Posicionamientos privados, públicos endoses, por José Carlos Requena | Elecciones 2026 | Segunda vuelta Perú

El “apoyo crítico”, mas no solicitado, que Primero la Gente anunció para Roberto Sánchez, la noche del martes, es el primero absolutamente transparentado en lo que va de la segunda vuelta. Se trata del endose de una agrupación que, al menos, supera una cifra entera (PLG tiene 3,41% de los votos válidos). Se sabe de algunas gestiones oficiosas de líderes de otras agrupaciones, aunque estas han actuado bajo reserva.

A esto debe agregarse el apoyo anunciado por Virgilio Acuña, de Perú Federal, agrupación que obtuvo un magro 0,13% de la votación válida. Si se suma el voto de primera vuelta de estas dos agrupaciones al de Ahora Nación (7,29%), otro partido que podría endosar a Sánchez, el voto potencial de Sánchez crecería en 15 puntos porcentuales y llegaría a 27%, con el 12% que Sánchez, en teoría, debería retener.

Por el lado de Keiko Fujimori, en cambio, no se ha anunciado ningún endose. No obstante, hay grupos que podrían aportarle votos, como Sí Creo (3,34%) o Avanza País (0,19%). Solo con estos, Fuerza Popular bordearía el 21%. Si agregamos Renovación Popular (11,91%), los naranjas arañarían un tercio del voto válido.

Pero los endoses no son automáticos. De hecho, una encuesta de abril del IEP, concluida la primera vuelta, mostraba que, en ningún caso, la migración de votantes es uniforme. En efecto, el voto más partido correspondía a Jorge Nieto, cuyos simpatizantes migraban casi en tercios: 27% anticipaba que iría por Sánchez, 28% por Fujimori y 32% que anularía su voto.

Ni siquiera los presuntamente predecibles lo son tanto. En efecto, los votantes de López Aliaga, por ejemplo, supuestamente inclinados a Fujimori, no llegaban a los dos tercios: 61%. Algo similar ocurría con los sufragantes de López Chau respecto de Sánchez: 56%.

A esta falta de unanimidad, se agrega la práctica ausencia de pactos. Primero la Gente, por ejemplo, propone “un acuerdo político” y propone “un pacto por el Perú”. Sin embargo, al cierre de esta columna, Juntos por el Perú no se ha manifestado.

Lejos están los tiempos en que los contendientes ofrecían una “hoja de ruta” (2011) o el “cambio responsable” (2006). Desde el 2016, en cambio, las elecciones buscan “detener a X”. Sin ir muy lejos, es lo que rezuma la posición de Primero la Gente.

Sin endoses plenamente asegurados ni pactos que procuren persuadir a los indecisos con garantías mínimas, ambas candidaturas se acercan al día de la elección con las pocas certezas que otorgan identificaciones y representaciones de otra naturaleza.

Las recientes declaraciones de Sinesio López grafican lo dicho: “Prefiero votar con los contestatarios del mundo andino que con costeños satisfechos y felices con el Perú actual”. Una dicotomía arbitraria, sin duda, pero bastante gráfica de posicionamientos que pueden ser determinantes en el último tramo.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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