Redacción
El número de agresiones comunicadas a los colegios de médicos en 2025 fue de 879, según los datos del Estudio Nacional de Agresiones a Médicos 2025 de la Organización Médica Colegial (OMC). Esta cifra consolida una tendencia sostenida en el tiempo y confirmando que no se trata de hechos aislados, sino de un problema estructural dentro del ejercicio profesional. En este sentido, Uniteco recalca que el impacto de la agresión llega posteriormente en forma de ansiedad, miedo, desgaste emocional o depresión. De hecho, el 13,5% de los médicos que sufren una agresión acaba en situación de baja laboral.
De todas las agresiones comunicadas, solo el 48,8% llegan a denunciarse formalmente, aumentando la sensación de desprotección entre los médicos. “Una agresión a un médico no es solo una lesión física o un incidente puntual. Hablamos también de secuelas emocionales que pueden impedir al profesional volver a ejercer con normalidad”, señala Daniel Zoreda, director de Negocio de Uniteco. La violencia contra el médico también se manifiesta a través de amenazas, coacciones e intimidación, en un contexto en el que el impacto mental sobre el profesional adquiere cada vez más peso.
El impacto de la agresión se manifiesta en forma de ansiedad, miedo, desgaste emocional o depresión
Con el objetivo de dar a conocer los derechos y los pasos a seguir tras una agresión, Uniteco recomienda mantener la calma y recibir atención médica de inmediato si se ha sufrido algún daño físico. Las lesiones deben quedar acreditadas en un informe elaborado por otro facultativo, que será el documento con valor probatorio ante cualquier reclamación legal. Además, en la propia historia clínica del médico agredido es recomendable dejar constancia de que se produjo una agresión, indicando la fecha y las circunstancias.
A continuación, es fundamental interponer la denuncia aportando toda la documentación disponible: descripción detallada de los hechos, testimonios de testigos presentes durante el incidente y cualquier otro elemento que permita acreditar lo ocurrido. Cuanta más información se recopile en las primeras horas, más sólida será la reclamación. Por último, contactar con un abogado especializado en derecho sanitario garantiza que el profesional sea asesorado correctamente en cada fase del proceso, desde la denuncia hasta la resolución final. Los asegurados de Uniteco cuentan con acceso a ese acompañamiento jurídico especializado desde el primer momento.


“Muchos médicos no comunican las agresiones por sensación de indefensión, por considerar que denunciar no sirve de nada o por no sentirse suficientemente protegidos. Nosotros queremos que cada profesional sepa exactamente lo que su seguro puede hacer por él. En un contexto de récord de agresiones, brindar este tipo de coberturas es imprescindible”, explica Zoreda.
Coberturas del seguro de Responsabilidad Civil Profesional
Por otro lado, la correduría destaca la importancia de contar con un seguro de Responsabilidad Civil Profesional, como su seguro Único, que incluya entre sus coberturas la indemnización diaria por baja laboral por depresión, como consecuencia de agresiones, amenazas o coacciones por parte de pacientes. Junto a la cobertura por baja laboral, el seguro de Uniteco contempla también otras garantías orientadas a la protección del médico, como la reclamación al paciente por agresión con resultado de lesiones o daños materiales y/o amenazas o coacciones verbales, la asistencia jurídica, y la valoración pericial de los daños físicos y psicológicos derivados de estos hechos.
“Durante años, el seguro de Responsabilidad Civil se ha asociado sobre todo a la defensa frente a reclamaciones de terceros. Pero la realidad del ejercicio médico exige ir más allá. Proteger a un médico también significa acompañarle cuando es víctima de una agresión y ayudarle a recuperarse en el plano jurídico, profesional y personal”, concluye Zoreda.








Deja una respuesta