“¿A qué esperamos, a ver un caso cada hora?”

Gema Maldonado Cantero
Los pediatras de urgencias no ocultan su inquietud ante la creciente llegada a estos servicios de niños y preadolescentes con problemas de salud mental que requieren atención urgente. Solo en el Hospital Universitario de Cruces de Bilbao este tipo de urgencias se han duplicado en los últimos 10 años. Los casos más habituales son por ansiedad, pero los que más crecen son los intentos de suicidio, que registran un incremento del 22% cada año. Le siguen las crisis de agresividad, que anualmente crecen un 13% y las crisis de ansiedad, que crecen a un ritmo del 9% anual.

«El 15% llega sujeto con correas», ha relatado este jueves el Dr. Santiago Mintegi, jefe de sección de Urgencias de Pediatría de este hospital, en el inicio de la XXX Reunión Anual de la Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP) que acoge Bilbao estos días. Son casos de niños de entre tres y 13 años. De las 258.000 atenciones de urgencias pediátricas que atendió el centro entre 2016 y 2024, 1.166 tuvieron que ver con salud mental. «Antes veíamos un niño en urgencias por patología psiquiátrica cada cinco días, ahora es cada dos días», ha apuntado el Dr. Santiago Mintegui, que ha instado a «hacer una reflexión entre toda la sociedad». «¿A qué hay que esperar, a que veamos uno cada hora?», se ha preguntado.

Los intentos de suicidio han crecido un 22% anual en la última década y las crisis de agresividad un 13% cada año

Estos datos son específicos del Hospital de Cruces, pero los pediatras de urgencias de toda España reunidos en Bilbao señalan el incremento alarmante de intentos de suicidio, ansiedad o trastornos de la conducta alimentaria como algo generalizado. «Esto es como una bola de nieve que va creciendo. Los números son espantosos cuando se analizan», ha coincidido el Dr. Javier Benito, jefe del servicio de Urgencias de Pediatría del Hospital Universitario Cruces de Bilbao y presidente del congreso de la SEUP. Y esta alerta de salud mental la afrontan con una «falta de recursos para atender a estos pacientes que es palmaria en todos los servicios de urgencias», denuncia.

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La urgencia pediátrica «es un termómetro social», ha apuntado el Dr. Mintegi, que preside el Comité Científico de la reunión, que ha advertido de que el grupo de población infantil «levanta una bandera roja desde hace tiempo que no podemos normalizar». El pediatra ha insistido en que «la preocupación es enorme» entre los médicos y en la necesidad de investigar de forma multidisciplinar por qué están creciendo de esta forma las urgencias en salud mental en niños. «Todo el mundo lo achaca a la pandemia, que vale para todo, pero desde antes se estaba empezando a disparar» la necesidad de atención urgente por esta causa.

Dr. Javier Benito: «Esto es como una bola de nieve que va creciendo. Los números son espantosos cuando se analizan»

Desde su experiencia, el cambio «es notable» desde hace 10 años. Y el problema afecta a niños y familias independientemente de su procedencia y situación socioeconómica. «Las familias quedan completamente descolocadas, hay una quiebra de confianza en los hijos y en uno mismo», ha reflexionado el pediatra que llama a las administraciones y toda la sociedad a «parar y pensar por qué un segmento de la población en una sociedad tan avanzada está pidiendo ayuda permanentemente».

Junto a la salud mental, los especialistas también están detectando un incremento de los casos relacionados con violencia contra niños, niñas y adolescentes. Otro análisis realizado durante 20 años en las urgencias de pediatría del Hospital de Cruces registró 341 notificaciones por sospecha de violencia sexual, una cifra que se ha duplicado entre el inicio y el final del periodo analizado. En casi la mitad de los casos existía sospecha de penetración y cerca del 30% presentaba lesiones genitoanales. «Hace 20 años era impensable ver bullying en urgencias de pediatría y ahora se empieza a ver con relativa frecuencia. Está creciendo el maltrato entre iguales», ha afirmado el Dr. Mintegi.

El Dr. Mintegi llama a toda la sociedad a «parar y pensar por qué un segmento de la población en una sociedad tan avanzada está pidiendo ayuda permanentemente»

Los expertos reclaman boxes y circuitos específicos para estos pacientes, ya que muchos servicios de urgencias pediátricas no disponen de estos recursos para atender adecuadamente situaciones de crisis emocional o conductual. Y también reforzar la formación específica en salud mental infantil de los profesionales de las urgencias.

La falta de tiempo también es un problema para detectar problemas que tienen que ver con salud mental o con situaciones de violencia u otro tipo de problemas externos a los niños pero que pueden estar afectándoles. «A veces detrás de un síntoma a destiempo que no cuadra con ninguna patología ni con la exploración del paciente, hay un problema de salud mental, bullying o violencia intrafamiliar que cuesta descubrir en una visita de urgencias de pediatría», ha recordado el Dr. José Lorenzo Guerra Díez, presidente de la SEUP.

«Hace 20 años era impensable ver bullying en urgencias de pediatría y ahora se empieza a ver con relativa frecuencia»

Intoxicaciones por productos del hogar

Un tercio de las 2.526 consultas por intoxicación no intencionada en menores de siete años se relacionaron con productos del hogar, especialmente cáusticos y detergentes. Así lo indica un estudio en el que han participado 58 hospitales. La mayoría de estos accidentes se produjeron en el domicilio y afectaron sobre todo a niños de entre 12 y 20 meses.

En cuatro de cada diez intoxicaciones por cáusticos, el producto estaba almacenado en un envase no original y cerca del 30% se encontraba al alcance del menor

En cuatro de cada diez intoxicaciones por cáusticos, el producto estaba almacenado en un envase no original y cerca del 30% se encontraba al alcance del menor. Uno de cada tres pacientes presentó síntomas y casi la mitad requirió ingreso hospitalario, aunque fuera de corta duración.

«Seguimos viendo lejía o productos de limpieza guardados en botellas de agua o detergentes en cápsulas con colores que resultan muy atractivos para los niños. Para prevenirlo hay una parte educativa dirigida a la población, pero también hacen falta medidas regulatorias», ha advertido el Dr. Mintegi.

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