
La economista brasileña Susana Cordeiro no estuvo ni 24 horas en Lima, pero hizo un espacio en su agenda para recibir a El Comercio el último viernes. La vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, que lidera la región desde setiembre de 2025, comentó la reunión que sostuvo con la presidenta electa, Keiko Fujimori.
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— ¿Podría mencionar tres riesgos económicos para América Latina para este año?
Uno de los desafíos es la consolidación fiscal y continuar en el camino de la estabilidad macroeconómica. Esa es una primera área de prioridad en la región. Otro tema que creo que podría afectar potencialmente a un grupo importante de países es la llegada de El Niño y las formas en que eso podría tener implicaciones económicas y fiscales en términos de pérdida de stock de capital. Es decir, pérdida en daños y pérdidas en infraestructura. Otro desafío para la región es la productividad y facilitar el crecimiento de sectores clave.
— ¿Qué tanto preocupa el tema fiscal?
Si miramos El Niño, el problema clave para el Perú no es solo el financiamiento. De hecho, creo que el país accederá al financiamiento. Hoy (viernes) hablé de esto con la presidenta electa en una reunión muy productiva. Tuvimos una excelente conversación sobre el potencial apoyo del Banco Mundial al gobierno durante los próximos cinco años, tanto para la parte pública como la privada a través de IFC – brazo del Grupo Banco Mundial que trabaja con el sector privado en países en desarrollo– y MIGA (Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones). En general, hablamos de las formas en que podemos apoyar como Grupo Banco Mundial.
— Conversaron, entonces, de planes de corto plazo –por El Niño– y de largo plazo.
El Niño fue, por supuesto, una de las prioridades que discutimos. El gobierno tiene acceso a financiamiento contingente del Banco Mundial. Pero, más allá del financiamiento y de esta liquidez rápida que podemos proporcionar cuando ocurren desastres, existe la necesidad de pasar de reaccionar, a anticipar y gestionar estos riesgos climáticos.
— No hemos sido muy buenos en ello.
Hay mucho que mejorar en términos de fortalecer la preparación, mejorar los pronósticos, los sistemas de alerta temprana y los sistemas de comunicación con la población.
— Y también, el trabajo entre el sector público y el sector privado.
Exacto, el cómo construir infraestructura más resiliente atrayendo la inversión del sector privado. También, mejorar la seguridad hídrica y apoyar para que la agricultura sea más resiliente e inteligente respecto al clima y pueda soportar impactos. En general, se trata de tener más capacidad institucional. Pude percibir que la administración entrante está muy enfocada en esa prioridad. Están siendo muy ejecutivos y sistemáticos a la hora de hacer un balance de lo que se ha hecho y lo que queda por hacer en el futuro, y priorizar esas áreas clave en las que pueden activarse en los primeros 90 días. Me ha impresionado la preocupación, la capacidad de priorización y la preparación de la señora Fujimori para hacer un diagnóstico riguroso de lo que se ha hecho e identificar prioritarias donde es posible actuar.
— Para el largo plazo, ¿nombraron sectores clave?
A largo plazo, lo que fue muy interesante en la conversación, fue el cómo hacer que el gobierno, el Estado, funcione.
La señora Fujimori nos transmitió que han estado desarrollando una serie de indicadores en todos los ministerios para realizar un seguimiento de su rendimiento y monitorear su progreso; es un área de eficacia gubernamental. Esta es una área que el Banco Mundial puede apoyar, trayendo buenas prácticas de otras partes del mundo. Esto sería particularmente importante aquí, dados los desafíos que el servicio público ha enfrentado en los últimos años.
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— Después de esta reunión, ¿existe alguna alianza concreta que pueda compartir?
Hemos conversado sobre esta gran e importante área de asistencia técnica que el Banco Mundial proporcionaría y el financiamiento potencial a una variedad de sectores, que incluye, por ejemplo, proyectos relacionados a tener agua de calidad.
— ¿Agricultura?
Salud e infraestructura general. De nuevo, la directriz es atraer al sector privado. Eso es parte de nuestro enfoque como Grupo. Queremos tener muy claro dónde debe estar el sector público y dónde puede desempeñar un papel el sector privado. Queremos estar donde haya fallas de mercado y donde se justifique nuestra participación. No queremos desplazar al sector privado. De hecho, queremos fomentar la inversión privada tanto como sea posible.
— ¿Hay una verdadera posibilidad o probabilidad de mejorar esto de una manera práctica en los próximos cinco años?
Hay muchas vías de mejora. Eso es parte de la agenda de empleo y crecimiento del Banco Mundial a nivel global. Nuestro actual presidente, Ajay Banga, ha centrado en gran medida nuestra misión en el empleo y el crecimiento. Y aquí tres pilares son fundamentales. Uno es crear el entorno propicio para las inversiones privadas y para las empresas. Y ahí, el estado de derecho es esencial para crear un terreno de juego equitativo para la inversión, y así pensar en la estabilidad fiscal y macroeconómica de manera más amplia. El segundo pilar es la infraestructura crítica. Estamos hablando de carreteras, puertos, aeropuertos. Esto tiene, además, un lado humano en la salud, la educación y la protección social. El último pilar radica en ser capaces de atraer y movilizar capital privado para sectores clave. Si se piensa en cómo calibrar esta estrategia para el Perú, digamos que es un país de sólidos fundamentos macroeconómicos con un déficit fiscal del 1,3% del PBI a junio de 2026.
— El déficit es motivo de preocupación por las presiones fiscales que conlleva El Niño o las presiones fiscales que surgen naturalmente para un nuevo gobierno. ¿Ve algún riesgo en ese sentido?
El país tiene fundamentos macroeconómicos muy sólidos y cuenta con una base muy sólida sobre la cual apoyarse. Pocas economías en América Latina tienen una calificación de grado de inversión respaldada por estos sólidos fundamentos macroeconómicos de baja deuda pública, reservas considerables, un banco central creíble y un sector financiero realmente bien capitalizado. Los riesgos que enfrenta una administración entrante son, en su mayoría , riesgos exógenos como precios más bajos de las principales exportaciones de materias primas, como el cobre y el oro. Además, como mencionamos, está El Niño y la forma en que una pérdida potencial en el stock de capital puede traducirse en dificultades económicas y fiscales, y también, cómo ese evento podría afectar a determinados productos agrícolas, que se encuentran entre las principales exportaciones del país. Es notable cómo ha crecido la demanda, más del 27% en los últimos 25 años.
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— Las agroexportaciones se han consolidado como el segundo sector exportador más importante del Perú, después de la minería.
Exacto. Basándose en esos fundamentos, una gestión y transición eficaz y ejecutiva del choque potencial –como el desastre natural– daría una sólida señal al mercado en aras de aumentar la inversión en el país. Eso será clave para gestionar estos riesgos a la baja.
— ¿Qué necesita Perú para pasar de un crecimiento moderado a un crecimiento que genere bienestar?
Perú no ha reducido el nivel de pobreza, ya que estuvo entre el puñado de países de la región que no han reducido los niveles de pobreza y que todavía se mantienen con niveles de pobreza prepandemia. Esto se debe principalmente al lento crecimiento que ha sido persistente durante los últimos diez años –alrededor de 2,5%–. En el último par de años ha habido una recuperación de la inversión privada y esto se debe, principalmente, a los precios de las materias primas. Sin embargo, esto no se ha traducido en un mayor crecimiento por la inestabilidad política. Hoy hay un nuevo momento en el país; esta recuperación puede apoyarse en los sólidos fundamentos y, así, impulsar el crecimiento. Pero, para que eso suceda se tendrán que realizar esfuerzos concertados para eliminar los cuellos de botella en los sectores de crecimiento estructural, como la agroindustria y la minería.
— ¿Qué oportunidades ve para Perú en este nuevo capítulo?
Perú es uno de los países en la región con mayor informalidad.
Más del 70%.
(Asiente). Creo que mejorar el entorno empresarial es muy importante.
— ¿A través de una reforma del sistema tributario?
Necesitamos crear un entorno que elimine los cuellos de botella para que las empresas puedan crecer y atraer inversión privada, de modo que hayan empleos de mejor calidad y que las empresas puedan pagar impuestos. Es la única forma de tener un tejido empresarial productivo y más dinámico en la economía. La minería es un buen ejemplo de cómo eso no ha sucedido con los prolongados permisos (de operación). El nivel de burocracia y regulación realmente ha llevado a una expansión de la informalidad. Aproximadamente, la mitad de las exportaciones de oro son de la minería ilegal.
— Ese es un problema enorme en este momento; está asociado a violencia y extorsión. Y no solo en el Perú, es un problema regional.
Es un desafío enorme en toda la región, pero la solución no es simplemente desregular. Hay que proporcionar soluciones y enfoques técnicos para eliminar algunos de estos cuellos de botella de una manera selectiva en toda la minería. Hay que pensar en el mismo enfoque para los otros sectores. Hay que recurrir a la experiencia técnica y trabajar a través del gobierno para que podamos encontrar la regulación más inteligente posible que pueda atraer inversiones privadas a estos sectores.












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