J.P.R.
Las redes sociales se han convertido en uno de los principales escaparates de los cánones de belleza y, cada vez más, en un factor que condiciona la salud mental y la percepción del propio cuerpo. Un estudio realizado en España, cuyos resultados se publicarán próximamente, apunta a que existe una relación directa entre el tiempo de exposición a estas plataformas y una mayor tendencia a la comparación social y la insatisfacción corporal. En esta entrevista, Dra. Rosa Molina, psiquiatra en el Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, ha puesto en marcha un estudio en el que analiza cómo los algoritmos y la exposición continuada a contenidos estéticos pueden favorecer la ansiedad, la autocrítica y los trastornos de la conducta alimentaria, hasta el punto de considerar que la presión estética mediada por las redes sociales constituye un reto creciente para la salud pública.
¿Por qué han decidido investigar el impacto de las redes sociales en la presión estética?
Porque observamos una presión estética creciente en estos medios y las nuevas generaciones presentan un sufrimiento psicológico creciente vinculado directamente a la exposición constante a imágenes filtradas y contenidos cada vez más enfocados en la estética. Las redes sociales no son neutrales, son entornos diseñados para captar nuestra atención, comparar y generar deseo. Esto puede tener un efecto directo sobre la autoestima y la percepción y vigilancia corporal, especialmente en adolescentes y jóvenes adultos.
Comprender cómo estas plataformas moldean nuestra relación con nuestro cuerpo es fundamental para poder desarrollar estrategias de prevención y educación emocional, así como políticas de salud basadas en evidencia.
¿Hasta qué punto puede convertirse en un problema de salud pública?
Estamos ante un fenómeno que va más allá de lo individual. Cuando un porcentaje significativo de la población (especialmente jóvenes) experimenta síntomas de ansiedad, depresión, trastornos de conducta alimentaria o un malestar crónico por su cuerpo, estamos hablando de un problema de salud pública.
«Cuando un porcentaje significativo de la población (especialmente jóvenes) experimenta ansiedad, depresión, trastornos de conducta alimentaria o un malestar crónico por su cuerpo, estamos hablando de un problema de salud pública»
La presión estética mediada por algoritmos puede generar efectos colectivos como la normalización de expectativas irreales o incremento en la demanda de procedimientos estéticos. Nuestra preocupación es que esta “belleza algorítmica”, no solo afecta la autoestima individual, sino que altera la percepción social de la salud y la normalidad corporal, generando costes emocionales y económicos que las políticas sanitarias deben abordar.
Están a punto de publicar los resultados del estudio realizado en España. ¿Nos puede adelantar las principales conclusiones o resultados preliminares?
Sí. Nuestros hallazgos preliminares muestran ciertos patrones. Existe una correlación significativa entre el tiempo de exposición a redes sociales y la tendencia a la comparación social e insatisfacción corporal. En otro estudio previo vimos que además, más tiempo de exposición en redes se relacionaba con más autocrítica y menos autocompasión.
No es sólo la exposición lo que importa, sino el tiempo de contenido consumido y la internalización de estos estándares estéticos como ideal a alcanzar. En ese sentido, las RRSS operan como lo que podríamos llamar un “laboratorio de deseo”. La repetición constante va configurando unos ideales que antes se percibían como lejanos, asociados a unas pocas celebrities en TV, pero que ahora están presentes de forma continua en la vida cotidiana, prácticamente 24/7, en cualquier espacio y momento de intimidad. Además, se intensifica la comparación social, que se vuelve más inevitable, porque los referentes dejan de ser figuras inalcanzables para convertirse en personas percibidas como cercanas y posibles: la vecina, la compañera de trabajo o la amiga… La exposición continuada a ciertos contenidos favorece su normalización y lo que conocemos como “internalización del ideal”. Es decir, lo frecuente se percibe como normal, lo normal se percibe como deseable y lo deseable puede percibirse como necesario.
«Existe una correlación significativa entre el tiempo de exposición a redes sociales y la tendencia a la comparación social e insatisfacción corporal»
Están a punto de iniciar un estudio internacional. ¿Qué otros países pretenden investigar y cómo puede variar la presión estética en estos países?
El estudio internacional nos gustaría que incluyese países latinoamericanos, asiáticos y nórdicos ,porque creemos que representan distintos contextos culturales donde esta presión estética puede variar.
Prevemos que la presión estética variará según factores culturales, mediáticos y socioeconómicos. Nuestro objetivo es identificar patrones universales, así como matices específicos de cada país, para poder proponer estrategias globales y localizadas de prevención y promoción de la salud mental.






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