Anuario iSanidad 2025
Dr. Marcos Madruga, presidente de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep)
Imaginemos que alguien formula la siguiente pregunta a una inteligencia artificial dentro de unos años. Buenos días, ¿me puedes decir en qué comunidad autónoma está el mejor neuropediatra en España?
Y que la respuesta fuera clara y contundente. Me alegra que me hagas esa pregunta. Debo decirte que, en la actualidad, gracias al reconocimiento en España de la neuropediatría como área de capacitación específica (ACE), la formación de los neuropediatras es homogénea en todas las comunidades autónomas, de manera que cualquier niño o adolescente puede recibir una atención experta y de calidad viva donde viva.


Este escenario, que ojalá sea pronto una realidad, contrasta con la situación actual debido a la falta de reconocimiento oficial de una subespecialidad pediátrica que, de forma global, es de las más demandadas en las consultas hospitalarias.
En España, la especialidad en neurología infantil o neuropediatría no está reconocida de forma oficial ni tampoco existe un marco legal para realizar dicha formación. Esto provoca que, a pesar del enorme compromiso de los profesionales, la equidad en la atención neuropediátrica no está garantizada en nuestro país y se generan importantes desigualdades en la formación, el acceso y la calidad de la atención entre territorios.
La equidad en la atención neuropediátrica no está garantizada en nuestro país y se generan importantes desigualdades en la formación, el acceso y la calidad de la atención entre territorios
Ante esta situación, desde hace años la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (Senep) trabaja por conseguir el reconocimiento de la especialidad de neurología pediátrica en España como ACE.
Mientras tanto, se adapta la formación de los neuropediatras al programa oficial de formación médica europeo, el syllabus de la Sociedad Europea de Neurología Pediátrica (EPNS, por sus siglas en inglés) que siguen los países de nuestro entorno.
Diagnósticos más complejos
La exigencia de una calidad formativa no es un capricho, sino una responsabilidad compartida por los profesionales y las instituciones. Además de la alta demanda, cada vez existe mayor complejidad, tanto en los diagnósticos como en el abordaje terapéutico. El sistema nervioso en desarrollo presenta características funcionales, clínicas y terapéuticas propias, distintas tanto de la pediatría general como de la neurología del adulto.
La exigencia de una calidad formativa no es un capricho, sino una responsabilidad compartida por los profesionales y las instituciones
Muchas de las patologías que atendemos —epilepsias refractarias, distrofias musculares, enfermedades metabólicas, leucodistrofias…— son enfermedades raras cuyo diagnóstico y tratamiento exigen conocimientos avanzados en genética, neuroimagen o neurofisiología, y en terapias específicas, avanzadas y costosas, competencias que necesitan una formación estructurada y altamente exigente.
A su vez, la creciente prevalencia de trastornos neurológicos en la infancia refuerza aún más la necesidad de esta especialización. El aumento de casos de trastornos del neurodesarrollo —del espectro autista (TEA), de déficit de atención e hiperactividad (TDAH)…— o de parálisis cerebral, entre otros, exige profesionales altamente cualificados capaces de orientar diagnósticos precoces y de coordinar intervenciones multidisciplinares (rehabilitación, genética, neurocirugía, educación, etc.) que, en una gran mayoría de los casos, deben ser lideradas por neuropediatras.
Papel reconocido del neuropediatra
A pesar de todo lo expuesto y de no existir un reconocimiento oficial de la neuropediatría como subespecialidad pediátrica (ACE), el sistema sanitario sí reconoce de facto la especificidad y complejidad de esta área.
Prueba de ello es que las instituciones del Estado y regionales, al margen de la creación de las consultas específicas en los hospitales, incluyen la neuropediatría dentro de los Centros, Servicios y Unidades de Referencia del Sistema Nacional de Salud (CSUR), así como en sus homólogas europeas, las Redes Europeas de Referencia (ERN).
A pesar de no existir un reconocimiento oficial de la neuropediatría como subespecialidad pediátrica, el sistema sanitario sí reconoce de facto la especificidad y complejidad de esta área
Desde la Senep, junto a la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Sociedad Española de Neurología (SEN), la EPNS y numerosas asociaciones de pacientes, llevamos años defendiendo esta necesidad.
El reconocimiento de la neuropediatría como ACE no es una reivindicación corporativa sino, como hemos visto, una medida imprescindible para garantizar la equidad, la calidad y la continuidad de la atención a los niños y adolescentes con enfermedades neurológicas.
Por todo ello, ha llegado el momento de avanzar, de asegurar la igualdad de oportunidades en el acceso al mismo nivel de excelencia, de garantizar que la formación sea rigurosa y homogénea en todo nuestro territorio, y de que el compromiso de nuestros equipos se vea respaldado por un marco normativo estable. Sólo entonces la pregunta ¿dónde está el mejor neuropediatra? dejará de tener sentido, porque la respuesta será sencilla: en cada comunidad autónoma.







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