las leyes que haya que cambiar, algunas veces uno se pregunta, pero ¿qué política está haciendo la oposición?, ¿están actuando así para el pueblo? Y la respuesta es no, buscan no dejar gobernar a la presidenta y ese es un error.
—Han pasado casi 30 años desde que usted ganó la presidencia. ¿Ha cambiado el rol de la mujer en la política tradicional?
Cuando yo fui candidata, algunos partidos de oposición me atacaban diciendo que no tenía la experiencia para llegar a ese puesto. Fue muy difícil porque tuve que enfrentarme a los partidos tradicionales que no creían que una mujer podía hacer el trabajo de un presidente. Para un hombre es más fácil llegar, pero hay que tener paciencia.

Keiko Fujimori, con su banda presidencial, saluda a los asistentes al Congreso de la República. (Foto: El Comercio)
—Keiko Fujimori estuvo acompañada por importantes vecinos regionales en su investidura y todos eran de derecha. ¿Ve que esto se traduzca en acciones concretas ante los retos comunes?
Definitivamente, el día de la investidura todos los presidentes y expresidentes que estábamos allí éramos de derecha y todos le brindamos nuestro apoyo, queremos que el Perú salga adelante, hemos visto cómo el Perú ha tenido problemas y, si el país para, se frena la ayuda a aquellos que la necesitan. La confrontación que hubo en las elecciones no perjudicó a la presidenta ni al otro candidato, perjudicó a las personas que estaban abajo.
—¿Cómo ve las oportunidades para el Perú en cuanto a la cooperación y las relaciones comerciales con Panamá en adelante?
Habrá muchas oportunidades y no solamente con Panamá. Mire cuántos mandatarios vinieron a la toma de mando y todos estaban contentos de darle la ayuda al Perú. Porque no es darle la ayuda a la presidenta, sino es a un país que ha sufrido, que se ha desmejorado, que ha echado para atrás. Entonces, yo estoy segura de que todos estos países que estuvieron aquí le han dicho a la presidenta “aquí vamos a estar para lo que usted necesita”. Va a ser difícil en el Congreso, pero al final, por un voto puede ganar. Por uno yo gané yo y eso hizo que pasáramos las leyes que había que pasar. A ella le va a pasar lo mismo. Y todos le deseamos lo mejor. Todos estamos con ustedes, con Perú.

De izquierda a derecha: Santiago Peña, presidente de Paraguay; Felipe VI, rey de España y José Kast, presidente de Chile | Foto: Antonio Melgarejo/ @photo.gec
—¿Cuáles son los problemas más urgentes de nuestra región y qué lugar ocupa Venezuela, una crisis en la que usted se ha involucrado a nivel diplomático?
Venezuela ahora mismo está presente en nuestros países y todos queremos un cambio. El comunismo se apoderó de Venezuela, pero hay una esperanza, que es el presidente electo de Colombia Abelardo de la Espriella, quien va a cumplir un rol fundamental. Yo creo que cuando él tome posesión, van a regresar miles de venezolanos a levantar su país. Y sobre todo, hay una mujer excelente que ha luchado y que está allí latente con esperanza: María Corina Machado.












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