En China, el tren bala, embala. Y esta es la prueba.
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Cuando pensaron en comprar la SUV más moderna del concesionario pensaron llegar lejos, pero no tan lejos. Cruzar la ciudad de Lima pero no pasar las fronteras de otro continente. Estacionar en alguna solitaria playa del norte, pero no desembarcar en el segundo país más poblado del mundo. Es el 29 de abril por la noche y allá en el Perú, la vida todavía no ha sido vivida según el reloj: todavía es 28. Estamos mañana. Una pareja de esposos peruanos está a punto de subirse al Tren Bala de Beijing, China (CRH), el sistema de alta velocidad más extenso del mundo, con más de 38,000 km de vías. Un armatoste de fierro fundido que, efectivamente, tiene forma de proyectil. “Cuando me llamaron por teléfono -me explica la empresaria Mabel Anampa, contadora peruana, amabilísima señora- no me lo creí. ¡Me había ganado un viaje a China!”. Es decir, al futuro.
Resulta que ella compró una camioneta de la firma Omoda & Jaecoo Perú hace un par de meses y los primeros días de marzo recibió una llamada por WhatsApp. Ni ella ni su esposo Juan Carlos Carrasco, este hombre cortés que se toma fotos en la estación para enviarles a sus hijos, sonriente como si en lugar de turista fuese un muchacho en su graduación, le habían tomado demasiada atención a esa letritas chiquitas cuando firmaron el contrato. Lo que nadie lee.
La pareja peruana Mabel Anampa y Juan Carlos Carrasco se ganaron sorpresivamente un viaje a China tras la compra de una camioneta de Omoda & Jaecoo.
Una rápida confirmación a nivel gerencia los obligó a descorchar su alegría: esta familia de contadores eran los ganadores de un viaje a China, el otro lado del océano: visitar una fábrica de robots humanoides, cenar con el CEO de Chery internacional, descubrir qué tipo de carne a la parrilla será lo que se ha servido, una noche, en uno de los mercados gastronómicos más buscados por turistas en esta ciudad, Beijing, que huele a soja, fritura y ostión cien veces más que en la calle Capón.
Pienso en ellos, y en su suerte, mientras revisó los enigmáticos videos en el carrete del celular grabados en este país, China, que incluye dos viajes galácticos: Beijing-Wuhu y Shanghái-Beijing en Tren Bala. A veces es así de glamoroso el destino.
La vida en un viaje ya no se cuenta en tickets -esos souvenirs de viejos- sino en QRs. La primera vez que viajé fuera del país, en 2005, recibí unas cartulinas coleccionables cuya función principal, como abracadabras, era abrir puertas de counters, salas de embarque, un Boeing. Ahora, 20 años después, cualquier viaje continental necesita cumplir con una ceremonia cuyo primer paso es tener descargado en el celular todos los enlaces en QR para entradas, pasajes y tours que permitan una vida más amigable, práctica y ecológica: cada año se talan 4.000 millones de árboles en el mundo para fabricar papel. No admite discusión.
El ticket que tengo para hacer el tramo Shanghái-Beijing cuesta más o menos 550 yuanes, es decir 270 soles, es decir, casi 80 dólares. También existen vagones con precios que van desde 20 dólares. En este en el que voy, y recorreré 1.318 kilómetros en cuatro horas, me corresponde sillón reclinable, señal de wifi, seguridad de la policía y una merienda bastante más cosmopolita de la que esperaba: pasta con salsa bolognesa y una botella de agua en cuya etiqueta se luce la locomotora del tren bala, una calcamonía que parece extraída de uno de los autobots. Me traje el sticker.
En el impresionante tren bala existen vagones con diferentes precios y servicios. Pese a su altísima velocidad, la experiencia dentro es de gran quietud.
Como entrar a un museo en Moscú o descifrar los manuscritos de los egipcios, en el Tren Bala de China aparece un primer golpazo apenas se acomodan las maletas: leer el idioma sin preparación previa es imposible así que el código QR es un lenguaje universal. El chino es el idioma más hablado del mundo, con más de mil millones de usuarios, pero es un complejo alfabeto difícil de descifrar.
Pero en este viaje en particular existe una ventaja: estamos en el Autoshow Beijing 2026, a sencilla lectura de periodistas especializados, “el más influyente evento sobre automovilismo del mundo”. Aquí se van a presentar 181 estrenos entre los 1451 automóviles en exhibición, además de 71 ideas futuristas sobre cómo nos movilizaremos los peatones con flojera de manejar un auto. Beijing sufre una inusual invasión de nacionalidades tan distintas que, en estos días, se convierte en una suerte de Babel con camionetas sin chofer que estacionan solas y tormentas de 24 horas que no dejan aniegos en las calles. Los 13 vagones promedio que tiene un Tren Bala en China están atestados de fanáticos de la velocidad y los fierros que, sin embargo, se sorprenden cómo esta máquina alcanza los 440 kilómetros por hora y no se les cae una gota del vaso de agua, no se alteran las maletas que hemos acomodado como piezas de Lego. Ni cómo los campos agrícolas pasan por la ventana sin freno y no se les mueve un pelo.
La línea G de este tren -una concepción china que data de los años 90*, es decir, cuando el Perú se llenaba de combis-, es el transporte ideal de estas multitudes.
Con el QR en el celular -lo único que puede leerse en español es que me toca el vagón 12, asiento 4D-, solo viene la experiencia: cruzar 1318 kilómetros y más de 500 ciudades a los costados en cuatro horas me obliga a entender mi pequeñez. En China esta línea ferroviaria parece en camino a vencer a cualquier vuelo comercial, a quienes ha hecho parecer lentos y poco rentables: un viaje directo entre Beijing y Shanghái tarda aproximadamente 2 horas y 15 minutos, sin contar los traslados previos, los taxis, la demora.
Entonces es imposible no googlear: quedan 3 horas de viaje: en 2003 se inauguró la primera línea de alta velocidad diseñada para 250 km/h, en 2008 este fue el transporte formal de los Juegos Olímpicos. En 2035 China pronostica la apertura del primer viaje de su tren bala submarino, que viajará a más de 250 km/h, unirá a dos ciudades en minutos. El denominado Bohai Strait Tunnel plantea unir las penínsulas de Liaodong y Shandong y costará unos 36 mil millones de dólares.
Como cumplir la misión de conocer la Gran Muralla China, para este pendiente quedan 10 años de ahorro, comprar el pasaje, alistar el ligero carry on y regresar.
Además…
Sobre el tren
La compañía ferroviaria Guangshen comenzó a preparar líneas para trenes más rápidos en 1998, marcando así los primeros pasos técnicos.
Sobre el Auto Show
El Autoshow Beijing 2026 es, lejos la ceremonia de gala automotriz más influyente del planeta, donde caminan robots, se ven autos voladores o camionetas pensadas como tanques.
Cifras extraoficiales sugieren que para el evento asistieron más de un millón de espectadores, en un espacio de 370 mil metros cuadrados y pudieron conocer 1451 vehículos preciosos, como novias el día de su boda.
Los asistentes, periodistas de todo el mundo, se trasladaron en tren bala. Los precios desde Beijing varían según el destino y la clase, generalmente oscilando entre €67 y €204 para rutas principales como Shanghái.













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