“Trasladar la responsabilidad en el Estatuto Marco a las comunidades autónomas es echar balones fuera”

Fátima del Reino Iniesta / J.P.R.
La aprobación del anteproyecto del nuevo Estatuto Marco ha intensificado el enfrentamiento entre el Ministerio de Sanidad y el colectivo médico. En esta entrevista con iSanidad, la anestesista Carmen Truyols considera que el texto no responde a las principales reivindicaciones de la profesión y rechaza que el Gobierno traslade la responsabilidad de resolver el conflicto a las comunidades autónomas. «Es echar balones fuera», afirma. Además, defiende la necesidad de limitar de forma efectiva las jornadas y las guardias, reclama un Estatuto propio para los médicos y sostiene que el conflicto solo podrá desbloquearse mediante una negociación real con los representantes de la profesión.

El Gobierno ha aprobado el anteproyecto del Estatuto Marco en pleno conflicto con los médicos. ¿Por qué una reforma que se presenta como una mejora ha generado tanto rechazo?
No se ha elaborado una reforma escuchando a los médicos. Se ha impulsado una propuesta que responde a las posiciones de una parte muy minoritaria de la profesión, pero no a las demandas mayoritarias.

En ningún momento se ha atendido una reivindicación tan clara como la de acabar con las jornadas de 24 horas. Tampoco se ha escuchado a los médicos cuando han reclamado medidas para favorecer la conciliación o mejorar sus condiciones laborales. Además, no se ha realizado un análisis riguroso de la carga real de trabajo que soportan ni de los problemas a los que se enfrentan en su práctica diaria. Se ha sacado un estatuto por sacar.

“Se ha impulsado una propuesta que responde a las posiciones de una parte muy minoritaria de la profesión”

Sanidad defiende que el nuevo Estatuto fija una jornada máxima de 45 horas semanales. ¿Ese límite es realmente garantista o deja margen para jornadas mayores en la práctica clínica?
Si el límite actual está fijado en 48 horas semanales y, aun así, hay médicos que acreditan semana tras semana que están trabajando cerca de 100 horas, ¿qué cambia realmente al rebajarlo a 45?

Además, el mensaje resulta contradictorio. Mientras se traslada al conjunto de la sociedad que trabajar más de 35 horas semanales es perjudicial para la salud, reduce la productividad y que el objetivo debe ser avanzar hacia esa jornada, a los médicos se les presenta como una mejora una jornada máxima de 45 horas. En un contexto de conflicto como el actual, plantearlo en esos términos parece una broma.

“Si el límite actual está fijado en 48 horas semanales y, aun así, hay médicos que acreditan semana tras semana que están trabajando cerca de 100 horas, ¿qué cambia realmente al rebajarlo a 45?”

¿Qué mecanismos se pueden plantear para garantizar que se cumpla la jornada?
El mecanismo más sencillo es el que ya se aplica al resto de los trabajadores: contabilizar la jornada de forma semanal. No tiene sentido hacer el cómputo cada seis meses. En cambio, cuando el cómputo es semestral pueden producirse semanas de 80 o 90 horas y, aun así, terminar cumpliéndose la media al cabo de seis meses. Trabajar de forma continuada con jornadas de esa duración es una medicina peligrosa y se están cargando a esos trabajadores.

¿Qué punto del borrador del Estatuto Marco le parece más peligroso para la profesión médica?
Sin duda, el aspecto más preocupante del borrador es que no establece límites horarios realmente efectivos, ni para las jornadas de 24 horas ni para la jornada semanal. Estamos en España, bienvenidos a sanidad. Para muchos médicos es muy difícil confiar en que el nuevo Estatuto Marco vaya a garantizar realmente el respeto a los límites de jornada.

“El aspecto más preocupante del borrador es que no establece límites horarios realmente efectivos, ni para las jornadas de 24 horas ni para la jornada semanal”

El anteproyecto limita las guardias a 17 horas de trabajo efectivo. ¿Hay margen para reformar las guardias sin eliminarlas por completo, o cualquier modelo que las mantenga seguirá siendo insuficiente?
La clave no debería ser mantener un determinado número de horas de guardia, sino garantizar jornadas laborales dignas y seguras, tanto para los pacientes como para los propios profesionales. Todos tenemos claro que los hospitales deben prestar asistencia las 24 horas del día y ningún médico cuestiona esa necesidad. La cuestión es cómo se organiza esa cobertura. Si en otras categorías profesionales sanitarias se ha conseguido, ¿por qué se plantea que en el caso de los médicos eso es imposible?

Deberíamos plantear jornadas seguras, compatibles con la conciliación y adaptadas a la realidad actual. Si en 2026 seguimos considerando que una jornada de hasta 17 horas es el estándar aceptable, es evidente que aún queda mucho camino por recorrer. Resulta difícil hablar de conciliación cuando un profesional permanece trabajando durante tantas horas consecutivas.

La exención de guardias para mayores de 55 años, embarazadas y madres lactantes se presenta como medida de conciliación. ¿Cómo se evita que esa protección acabe aumentando la carga del resto de la plantilla?
En los primeros borradores del anteproyecto se contemplaba expresamente que los médicos con reducción de jornada por cuidado de hijos quedaran exentos de realizar guardias. Esa previsión desapareció en las versiones posteriores, y eso refleja, a mi juicio, que el planteamiento inicial generaba un problema evidente.

“La clave no debería ser mantener un determinado número de horas de guardia, sino garantizar jornadas laborales dignas y seguras”

El reconocimiento de determinados derechos, como la exención de guardias para mayores de 55 años, embarazadas o durante la lactancia, es lógico. En algún momento de la vida profesional hay que poder dejar de hacer guardias y existen situaciones, como el embarazo o la lactancia, en las que resulta evidente que no son compatibles con jornadas de esta duración.

El problema surge cuando esas medidas no van acompañadas de un refuerzo de las plantillas. Si no se incrementa el número de profesionales, las guardias que dejan de hacer unos tendrán que asumirlas otros.

Pensemos en un servicio con diez médicos, de los que siete tienen más de 55 años. Si todos ellos ejercen su derecho a dejar de hacer guardias, la pregunta es quién va a cubrir esa actividad. La organización también tiene que ofrecer una solución.

“Si no se incrementa el número de profesionales, las guardias que dejan de hacer unos tendrán que asumirlas otros”

Sanidad plantea que muchas reivindicaciones dependen ya de las comunidades autónomas: salarios, plantillas y organización. ¿Cree que ese reparto competencial puede dificultar la respuesta a las reivindicaciones del colectivo médico?
Creo que se está aprovechando, no es que lo esté dificultando. El Estatuto Marco es una norma estatal y, por tanto, corresponde al Gobierno de España fijar los límites y las condiciones básicas de trabajo de los profesionales. No se puede establecer desde el ámbito estatal que una determinada organización del trabajo es legal y después esperar que cada hospital o cada servicio de salud resuelva el problema por su cuenta. Si el Gobierno no introduce esos cambios en la normativa básica, resulta muy difícil que pueda hacerlo el gerente de un hospital, especialmente en centros con plantillas reducidas o en zonas de difícil cobertura.

Trasladar la responsabilidad a las comunidades autónomas es echar balones fuera. La solución tendría que partir del Gobierno de España. Pero no sabe solucionar este conflicto y no solo no lo sabe solucionar, sino que lo aviva y lo empeora. Estamos francamente peor de como estábamos.

“La solución tendría que partir del Gobierno de España. Pero no sabe solucionar este conflicto y encima lo empeora”

La realidad es que, si las guardias de 24 horas siguen existiendo, no es porque los gerentes no quieran eliminarlas, sino porque en muchos casos no disponen de plantillas suficientes ni de financiación para reorganizar la asistencia. Cambiar ese modelo exige recursos económicos y profesionales.

¿Hay suficientes profesionales en el sistema para solucionar este problema?
Profesionales hay. El problema es que muchos han dejado de trabajar en el Sistema Nacional de Salud o han buscado otras salidas profesionales porque las condiciones laborales no les compensan. Hoy vemos especialistas que trabajan en el ámbito privado, en clínicas dentales, centros de medicina estética o en otros entornos asistenciales. También hay muchos médicos que han optado por desarrollar su carrera en otros países. La cuestión es preguntarse cuántos de ellos regresarían si se les ofrecieran unas condiciones laborales atractivas.

La falta de médicos no puede analizarse solo en términos de número de profesionales disponibles. También hay que tener en cuenta por qué muchos han decidido marcharse. Lo han hecho, en gran medida, por las condiciones de trabajo.

Hoy vemos especialistas que trabajan en el ámbito privado, en clínicas dentales, centros de medicina estética o en centros de tatuadores. También hay muchos médicos que han optado por desarrollar su carrera en otros países. La cuestión es preguntarse cuántos de ellos regresarían si se les ofrecieran unas condiciones laborales atractivas. Hay que tener en cuenta por qué muchos han decidido marcharse. Lo han hecho, en gran medida, por las condiciones de trabajo.

“Profesionales hay. El problema es que muchos han dejado de trabajar en el Sistema Nacional de Salud”

El Estatuto obliga a convocar procesos selectivos cada dos años y limita a tres años la interinidad en vacante. ¿Qué impacto puede tener esta medida sobre la temporalidad médica?
Llevo 15 años trabajando y, durante todo ese tiempo, he escuchado a distintos gobiernos decir que las ofertas públicas de empleo debían convocarse cada dos años. Sin embargo, mi propia experiencia demuestra que entre lo que dice la norma y lo que ocurre en la práctica hay una gran diferencia. Mi OPE corresponde a 2021 y todavía estamos en 2026 resolviéndola.

Por eso, más que fijarse en lo que establece la ley, hay que analizar los resultados: cuánto tiempo esperan los profesionales para obtener una plaza estable, con qué edad la consiguen o por qué médicos de 30 años siguen encadenando contratos de un mes.

El problema no es solo el contenido de la norma, sino su cumplimiento. Cuando las administraciones anuncian medidas que después no se ejecutan en los plazos previstos, la profesión acaba perdiendo la confianza.

“Todo el que esté en el Estatuto Marco que haga guardias de 24 horas y así hablamos todos en el mismo idioma”

El texto prevé cinco años para adaptar la organización de la jornada. ¿Cómo valora ese plazo de adaptación y qué efectos puede tener en la práctica?
Me llama la atención que el plazo de adaptación sea de cinco años, precisamente cuando las legislaturas tienen una duración de cuatro. ¿Están diciendo lo que debe hacer el próximo Gobierno? Lo deberían hacer ellos. La pregunta es qué va a cambiar realmente de aquí a 2031 para que entonces sí sea posible aplicar estas medidas. Ya vamos tarde.

Con una huelga nacional convocada y la posibilidad de paro indefinido tras el verano, ¿qué tendría que cambiar del anteproyecto para que el conflicto se desbloquee?
La primera condición para desbloquear el conflicto es un cambio de actitud. Hay que sentarse a negociar de verdad con los médicos, escuchar sus planteamientos y abordar el problema desde el diálogo. Sin ese punto de partida será muy difícil alcanzar un acuerdo.

También considero imprescindible que el debate público se base en datos y no en mensajes que, desde el punto de vista de la profesión, no reflejan la realidad. Durante este conflicto se ha cuestionado reiteradamente la situación laboral de los médicos, pese a que muchos profesionales siguen realizando jornadas de 24 horas y, en algunos casos, continúan trabajando después de esas guardias.

«Me llama la atención que el plazo de adaptación sea de cinco años, precisamente cuando las legislaturas tienen una duración de cuatro»

Además, faltan datos objetivos sobre cuestiones esenciales: cuántas horas extraordinarias realizan realmente los médicos, cuántos profesionales solicitan reducciones de jornada, cuál es la incidencia del agotamiento profesional, las agresiones o incluso los suicidios en la profesión.

¿Cómo se puede fomentar ese diálogo con los sindicatos médicos?
Aún tenemos mesas de negociación sin médicos. Aún estamos discutiendo si los médicos deberían tener una normativa propia, porque eso es de clasistas. Pónganle guardias a todos y seamos iguales de verdad.

Todo el que esté en el Estatuto Marco que haga guardias de 24 horas y así hablamos todos en el mismo idioma. La única solución es que nos hagan un Estatuto médico y podamos negociar. Si no vamos a seguir hablando de guardias con gente que no hace guardias.

En esas mesas tiene que haber sindicatos médicos, tiene que haber profesionales independientes y negociar con números técnicos. No tenemos claro ni cuánto dinero se le ha transferido a cada comunidad para Sanidad.

“A mí me gustaría que el Colegio de Médicos de Madrid defendiera nuestra profesión”

El Colegio de Médico de Madrid tiene delegada la función del Estado para ordenar y vigilar la profesión sanitaria. ¿Cuál es la situación? ¿Se siente identificada con lo que se está haciendo?
A mí me gustaría que el Colegio de Médicos de Madrid defendiera nuestra profesión. Me gustaría tener claro a qué se dedica el dinero que a mí me obligan a pagar. Querría sentirme orgullosa y que me pareciera barata mi cuota. Yo ahora mismo no tengo ese sentimiento para nada.

¿Les gustaría que cambiara esa situación?
Creo que a todos los médicos madrileños no solo nos gustaría, sino que es nuestro derecho. Yo me he pasado un año yendo a manifestaciones, atendiendo a medios de comunicación y teniendo una imagen de un cargo que yo no sustento. Soy una médico, como los cientos de médicos que hay a vuestro alrededor.

Tenemos un colegio con un presupuesto alto y solo nos está preocupando hacia dónde se roba. ¿Sabéis que estamos en mitad de una guerra? ¿Sabéis que trabajamos 100 horas? ¿Sabéis que nos quita el trabajo gente que no tiene ni siquiera título? ¿Dónde estáis? Entiendo perfectamente al que dice que quitaría el colegio porque es un problema.

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