Cautela empresarial crece en medio de segunda vuelta y marzo mostraría menor dinamismo

Las expectativas empresariales retrocedieron en abril en medio de la incertidumbre asociada a la segunda vuelta electoral, en un contexto en el que, además, la economía peruana enfrentaría un menor crecimiento en marzo debido al impacto sobre hidrocarburos derivado de la paralización del suministro de gas.

La última Encuesta de Expectativas Macroeconómicas publicada por el Banco Central de Reserva (BCR) mostró una caída generalizada de los indicadores empresariales. El indicador de expectativa de la economía a tres meses pasó de 52 a 44,6 puntos, ingresando a terreno pesimista, mientras que también retrocedieron las expectativas vinculadas a inversión, demanda y contratación.

La caída de las expectativas empresariales ocurre en un contexto de incertidumbre electoral y menor dinamismo esperado para la economía peruana. (Foto: GEC)

La caída de las expectativas empresariales ocurre en un contexto de incertidumbre electoral y menor dinamismo esperado para la economía peruana. (Foto: GEC)

/ EPENSA CENTRO

Luis Miguel Castilla, director ejecutivo de Videnza Instituto, señaló que el deterioro es significativo y responde principalmente a la incertidumbre electoral tras los resultados de la primera vuelta. “No es un fenómeno de fundamentos ya que la economía sigue siendo sólida, sino de percepción sobre el desenlace político”, indicó. Añadió que la magnitud de la caída refleja que el mercado viene descontando escenarios adversos, particularmente ante la posibilidad de un eventual gobierno de Roberto Sánchez.

Desde Scotiabank, Ricardo Ávila, manager de Estudios Económicos, sostuvo que, si bien el deterioro era esperable dada la coyuntura internacional y local, la mayoría de indicadores vinculados a inversión, demanda y contratación aún se mantiene en tramo expansivo. Sin embargo, consideró que el ingreso de la expectativa económica a tres meses al terreno contractivo refleja la cautela empresarial frente a la segunda vuelta electoral y que su recuperación dependerá del resultado electoral.

Para Paola Herrera, economista senior del IPE, la reacción actual del empresariado refleja un nivel de cautela similar al observado tras la primera vuelta de 2021.

La paralización del suministro de gas afectó la producción de hidrocarburos en marzo y generó impactos sobre industrias intensivas en el uso de gas natural, según estimaciones privadas.(Foto: TGP)

La paralización del suministro de gas afectó la producción de hidrocarburos en marzo y generó impactos sobre industrias intensivas en el uso de gas natural, según estimaciones privadas.(Foto: TGP)

Herrera añadió que, debido a que se trata de expectativas a tres meses, el impacto sobre inversión y actividad privada podría comenzar a sentirse recién hacia el tercer y cuarto trimestre de este año. “Si las empresas están siendo más cautelosas o más pesimistas acerca de la economía para los próximos meses, quiere decir que para sus decisiones de inversión y contratación también van a ser más cautelosas”, explicó.

Castilla coincidió en que existe un riesgo de desaceleración de la actividad privada si el deterioro persiste hacia mayo y junio. “Es probable observar postergación de decisiones de inversión y mayor cautela en los planes de contratación”, afirmó. Añadió que las expectativas de inversión a tres meses retrocedieron en todos los sectores, especialmente en minería, hidrocarburos y servicios.

A la incertidumbre política se suma el impacto de la paralización del suministro de gas sobre el sector hidrocarburos y otras actividades productivas. El Informe de Actualización de Proyecciones Macroeconómicas (IAPM) del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) advirtió que la paralización del suministro de gas tendría un impacto negativo sobre el sector hidrocarburos y otras actividades económicas durante marzo.

El IPE estimó que el PBI habría crecido 2,3% en marzo y 3,2% en el primer trimestre del año. Según Herrera, la interrupción de Camisea habría restado 1,2 puntos porcentuales al crecimiento de marzo y 0,4 puntos al crecimiento trimestral. Precisó además que el mayor impacto no se concentró únicamente en la producción de gas natural y líquidos, sino también en sectores como refinación de petróleo, transporte e industrias intensivas en el uso de gas natural, entre ellas metalmecánica y alimentos.

Scotiabank proyectó un crecimiento cercano al 2% para marzo, aunque consideró que el impacto sobre hidrocarburos sería principalmente transitorio. Ávila señaló que para los siguientes trimestres esperan una recuperación de la actividad económica y un crecimiento cercano al 3%.

En la misma línea, Castilla sostuvo que el impacto agregado sobre el PBI sería acotado debido al peso relativamente reducido del sector hidrocarburos dentro de la economía peruana. “Lo más probable es que el PBI de marzo muestre un dato más débil de lo esperado, pero sin constituir un quiebre de tendencia”, comentó.

No obstante, advirtió que sí existen riesgos externos que podrían extender los efectos sobre la actividad económica, particularmente si escala el conflicto en Irán y se generan nuevas presiones sobre el mercado petrolero internacional.

La tensión geopolítica en Medio Oriente y un eventual escalamiento del conflicto en Irán podrían generar nuevas presiones sobre el mercado petrolero internacional, advirtieron. (Imagen: Andina)

La tensión geopolítica en Medio Oriente y un eventual escalamiento del conflicto en Irán podrían generar nuevas presiones sobre el mercado petrolero internacional, advirtieron. (Imagen: Andina)

En cuanto a las perspectivas para este año, el IPE mantiene por ahora una proyección de crecimiento de 2,9%, aunque con sesgo a la baja. Herrera indicó que los factores de riesgo incluyen el impacto del ducto de Camisea, el contexto internacional y la incertidumbre electoral.

Scotiabank, por su parte, mantiene una previsión de crecimiento de 3,2% para este año bajo el supuesto de que el próximo gobierno mantenga un perfil favorable para la inversión privada.

Castilla proyecta un crecimiento de 3,2% para este año y advirtió riesgos asociados al escenario político. Según Castilla, un eventual gobierno de Roberto Sánchez podría afectar de manera estructural la gobernabilidad y la inversión privada, aun considerando los mecanismos de contención institucional existentes.

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