
En las próximas semanas, el INEI publicará las cifras de pobreza del 2025. La mayoría de las proyecciones sobre este indicador apuntan a reducciones de entre uno y dos puntos porcentuales, lo cual llevaría la tasa de pobreza desde los niveles de 27,6% de 2024 hasta niveles cercanos al 26% en 2025. De este modo, de confirmarse estas estimaciones, será posible argumentar que durante el año pasado se completó la recuperación de la pobreza luego del abrupto proceso de empobrecimiento que tuvo el país entre 2022 y 2023 (que llevo a nuestra tasa de pobreza a niveles de 29%). Vale la pena recordar que en esos años nuestra economía experimentó dos choques particularmente críticos para el nivel de vida de la población: la aceleración de la inflación (sobre todo en 2022) y la contracción de la producción (sobre todo en 2023). Así, bastó que la economía peruana retornara a tasas de inflación cercanas al 2% en el periodo 2024 – 2025 y que creciera en promedio alrededor del 3,5% para llegar a tasas de pobreza comparables a las del 2021.
En las próximas semanas, el INEI publicará las cifras de pobreza del 2025. La mayoría de las proyecciones sobre este indicador apuntan a reducciones de entre uno y dos puntos porcentuales, lo cual llevaría la tasa de pobreza desde los niveles de 27,6% de 2024 hasta niveles cercanos al 26% en 2025. De este modo, de confirmarse estas estimaciones, será posible argumentar que durante el año pasado se completó la recuperación de la pobreza luego del abrupto proceso de empobrecimiento que tuvo el país entre 2022 y 2023 (que llevo a nuestra tasa de pobreza a niveles de 29%). Vale la pena recordar que en esos años nuestra economía experimentó dos choques particularmente críticos para el nivel de vida de la población: la aceleración de la inflación (sobre todo en 2022) y la contracción de la producción (sobre todo en 2023). Así, bastó que la economía peruana retornara a tasas de inflación cercanas al 2% en el periodo 2024 – 2025 y que creciera en promedio alrededor del 3,5% para llegar a tasas de pobreza comparables a las del 2021.
Sin duda hay muchas lecciones que podemos extraer del quinquenio pasado, pero en términos de lucha contra la pobreza hay dos que considero que no deben pasar desapercibidas. Primero, la importancia del crecimiento económico y la estabilidad de precios como condiciones necesarias para plantear cualquier agenda orientada a esta finalidad. No solo porque dinamizan los mercados laborales, generan oportunidades de negocio para las familias o preservan la capacidad adquisitiva de la población; sino porque además permiten un contexto de estabilidad macroeconómica necesario para generar espacio fiscal y expandir el presupuesto orientado políticas de lucha contra la pobreza sin poner en riesgo el equilibrio de las cuentas públicas.
Segundo, estas políticas públicas son igualmente importantes cuando se implementan adecuadamente, condición que no necesariamente se ha garantizado en los últimos años. Por un lado, el Perú mantiene bolsones de pobreza estructural (más allá del componente monetario) donde el crecimiento económico por si solo es menos efectivo y gana relevancia la existencia de políticas sociales focalizadas. Surgen así espacios para promover acciones que construyan capital humano o cierren brechas de infraestructura mejorando el acceso al mercado a ciudadanos excluidos (mayoritariamente ubicados en zonas rurales dispersas). Por otro lado, nuestro país ha mostrado ser muy sensible a choques de diferente naturaleza por lo que tiende a empobrecerse rápidamente y recuperarse lentamente. Lamentablemente, en el camino, deja daños de naturaleza persistente: inseguridad alimentaria, menor inversión en educación, apertura de brechas de género, entre otros; que en el peor de los casos puede implicar que emerjan nuevos bolsones de pobreza estructural. Surgen así espacios de política pública preventivas orientadas a evitar el empobrecimiento de poblaciones no pobres pero vulnerables (mayoritariamente en segmentos informales de la periferia de las ciudades) frente a restricciones de liquidez de corto plazo.
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