José Antonio Kast es el noveno presidente electo de Chile desde el retorno a la democracia hace 36 años, en una sucesión ininterrumpida que confirma la solidez institucional del país. Su llegada al poder no es circunstancial: es un político con trayectoria, candidato presidencial en tres ocasiones. En su primera postulación, en el 2017, marcó su irrupción en la política nacional. En la segunda, obtuvo una destacada votación y pasó a segunda vuelta, donde perdió frente a Gabriel Boric, reconociendo de inmediato su derrota y reafirmando su compromiso democrático. En esta oportunidad ha obtenido una victoria contundente que refleja un cambio de ánimo en el electorado chileno.
Kast representa una derecha democrática caracterizada por una oposición firme a las políticas de izquierda y progresistas del gobierno anterior. Su discurso ha sido consistente y directo, articulado en torno a tres ejes que sintetizan su propuesta: orden, libertad y justicia, principios que hoy orientan sus primeras decisiones de gobierno.
“Orden frente al caos” constituye su primera línea de acción. El mandatario ha identificado como principales amenazas al crimen organizado, el narcotráfico y la migración irregular vinculada a actividades delictivas. En respuesta, ha planteado el fortalecimiento de la autoridad y de las fuerzas de seguridad, acompañado de gestos de alto impacto inmediato: la presencia de las Fuerzas Armadas en la frontera, la apertura de zanjas, la instalación de barreras físicas y el despliegue de vigilancia tecnológica en el “escudo fronterizo” con el Perú y Bolivia. Estas medidas marcan el tono de un gobierno que busca recuperar el control territorial y transmitir autoridad.
Ello tendrá implicancias directas en la relación bilateral con el Perú. La gestión de los flujos migratorios y la seguridad en la frontera común no puede abordarse de manera unilateral, por lo que resulta fundamental reactivar mecanismos de cooperación como la Comisión Binacional de Frontera, a fin de adoptar estrategias conjuntas.
En lo económico, Kast ha planteado el concepto de “reconstrucción económica”, orientado a reactivar la inversión y dinamizar el crecimiento, con reducción de impuestos, incentivos a la vivienda y simplificación regulatoria. En el plano institucional, se perfila una presidencia empoderada, con respaldo en el Congreso, donde la derecha controla ambas cámaras con liderazgos experimentados.
Su gobierno se inicia en un contexto desafiante. No obstante, Kast proyecta un liderazgo sobrio y pragmático, sustentado en el respeto a la ley. Para el Perú, se abre una etapa que exigirá diálogo y coordinación.
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