Irán: Por qué Estados Unidos dejó el programa de misiles balísticos iraní fuera del acuerdo de paz | Donald Trump | Israel

La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero demostró que el mayor peligro actual para el Estado Hebreo son los misiles balísticos de Irán. Por esa razón, un objetivo fundamental del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu era que se imponga un límite a su alcance, que ronda los 2.000 a 2.500 kilómetros.

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La distancia entre Israel e Irán es de entre 1.000 a unos 2.500 kilómetros, dependiendo del punto de lanzamiento del misil y del objetivo.

Una foto del 25 de mayo de 2023 muestra las pruebas del misil balístico Khorramshahr de cuarta generación, denominado Khaibar, en un lugar no revelado de Irán. (Foto del Ministerio de Defensa iraní / AFP).

Una foto del 25 de mayo de 2023 muestra las pruebas del misil balístico Khorramshahr de cuarta generación, denominado Khaibar, en un lugar no revelado de Irán. (Foto del Ministerio de Defensa iraní / AFP).

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Durante las negociaciones, Irán se negó a incluir el tema como parte de un acuerdo para el fin de la guerra. Era una de sus líneas rojas.

Una vez firmada la paz, el programa de misiles balísticos de Irán no figura en los 14 puntos del acuerdo ni como asunto de negociación para los próximos 60 días.

Para entender la magnitud de esta omisión, el corresponsal militar sénior y analista de inteligencia del The Jerusalem Post, Yonah Jeremy Bob, afirmó esta semana en un artículo que el objetivo fundamental de Israel en la guerra no era provocar la caída del régimen iraní, ni su programa nuclear, sino neutralizar una amenaza que considera existencial: el programa de misiles balísticos de Teherán. Desde esta perspectiva, dejar intacta esa capacidad equivale a preservar la principal arma de Irán para amenazar directamente a Israel.

Hasta antes de la guerra, Irán tenía almacenados unos 3.000 misiles balísticos. Pero como explica Yonah Jeremy Bob en su artículo, a finales del 2024 Teherán había acelerado su producción a un ritmo de entre 200 y 300 al mes, lo que le habría permitido llegar hasta los 6.000 misiles balísticos en el 2026 y a entre 8.000 y 10.000 para el 2027-2028.

Durante la guerra, Irán disparó 550 misiles contra Israel, con una tasa de derribo de aproximadamente el 90%, lo que provocó que unos 50 alcanzaran su objetivo, causando decenas de muertos, miles de hospitalizados y cerca de 30.000 reclamos por daños materiales, explicó Bob.

Los equipos de respuesta trabajan entre los escombros de un edificio tras el impacto de un misil de Irán en la ciudad israelí de Bat Yam, al sur de Tel Aviv, la madrugada del 15 de junio de 2025. (Foto de Jack GUEZ / AFP).

Los equipos de respuesta trabajan entre los escombros de un edificio tras el impacto de un misil de Irán en la ciudad israelí de Bat Yam, al sur de Tel Aviv, la madrugada del 15 de junio de 2025. (Foto de Jack GUEZ / AFP).

/ JACK GUEZ

El analista advirtió que el impacto habría sido mucho mayor si, por ejemplo, Teherán hubiera lanzado 5.000 misiles. Con la tasa antes mencionada, unos 500 proyectiles habrían logrado atravesar las defensas israelíes y alcanzar sus blancos.

Actualmente, Irán cuenta con entre 500 y 1.000 misiles balísticos, pues a los que disparó hay que sumar los que fueron destruidos por Israel en sus ataques. ¿Cuándo retomará la producción acelerada de antes de la guerra? Bob cree que será en dos años.

¿Por qué para Irán sus misiles balísticos son estratégicos?

Iraníes pasan junto a misiles balísticos Sejjil (izq.) y Qadr-H, exhibidos junto a un retrato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el 25 de septiembre de 2017, en la plaza Baharestan de Teherán. (Foto de ATTA KENARE / AFP).

Iraníes pasan junto a misiles balísticos Sejjil (izq.) y Qadr-H, exhibidos junto a un retrato del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, el 25 de septiembre de 2017, en la plaza Baharestan de Teherán. (Foto de ATTA KENARE / AFP).

/ ATTA KENARE

Sin misiles de largo alcance, Irán tendría muchas más dificultades para golpear objetivos en Israel de forma directa.

Durante la guerra, como parte de sus exigencia, el gobierno de Netanyahu llegó a plantear que cualquier acuerdo incluyera un límite de 300 kilómetros al alcance de los misiles iraníes. Esa distancia los dejaría fuera del alcance de Israel.

¿Por qué es una amenaza existencial? Un misil balístico no necesita llevar una ojiva nuclear para causar daños importantes. Puede transportar explosivos convencionales para golpear ciudades, bases militares, puertos, aeropuertos, entre otra infraestructura crítica.

Israel posee algunos de los sistemas de defensa antimisiles más avanzados del mundo, pero no son invulnerables. La estrategia iraní de lanzar oleadas con cientos de misiles y drones demostró que la defensa puede ser saturada. En ese escenario, incluso una tasa elevadísima de interceptación podría resultar insuficiente pues un pequeño porcentaje de impactos poderosos bastaría para causar graves daños humanos, económicos y estratégicos.

En conclusión, los misiles balísticos son la principal carta de disuasión de Irán frente a Israel. Junto con la posibilidad de afectar el tránsito por el estrecho de Ormuz, Teherán conserva dos de las herramientas más poderosas para ejercer presión militar y económica en la región y a escala global, incluso después del acuerdo con Estados Unidos.

¿Por qué Donald Trump dejó el tema fuera del acuerdo de paz? El jueves, el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, respondió a esa pregunta. Dijo que no se le puede decir a un país que “no puede defenderse”.

Vance remarcó que lo que Estados Unidos busca es que Irán no pueda “construir el tipo de misiles que puedan amenazar al mundo”. También recordó que durante la guerra, su país ha destruido “un número sustancial” de los misiles balísticos de Irán.

Trump terminó siendo más concesivo de lo esperado

El lanzamiento de un misil balístico Shahab-3 de Irán en año 2006. (Agencia de Noticias Mehr).

El lanzamiento de un misil balístico Shahab-3 de Irán en año 2006. (Agencia de Noticias Mehr).

Para Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, la exclusión del programa de misiles balísticos iraní refleja un cambio de enfoque de la administración Trump durante las negociaciones.

Explicó a El Comercio que Estados Unidos e Israel tenían inicialmente tres objetivos principales: impedir que Irán desarrollara armamento nuclear, debilitar su capacidad de misiles balísticos y reducir el potencial de su industria de drones. Sin embargo, sostuvo que el resultado final revela un “espíritu más concesivo” por parte de la Casa Blanca.

Gómez de la Torre señaló que, aunque Estados Unidos logró infligir daños a la infraestructura militar iraní, finalmente aceptó dejar fuera de la negociación un tema que originalmente consideraba fundamental. “Ha habido un ángulo concesivo”, afirmó, al recordar que la cohetería balística era una de las principales preocupaciones de Washington debido a que, en el futuro, podría servir como plataforma para transportar una eventual cabeza nuclear.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pide que se indulte al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por sus causas judiciales abiertas en Israel. (SAUL LOEB / POOL / AFP)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pide que se indulte al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, por sus causas judiciales abiertas en Israel. (SAUL LOEB / POOL / AFP)

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El analista consideró que esta postura también debe entenderse en el contexto de las recientes diferencias entre Trump y Netanyahu. Dijo que las desavenencias surgidas durante la guerra y algunas decisiones unilaterales adoptadas por Israel habrían erosionado parcialmente la coordinación entre ambos gobiernos. “Ese difícil trance de la relación le ha dado más libertad de acción a Trump”, sostuvo.

Argumentó que las tensiones con Netanyahu podrían haber tenido un efecto inesperado para Israel. “Probablemente este unilateralismo de Benjamin Netanyahu y estas pequeñas tensiones le dieron más libertad de acción a Trump para ser más concesivo en un tema que inicialmente era fundamental”, indicó. Según Gómez de la Torre, ello explicaría por qué Estados Unidos terminó aceptando que Irán conserve parte de una capacidad militar que Teherán considera estratégica para su defensa y disuasión.

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