salud hepática, enfermedades metabólicas y calidad de vida del paciente

Anuario iSanidad 2025
Elena Arcega, presidenta de la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH)
En la Federación Nacional de Enfermos y Trasplantados Hepáticos (FNETH) vivimos de cerca la realidad de muchas personas que conviven con enfermedades y/o trasplantes de hígado. Escuchamos sus historias, sus miedos y sus ganas de seguir adelante. Desde ese prisma personal, sabemos que la prevención y la detección precoz son fundamentales para evitar que los problemas hepáticos se agraven, pero también para mejorar la calidad de vida de quienes ya tienen una hepatopatía crónica o metabólica.

En los últimos años, las enfermedades metabólicas —como la obesidad, la diabetes o las alteraciones del colesterol— están aumentando y tienen un impacto directo sobre la salud del hígado. Por ejemplo, el llamado comúnmente hígado graso se ha convertido en una de las principales causas de enfermedad hepática en nuestro país.

Y lo más preocupante es que nadie está completamente libre de desarrollarlo: ni las personas normativamente delgadas, ni quienes aparentan llevar un estilo de vida saludable, ni siquiera quienes ya padecen una hepatopatía de otro origen, como una colangitis biliar primaria o cualquier otra enfermedad rara.

El hígado graso se ha convertido en una de las principales causas de enfermedad hepática en nuestro país y nadie está completamente libre de desarrollarlo

Por eso, además de insistir en la prevención es esencial poner el foco en el acompañamiento. Cada caso es distinto y cada historia merece ser escuchada. En FNETH creemos que el paciente debe sentirse comprendido y acompañado a lo largo del tiempo. No se trata solo de aplicar un tratamiento, sino de construir una relación de confianza y apoyo con los profesionales sanitarios y con las organizaciones que trabajamos en este ámbito. Las asociaciones de pacientes jugamos un papel clave como puente entre la ciudadanía, los médicos y las instituciones. Escuchamos, informamos y ayudamos a que se entienda mejor la realidad de vivir con una enfermedad hepática.

La prevención sigue siendo nuestra mejor herramienta. Mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio con regularidad y moderar el consumo de alcohol son pasos fundamentales. Pero también lo es la detección precoz. El papel del médico de familia, que conoce el recorrido y la situación de cada paciente, resulta clave para detectar alteraciones a tiempo y acompañar desde la cercanía. Su seguimiento, unido al trabajo de los especialistas y de las asociaciones, puede marcar la diferencia.

El aumento de las enfermedades metabólicas no solo afecta a las personas, sino también al propio sistema de trasplantes. Cada vez más pacientes llegan al trasplante hepático por causas metabólicas, y, además, algunos órganos no pueden utilizarse por estar dañados. Prevenir y cuidar antes de llegar a esa situación es también una forma de proteger el sistema de donación y trasplante, que es un bien común y un símbolo de solidaridad social. La salud hepática no puede abordarse solo desde la enfermedad, sino desde la vida. Cuidar el hígado es cuidar la energía, el bienestar y el futuro de las personas. Y eso pasa por informar, acompañar y escuchar desde todos los estamentos del sistema.

La salud hepática no puede abordarse solo desde la enfermedad, sino desde la vida. Cuidar el hígado es cuidar la energía, el bienestar y el futuro de las personas

Prevenir las enfermedades metabólicas y cuidar la salud hepática no solo evita complicaciones graves; también mejora la calidad de vida de quienes hoy viven con una enfermedad crónica. Porque la salud no empieza ni termina en el hospital: empieza en la prevención, en la empatía y en el compromiso de cuidarnos entre todos.

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