El Perú que merecemos, por Denisse Miralles

“El Perú se encuentra ante una oportunidad histórica”. Cuántas veces hemos escuchado esta frase. Personalmente, rozando ya las cinco décadas, la he oído en diversos contextos y desde distintas voces, siempre cargada de esperanza. Porque detrás de ella hay un llamado profundo: construir juntos la grandeza de nuestro país. Sin embargo, muchas veces no hemos estado a la altura de ese desafío.

Los peruanos somos emprendedores, luchadores, creativos y resilientes. Merecemos un país donde podamos salir a la calle sin miedo, emprender sin ser extorsionados, tener trabajo digno, respetar las reglas y exigir que se respeten. Merecemos servicios públicos oportunos y de calidad, que la riqueza de nuestro suelo sea aprovechada responsablemente en beneficio de todos. Merecemos crecer sin miedo, sin anemia; desarrollar nuestro potencial y envejecer con dignidad.

Después de años marcados por la inseguridad, la confrontación política, la inestabilidad institucional y la insatisfacción general, el país no espera solo un cambio de autoridades. Espera un cambio de rumbo y liderazgos capaces de poner el bien común por encima de intereses particulares.

El próximo gobierno deberá entender que su principal misión no será únicamente administrar el Estado, sino reconstruir la confianza entre peruanos. La unidad no significa pensar igual, sino trabajar juntos por objetivos comunes, dejando atrás la división que tanto daño ha causado.

Hoy, más allá de las diferencias ideológicas, la inseguridad ciudadana nos preocupa a todos. Afecta la tranquilidad de las familias, frena inversiones, encarece negocios, destruye empleos y la confianza. Cuando una bodega cierra por extorsión o un trabajador labora con temor, pierde todo el Perú.

Los primeros 90 días del nuevo gobierno serán determinantes. Ejecutivo, Congreso, gobiernos regionales, municipalidades, sector privado, academia y sociedad civil deben comprometerse con una agenda mínima de consensos. No se resolverán todos los problemas del Perú, pero sí puede marcarse el inicio de una transformación y convertir esta oportunidad histórica en el Perú que merecemos.

Algunas medidas prioritarias que deberían implementarse:

1. Acción inmediata contra la inseguridad ciudadana, el crimen organizado y las economías ilegales, con equipos especializados de inteligencia, presencia nacional y coordinación permanente entre policía, fiscalía y sistema penitenciario.

2. Instalación de mesas territoriales para ordenar demandas sociales con responsabilidad fiscal, empezando por la atención de obras paralizadas.

3. Cartera única y articulada de infraestructura estratégica, con financiamiento garantizado para construcción, operación y mantenimiento, priorizando asociaciones público-privadas y obras por impuestos.

4. Estrategia inmediata para reducir el impacto del Súper El Niño en infraestructura social y económica.

5. Promoción de mypes, incentivando la formalidad y la generación de empleo.

6. Simplificación de trámites y ventanillas únicas para impulsar inversión privada estratégica.

7. Generación de ingresos tempranos y empleo temporal en regiones críticas.

8. Seguimiento y rendición de cuentas de compromisos, avances y alertas para reducir la desconfianza ciudadana.

Sin embargo, ninguna medida tendrá éxito si el nuevo gobierno gobierna solo para sus votantes. El Perú necesita un liderazgo que escuche, dialogue y convoque. La polarización puede ganar elecciones, pero no construye países.

Los peruanos merecemos vivir sin miedo, con instituciones que funcionen y autoridades que entiendan que el poder es servicio, no privilegio. Merecemos un Estado que llegue a todo el país y una política capaz de unir en lugar de dividir.

Ese es el Perú que merecemos. Y ese debe ser el compromiso ineludible del próximo gobierno y de todos los peruanos.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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