Anuario iSanidad 2025
Dr. Tato Vázquez Lima, presidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes) y Dr. Javier Millán, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes)
En el año 2024, tras la publicación del Real Decreto 610/2024, surgía con fuerza y con gran ilusión la especialidad de medicina de urgencias y emergencias, superando paso a paso cada uno de los trámites administrativos establecidos.
Reconocida como una especialidad primaria, con su correspondiente Comisión Nacional de la Especialidad y definidos los plazos, había que empezar a trabajar para que se convirtiera en una herramienta de perfeccionamiento y de cohesión del sistema sanitario, dotando a los profesionales de una formación homogénea con competencias propias, garantía de calidad y equidad en la atención.


El año 2025 ha sido clave, decisivo, para seguir avanzando en su desarrollo. Más de 14.000 profesionales han presentado la solicitud para el acceso extraordinario al título de especialista a través de la disposición transitoria primera regulada en ese real decreto.
La Comisión Nacional de la especialidad ha trabajado sin descanso en un programa innovador basado en la adquisición de competencias y habilidades, que debe ser la herramienta fundamental para formar a los futuros especialistas.
Más de 14.000 profesionales han presentado la solicitud para el acceso extraordinario al título de especialista a través de la disposición transitoria primera regulada en ese real decreto
Publicado recientemente como proyecto de orden y sometido a audiencia e información pública por el Ministerio de Sanidad, incluye también los criterios de acreditación de las unidades docentes: por primera vez, constituido por tres dispositivos (hospital de referencia docente, hospital docente y servicio de emergencias), que abarcan el conjunto de la atención urgente y de las emergencias en todos sus escenarios y ámbitos de actuación.
A lo largo de este año, el Ministerio de Sanidad también ha dado pasos decisivos hacia su implantación efectiva. La propuesta en julio para la inclusión de plazas de la especialidad de medicina de urgencias y emergencias para la convocatoria de Formación Sanitaria Especializada (FSE) de 2026, la resolución condicionada de acreditación de las unidades docentes a propuesta de las comunidades autónomas y la inclusión final de 82 plazas en la Orden SND/928/2025, de 14 de agosto, han sido algunos de ellos.
Sin embargo, todavía hoy, debemos de ser conscientes de las graves amenazas del sistema. Tenemos unos servicios sometidos a una gran presión, con más de 28 millones de personas atendidas en los servicios de urgencias hospitalarios y 8 millones por los servicios de emergencias; con un incremento medio anual entre el 5-10% tras los años de pandemia, que parece no tener techo; que ya se han convertido en esa red de seguridad del sistema sanitario, pero cada vez es más frágil; en algunos casos a punto del colapso, con recursos y espacios limitados, para garantizar una atención adecuada a las necesidades de los ciudadanos.
Tenemos unos servicios sometidos a una gran presión, con más de 28 millones de personas atendidas en los servicios de urgencias hospitalarios y 8 millones por los servicios de emergencias
A esto se suma, el déficit de profesionales y la falta de relevo generacional. Simplemente, hay que recordar el Informe de oferta de necesidades de médicos especialistas 2023-2035 del Ministerio de Sanidad, que pone de manifiesto que urgencias y emergencias será la especialidad médica más deficitaria, con un 10% menos de profesionales cada año hasta 2035; y la más envejecida, de forma que el 40% de los urgenciólogos tendrán entre 50 y 65 años en 2029.
Por tanto, deberemos seguir trabajando por dimensionar adecuadamente las plantillas estructurales, adaptar y modernizar las infraestructuras y planificar adecuadamente los recursos, incrementando en 2026 esa oferta de plazas MIR de la especialidad de medicina de urgencias para garantizar la sostenibilidad del sistema.
Es necesario abordar, con espíritu de consenso, una verdadera reforma del sistema sanitario a múltiples niveles y afrontar los grandes retos que se plantean en el futuro si queremos seguir avanzando hacia una medicina moderna.
En esta línea, también es necesario progresar en el desarrollo de la especialidad de enfermería en urgencias y emergencias, que debe estar formada para trabajar en diferentes escenarios y entornos específicos como en accidentes de múltiples víctimas, centros de coordinación y gestión de la demanda o el triaje hospitalario, con capacidad para trabajar en equipo y necesidad de tomar decisiones rápidas.
Deberemos seguir trabajando por dimensionar adecuadamente las plantillas estructurales, adaptar y modernizar las infraestructuras y planificar adecuadamente los recursos
Sin duda, sería un buen momento para plantear esta especialidad y agruparla en unidades docentes multiprofesionales con la especialidad médica. Hay que progresar en la mejora de la formación de los técnicos de emergencias sanitarias, cuyas funciones son clave en más del 80% de las atenciones extrahospitalarias.
Su formación, actualmente está regulada en base a un ciclo medio, pero la evolución tecnológica y científica y para equipararse a Europa debería desarrollarse un ciclo de grado superior.







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