Cerrón y el triunfo de la impunidad, por Héctor Villalobos

Vladimir Cerrón se alista para dejar la clandestinidad. Durante dos años y medio convirtió un mandato judicial en letra muerta y se burló de un sistema que ahora lo premia. Gracias a los votos de cuatro magistrados, volverá a caminar por las calles sin cuidarse las espaldas. Nadie ha declarado su inocencia, pero él promoverá esa narrativa. La decisión del Tribunal Constitucional que anula la orden de prisión en su contra es una recompensa a la impunidad. Luego de casi tres años, quien tiene que dar explicaciones no es el fugitivo sino la justicia. Y es un mensaje alentador para cualquiera que pretenda evadir la acción de la ley.

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