El centralismo y la evidencia, por Iván Alonso

El centralismo limeño es uno de los grandes mitos con los que la izquierda pretende desacreditar el modelo económico. Hay, sin embargo, cantidad de indicadores que lo desmienten. En los últimos 30 años, muchos departamentos del país han avanzado proporcionalmente más que Lima en distintos frentes. La infraestructura de todo tipo es quizás el mejor ejemplo.

Una de las primeras concesiones otorgadas al sector privado fue la línea de transmisión Mantaro-Socabaya, que va de Huancavelica a Arequipa y que unificó los sistemas eléctricos del centro-norte y del sur en un solo sistema interconectado nacional. La unificación niveló los precios, beneficiando sobre todo a los usuarios del sur del país. Desde entonces se ha concesionado líneas de transmisión en Ayacucho, en Cusco, entre Talara y Piura, Azángaro y Juliaca, Moyobamba y Cajamarca, Moyobamba e Iquitos, Aguaytía y Pucallpa, entre muchas otras. Gracias a esa inversión, el consumo de energía eléctrica por habitante se ha multiplicado por cuatro.

El puerto del Callao se ha modernizado y expandido enormemente, pero también se han desarrollado el puerto de Matarani, que fue el primero en concesionarse, y los de Talara, Salaverry, Pisco y Yurimaguas. Entre 1992 y el 2022, el tráfico de carga marítima y fluvial en los puertos del interior del país creció de 2,8 millones de toneladas a 20 millones, y su participación en el total, de 29% a 37%. Seguramente con el puerto de Chancay su participación crecerá aún más.

En el caso del transporte aéreo, no solamente se ha modernizado el aeropuerto Jorge Chávez, sino también el llamado primer grupo de aeropuertos regionales (Huaraz, Cajamarca, Chachapoyas, Chiclayo, Iquitos, Piura, Tumbes, Talara, Tarapoto, Trujillo, Pisco y Pucallpa) y el segundo grupo (Andahuaylas, Arequipa, Ayacucho, Juliaca, Puerto Maldonado y Tacna). El tráfico nacional de pasajeros, que pasa por todos estos aeropuertos, creció más de seis veces entre 1992 y el 2022, de 1,9 millones a 12,5 millones, luego de alcanzar un pico de 14 millones en el 2019.

Las concesiones de carreteras son, por su propia naturaleza, descentralizadas. Pero, además, muchas están muy alejadas de Lima, como la IIRSA Norte, que va de Paita a Yurimaguas; las IIRSA Sur, que van de Cusco y Puno a la costa sur; y el tramo de la Panamericana Sur que va desde Quilca, en Arequipa, hasta Tacna.

En infraestructura hospitalaria, se ha concesionado servicios en Chimbote y Piura; en agua y alcantarillado, en Tumbes y Madre de Dios; en banda ancha, en no menos de 20 departamentos.

Nunca como ahora ha estado tan descentralizada nuestra economía.

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