1926: La jornada de las ocho horas

Más de seis años han tardado los gobiernos de los principales países de Europa en resolverse a establecer por ley la jornada de ocho horas de trabajo en la industria. Desde que la conferencia de Washington aprobó el convenio sobre la duración del trabajo, en 1919, los gobiernos aludidos han venido aplazando su ratificación hasta ahora, unas veces por recelos, otras por un temor mal razonado de quebrantar la producción y siempre por desconocer en realidad lo que la reforma significa. Pero ya es un hecho la unanimidad deseada y es de esperar que no tropezará con otras dificultades.

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