Cada vez es más evidente que varios partidos cobijan candidatos al Congreso vinculados con economías ilegales. | OPINION

En los últimos años, los descomunales ingresos que mueve la minería ilegal han opacado parte de la discusión sobre el resto de la economía ilícita y su infiltración en el aparato público. Esto es un error. Más bien, en la erosión del sistema democrático y del Estado de derecho las economías ilegales se potencian mutuamente.

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