Aunque debería ser algo intrínseco y hasta suene increíble tener que pedirlo, lo principal que deberíamos exigirle al nuevo gobierno es estabilidad.
Aunque debería ser algo intrínseco y hasta suene increíble tener que pedirlo, lo principal que deberíamos exigirle al nuevo gobierno es estabilidad.
En los últimos años, el Perú ha pasado por una fuerte inestabilidad política. Gobiernos de derecha y de izquierda se han visto envueltos en escenarios que no eran los que el país necesitaba. Aun así, sorprende cómo nuestra economía ha seguido creciendo y cómo muchas personas han continuado trabajando y emprendiendo a pesar de todo.
Por eso, además de pedir grandes obras y reformas, debemos exigir un gobierno capaz de mantenerse durante los cinco años de mandato. Un gobierno que dé tranquilidad, confianza y continuidad.
En ese sentido, en plena pandemia y durante el gobierno de Pedro Castillo, mi padre escribió en la revista de Mercado Negro: “El reto es complicado porque los números no ayudan y el gobierno parece que nos pone la cancha en subida. Pero no podemos quedarnos sentados esperando a que vuelva a salir el sol y mejore el clima. Hay que levantarnos y poner a andar el carro, aunque la pista esté cuesta arriba”.
Esa reflexión representa muy bien al Perú. Un país de empresarios, emprendedores y trabajadores que, a pesar del panorama al que se enfrentan, no se rinden y siempre buscan la forma de seguir creciendo.
Si hemos podido avanzar con todas estas barreras, imagínense todo lo que podríamos lograr con un gobierno estable. Tal vez no estamos pidiendo algo extraordinario. Tal vez solo estamos pidiendo lo mínimo para que el país pueda avanzar de verdad.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.












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