Después de treinta años, regresa el Senado, la cámara reflexiva del Parlamento. Si bien, en teoría, el Senado debería estar compuesto por políticos con mayor experiencia, es probable que la mayoría de sus integrantes, tras las elecciones, no cumpla con este perfil. Los parlamentarios con mayor trayectoria se concentrarían en las bancadas de la derecha, especialmente en Fuerza Popular, seguido por Renovación Popular.
Según las proyecciones, la derecha podría obtener la mitad de los escaños en el Senado. Esto es relevante, dado que en esta cámara se toman decisiones clave, como la designación de altas autoridades del Estado, entre ellas los directores del Banco Central de Reserva, así como la ratificación de su presidente. Además, se requiere mayoría absoluta para aprobar reformas constitucionales previamente aprobadas por la Cámara de Diputados que luego sean sometidas a referéndum.
Sin embargo, la derecha deberá aliarse con otros grupos y construir consensos para alcanzar mayorías calificadas (dos tercios del número legal) en votaciones clave, como la elección de magistrados del Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo y el Contralor de la República. Asimismo, estas mayorías son necesarias para aprobar el juicio político, la vacancia por permanente incapacidad moral y las reformas constitucionales que no pasen por referéndum.












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