Especial RSC & Sostenibilidad iSanidad 2026
Redacción
Para hablar de sostenibilidad en el ámbito sanitario es necesario ampliar la mirada. Porque, hoy, no se trata solo de reducir el impacto ambiental de las operaciones derivadas de la actividad de las organizaciones, sino de entender, también, cómo cada decisión contribuye al funcionamiento del sistema de salud y a su sostenibilidad a largo plazo.


Es en este amplio recorrido donde pone la mirada BD, para quienes la sostenibilidad se aborda desde una visión integral de la cadena de valor. Para Lourdes López, directora general de BD en España y Portugal, cuando hablamos de sostenibilidad, buscamos entender el impacto del recorrido completo de nuestras soluciones, desde la innovación y el aprovisionamiento, pasando por la fabricación, la logística, el uso clínico y la circularidad de nuestros productos.
Desde esta perspectiva, en BD la sostenibilidad deja de ser un elemento aislado para convertirse en un criterio estructural y estratégico que guía la toma de decisiones a lo largo de todo el ciclo de vida del producto. Una visión que, además de reducir el impacto medioambiental, contribuye a un sistema sanitario más eficiente, resiliente y preparado para los desafíos del futuro.
La sostenibilidad se convierte en un criterio que guía la toma de decisiones a lo largo de todo el ciclo de vida del producto
Comencemos. El punto de partida de esta cadena se sitúa en el diseño, donde se define una parte importante del impacto futuro del producto, desde los materiales que se emplean hasta los procesos de fabricación o esterilización.
Aquí entran en juego decisiones desde la incorporación de criterios de sostenibilidad en las primeras fases del desarrollo o el análisis de ciclo de vida, que permiten avanzar hacia soluciones que optimizan recursos y reducen su huella ambiental sin comprometer la seguridad ni la calidad clínica.
Tras este primer paso, la sostenibilidad se extiende a la red de proveedores. Porque si pensamos en una cadena, lo hacemos también en las conexiones que la forman. Por eso, la gestión responsable del aprovisionamiento no solo implica asegurar la calidad y la continuidad del suministro, sino también garantizar el cumplimiento en otros aspectos críticos tales como derechos humanos, desempeño ambiental o ciberseguridad.
En BD, esto se hace especialmente visible en sus operaciones industriales, donde se integran la gestión eficiente de la energía, el agua o los residuos con sistemas certificados y una cultura de mejora continua.
En el caso de las plantas que la compañía tiene en España, esto se traduce en avances tangibles: en Fraga se supera el 85% de reciclaje en todos los residuos generados; en Fraga y San Agustín del Guadalix, el 100% del cartón generado se recicla; o en Almaraz, donde se han sustituido el 100% de las luminarias fluorescentes por LED en todas las salas, así como avances en seguridad laboral en todas ellas, contribuyendo de forma directa al desempeño ambiental y social.
Optimización de procesos
Sin embargo, esto no acaba en las plantas: la cadena de valor aún está lejos de finalizar. La logística y la distribución son también elementos determinantes, tanto por su impacto ambiental como por su papel a la hora de garantizar la disponibilidad de productos sanitarios esenciales.
La optimización de estos procesos no solo permite reducir emisiones, sino también mejorar la eficiencia del sistema sanitario, un aspecto cada vez más relevante en contextos de alta presión asistencial.
En este sentido, la compañía impulsa iniciativas orientadas a reducir las emisiones logísticas en entornos hospitalarios que ya han conseguido alcanzar reducciones cercanas al 90% en sus primeros proyectos ejecutados, evidenciando el potencial de la optimización de la cadena de suministro para generar impacto más allá de las propias operaciones.
La optimización de estos procesos no solo permite reducir emisiones, sino también mejorar la eficiencia del sistema sanitario
Para optimizar la cadena de valor y asegurar que cada eslabón avanza de forma alineada hacia objetivos comunes, debemos trabajar con determinación con todos los agentes involucrados. En un sector como el nuestro, donde el propósito que nos mueve es el de proteger la salud, también tenemos la responsabilidad de minimizar el impacto que generamos en el entorno en el que esa salud se desarrolla, explica Lourdes López, directora general de BD.
Cuando el producto entra en contacto con el entorno clínico, la sostenibilidad no se limita a la reducción de la huella ambiental, también se traduce en la capacidad de aportar valor al sistema sanitario mediante la formación de profesionales, la optimización de recursos o la reducción de desperdicio. Y es que, una vez diseñados, producidos y enviados los productos, llegan al usuario final, donde su impacto se materializa en la práctica asistencial, influyendo en la seguridad del paciente, la eficiencia de los procesos y la calidad de la atención.
Nuestro compromiso no termina con la entrega del producto. Acompañamos a los profesionales sanitarios para asegurar una correcta implementación de las soluciones, porque ahí es donde realmente se materializa el valor: al mejorar la eficiencia de los procesos, optimizar recursos y contribuir a una atención más segura y sostenible. Y si se mejora la eficiencia y la seguridad del paciente, se evitan errores de medicación o infecciones relacionadas con la atención sanitaria, lo cual, a su vez, reduce la estancia hospitalaria y, por tanto, el desperdicio, mantiene Lourdes.
Sostenibilidad en toda la cadena de valor
La cadena de valor se acerca al final: el enfoque se completa al abordar el fin de vida del producto. La circularidad se consolida como una de las palancas clave para reducir el impacto global y cerrar el ciclo. En este ámbito, la estrategia global de BD pasa por desarrollar iniciativas y alianzas que avancen hacia una gestión más sostenible de sus productos, promoviendo prácticas más sostenibles en colaboración con distintos actores del ecosistema sanitario, fomentando un uso más eficiente de los recursos y apoyando modelos de producción y consumo responsables.
Así, la aproximación que plantea BD les permite integrar de forma coherente los tres pilares ESG —ambiental, social y de gobernanza— en un mismo marco de actuación, alineando la sostenibilidad con la estrategia de negocio y la operativa diaria. No se trata de acciones puntuales o respuestas reactivas: es un compromiso firme en el que la anticipación y la mejora continua también forman parte esencial del modelo.
La estrategia global de BD pasa por desarrollar iniciativas y alianzas que avancen hacia una gestión más sostenible de sus productos
Aunque la compañía lleva años midiendo y gestionando el impacto ambiental de su actividad e integrando de manera progresiva su estrategia corporativa de ESG Together we advance en todas sus operaciones, en 2021 se adhirió a la iniciativa Science Based Targets (SBTi), un marco de referencia global que estandariza y valida los objetivos de reducción de emisiones de acuerdo con la mejor evidencia científica climatológica disponible.
Formar parte de este estándar internacional implica trabajar con metas medibles y trazables, incorporar tanto las emisiones directas como las indirectas a lo largo de toda la cadena de valor y someter los avances a un seguimiento riguroso, reforzando, también, nuestra credibilidad y transparencia de los compromisos climáticos, concluye la directora general de BD en España y Portugal.








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