La resistencia antimicrobiana ocurre cuando las bacterias dejan de responder a los antibióticos, lo que provoca que infecciones antes simples se vuelvan difíciles de tratar. En el Perú, este problema avanza impulsado por la automedicación, la compra de antibióticos sin receta y la errónea creencia de que estos sirven para todo, incluso para gripes y resfríos virales. A ello se suma el incumplimiento del tratamiento, como interrumpirlo antes de tiempo o tomar dosis incorrectas, lo que favorece la supervivencia de bacterias cada vez más resistentes (Ministerio de Salud, 2024a).
El uso indebido de antibióticos no solo incrementa la resistencia antimicrobiana, sino que también empeora los resultados en salud, al prolongar las enfermedades y obligar al uso de tratamientos más costosos o complejos. Aunque existe normativa que regula su venta, esta no siempre se cumple. El reglamento de establecimientos farmacéuticos exige que un paciente presente la receta médica para la dispensación de antibióticos; sin embargo, la venta irregular continúa, pese a que la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) puede sancionar estas faltas con multas y otras medidas (Ministerio de Salud, 2024b).
Como estudiante de Farmacia y Bioquímica, considero que el Estado debe priorizar este problema, ya que pone en riesgo tratamientos esenciales que hoy salvan vidas. Las normas y campañas existen, pero resultan insuficientes si no se acompañan de una fiscalización constante y sanciones efectivas que realmente disuadan la venta ilegal. En este escenario, el químico farmacéutico cumple un rol clave en la educación y orientación de la población, especialmente en contextos donde la automedicación está normalizada.
La resistencia antimicrobiana no es un problema lejano. Cada antibiótico mal usado es una oportunidad para que las bacterias se vuelvan más fuertes. Enfrentarla exige un compromiso real del Estado, de los profesionales de la salud y de la ciudadanía para proteger tratamientos que hoy salvan vidas y mañana podrían dejar de hacerlo.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.
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