La contribución de la pesca industrial a la economía peruana es mayor a la que habitualmente reflejan las mediciones tradicionales, según un estudio elaborado por Apoyo Consultoría para la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP). Al incorporar no solo el valor de la producción, sino también los efectos que genera sobre proveedores, transporte y el consumo de sus trabajadores, el análisis estimó que el sector aportó más de S/25.000 millones durante el 2025, equivalente al 2,1% del Producto Bruto Interno (PBI).
Para estimar ese aporte, el estudio incorporó no solo el valor de la producción directa de la actividad pesquera, sino también los efectos indirectos e inducidos que genera sobre la cadena de proveedores, el transporte, el consumo de los trabajadores y otras actividades económicas. Estimó que por cada S/100 que produce directamente la industria pesquera se generan S/80 adicionales. Asimismo, las exportaciones pesqueras alcanzaron un récord de US$4.700 millones durante el 2025, una cifra equivalente a casi la totalidad de las divisas generadas por el turismo receptivo.
En Áncash, Piura, Tumbes, La Libertad y Lambayeque, el sector explicó directamente 5,5% del PBI regional, en promedio, durante la última década. En temporadas favorables, incluso llegó a representar hasta 16% del PBI regional de Áncash, sin considerar todavía los efectos que genera sobre otras actividades económicas.
Durante el 2025 sostuvo 49.000 puestos de trabajo formales directos, además de 134.000 empleos asociados a proveedores, transporte y consumo, y alrededor de 70.000 empleos informales, con lo que su impacto total superó los 250.000 puestos de trabajo. En los principales distritos pesqueros, los salarios formales del sector llegaron a explicar cerca de la mitad de las remuneraciones pagadas durante temporadas favorables, mientras que en localidades como Chimbote y Rázuri los ingresos de estos trabajadores alcanzaron hasta el doble del promedio distrital.

Por cada S/100 que genera directamente la pesca industrial, la actividad moviliza otros S/80 en proveedores, transporte, comercio y consumo, según el estudio de Apoyo Consultoría para la SNP. Foto: PRODUCE.
El estudio también destacó que, durante el 2025, la industria pesquera contribuyó con S/1.455 millones en tributos y aportes, de los cuales hasta S/1.013 millones podrían destinarse a inversión pública, monto que, según el análisis, permitiría cerrar en un año la brecha de infraestructura educativa de los cinco principales distritos pesqueros.
El estudio modeló dos escenarios para estimar el impacto del fenómeno de El Niño sobre la actividad pesquera. En un escenario moderado, en el que ambas temporadas de pesca se desarrollan, aunque con una menor captura de anchoveta, el aporte del sector disminuiría de 2,1% del PBI registrado en el 2025 a 1,5% durante el 2026 y se perderían alrededor de 40.000 empleos. En un escenario extremo, con una primera temporada cerrada anticipadamente, una segunda campaña tardía y una primera temporada del 2027 apenas exploratoria, la contribución del sector caería hasta 1% del PBI y podrían perderse hasta 78.000 puestos de trabajo respecto al 2025.
Jessica Luna, presidenta de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP), señaló que parte de ese escenario ya empezaba a reflejarse en el desempeño de la actividad. Explicó que la primera temporada de pesca de anchoveta en la zona norte centro permanecía suspendida debido a las condiciones oceanográficas, situación que ya venía afectando el empleo y los ingresos de toda la cadena productiva.
“A nivel económico, el golpe también es duro. En lo que va de la primera temporada de pesca de anchoveta en la zona centro norte del 2026 se han desembarcado 471 mil toneladas de anchoveta, equivalentes al 25% de la cuota asignada de 1,9 millones de toneladas, mientras que en el mismo período del 2025 se desembarcaron 2 millones 304 mil toneladas. Esto implica una caída del 80% de los desembarques de anchoveta”, afirmó Luna.
Luna añadió que la segunda temporada de pesca tampoco se perfila como una campaña normal. “Ya podemos afirmar que la segunda temporada no será de ninguna manera cercana a una temporada normal o de desempeño medio”, sostuvo.

El estudio plantea que, en un escenario extremo del Fenómeno El Niño, el aporte económico de la pesca podría reducirse de 2,1% a 1% del PBI y comprometer hasta 78.000 empleos durante el 2026.
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Martín Valencia, analista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), indicó que el fenómeno restaría entre 0,7 y 0,8 puntos porcentuales al crecimiento del PBI durante el 2026 y el 2027, principalmente por su impacto sobre la pesca, la manufactura derivada de la actividad pesquera y otros sectores como el agro, la construcción y el transporte.
Precisó que solo la pesca y la manufactura asociada explicarían alrededor de 0,4 puntos porcentuales del menor crecimiento previsto para ambos años. Sin embargo, advirtió que el costo para la economía podría ser mayor si la segunda temporada de pesca también resulta afectada.
“Existe el riesgo de un impacto económico aún mayor en caso el FEN ocasione la suspensión total de la segunda temporada. En ese caso, el impacto sobre la pesca y manufactura ascendería hasta 0,7 puntos porcentuales en el 2026; es decir, un impacto total en la economía de cerca de un punto porcentual”, afirmó Valencia.
El analista añadió que el impacto no sería homogéneo en el país, ya que las regiones con mayor dependencia de la pesca enfrentarían una desaceleración superior al promedio nacional.
“A nivel nacional, el agro y la pesca representan, en conjunto, entre 6% y 7% del PBI. Pero este porcentaje se eleva en regiones del norte como La Libertad, Piura, Tumbes o Lambayeque, y en Ica. Esto refleja que el impacto del Niño sobre el PBI será más fuerte que en regiones como Lima”, explicó.
Luis Miguel Castilla, director ejecutivo de Videnza Instituto, coincidió en que la pesca constituye uno de los principales canales de transmisión de los efectos del fenómeno El Niño hacia la economía peruana y recordó que episodios anteriores ya tuvieron un impacto importante sobre el crecimiento.
“El BCR estimó que El Niño costero de 2023 restó 1,1% al PBI, y el de 2017 costó cerca de 1,5% del producto. Esta afectación se da por la caída de la extracción de anchoveta y de la manufactura de harina y aceite de pescado. Además, tiene un fuerte impacto territorial en la costa norte y centro, donde la pesca llega a explicar más del 15% del PBI regional en trimestres de temporada y menos derechos de pesca significan menos canon para inversión pública en los distritos más expuestos”, señaló.
Castilla señaló que las estimaciones del estudio son consistentes con la experiencia de eventos anteriores, aunque recordó que el escenario oficial del ENFEN sigue siendo el de un fenómeno El Niño de magnitud moderada, por lo que la evolución de las condiciones oceanográficas durante los próximos meses será determinante para conocer la magnitud del impacto económico.
“La afectación estimada es consistente con la experiencia pasada. El escenario base oficial es hoy más benigno ya que el ENFEN prevé un evento de magnitud moderada. Sin embargo, el impacto podría ser mayor si el calentamiento persiste hacia el 2027. Usualmente el empleo informal de la cadena absorbe desproporcionadamente el shock sin protección adecuada. Un escenario con 78 mil empleos en juego podría ciertamente darse y permite dimensionar el riesgo que se enfrenta”, sostuvo.












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