Anuario iSanidad 2025
Dra. Mafalda Oliveira, presidenta de Solti
Durante los últimos años, la combinación de innovación terapéutica, prevención y diagnóstico temprano ha transformado el abordaje del cáncer de mama, reduciendo la mortalidad incluso frente al aumento global de la incidencia.
Este progreso no ha sido casual: detrás hay cientos de profesionales que colaboran desde hospitales, universidades e instituciones públicas y privadas, con un objetivo común: mejorar la vida de las personas con cáncer.


En los próximos años, el avance se apoyará en tres ejes principales: la implementación real de la medicina de precisión, el uso de datos de vida real para informar la práctica clínica y la apuesta por modelos que garanticen la sostenibilidad del sistema sanitario.


La combinación de innovación terapéutica, prevención y diagnóstico temprano ha transformado el abordaje del cáncer de mama
Hace ya varios años que hablamos del concepto de medicina de precisión, pero aún queda un largo camino para que se convierta plenamente en una realidad. Recuerdo una paciente mía, ingeniera, con cáncer de mama metastásico. Al final de una consulta en la que discutíamos distintas opciones de tratamiento —ya con estudios moleculares y varias biopsias líquidas disponibles—, me dijo con cierta frustración: Si yo aplicara en mi trabajo el mismo nivel de incertidumbre, el mundo simplemente no funcionaría.
Aquella frase me hizo pensar durante días. Tenía razón: pese al progreso alcanzado, en oncología seguimos tomando decisiones con márgenes de duda que en otras disciplinas serían impensables.
Por eso, el verdadero reto es trasladar la ciencia a la práctica: integrar herramientas como la secuenciación tumoral, la biopsia líquida o la detección de enfermedad mínima residual en la atención diaria. Solo entonces la medicina de precisión dejará de ser una promesa para convertirse en una realidad tangible para los pacientes.
Hace varios años que hablamos del concepto de medicina de precisión, pero aún queda un largo camino para que sea una realidad
Para lograrlo, se requieren algunas acciones clave. En primer lugar, apostar por la investigación traslacional en ensayos clínicos, para entender por qué algunos pacientes responden mejor que otros.
Después, es necesario diseñar ensayos con hipótesis biológicas claras que incluyan biomarcadores en la selección o estratificación de pacientes, así como garantizar financiación competitiva para ellos.
Asimismo, conviene establecer políticas de aprobación y financiación basadas en biomarcadores con utilidad clínica demostrada. Esto, junto con el fomento de la colaboración entre academia, industria farmacéutica, autoridades sanitarias, pacientes y financiadores permitirá que ese modelo se convierta en realidad.
Conviene establecer políticas de aprobación y financiación basadas en biomarcadores con utilidad clínica demostrada
También el uso de datos de vida real tiene un potencial transformador en la medicina moderna. Los ensayos clínicos tradicionales no siempre reflejan la práctica habitual, ya sea porque las poblaciones incluidas suelen tener un pronóstico más favorable o porque los entornos controlados se alejan de la realidad asistencial.
Los datos clínicos generados en la práctica clínica permiten identificar patrones de respuesta y efectos adversos en poblaciones más amplias y diversas, incluyendo pacientes habitualmente no elegibles en ensayos clínicos tradicionales. Esto facilita personalizar los tratamientos, optimizar protocolos terapéuticos y detectar de forma temprana riesgos asociados a ciertas intervenciones.
Como investigadores que habitamos este momento histórico, nuestra responsabilidad es promover una investigación consciente y responsable. La investigación académica independiente tiene aquí un rol central, al diseñar ensayos clínicos coste-efectivos que respondan a preguntas clínicamente relevantes y generen un impacto tangible en el sistema sanitario.
Además, cuando se combinan con herramientas de inteligencia artificial, los datos de vida real pueden predecir resultados clínicos, mejorar la eficiencia de la atención sanitaria y orientar la toma de decisiones tanto a nivel individual como poblacional, sirviendo además como evidencia complementaria para la aprobación y financiación de nuevos fármacos.
Para que el uso de los datos de vida real alcance su verdadero potencial transformador será esencial desarrollar modelos sólidos para su acceso, gestión y análisis, garantizando en todo momento la confidencialidad y la protección de la información sensible relacionada con los pacientes.
Para que el uso de los datos de vida real alcance su verdadero potencial transformador será esencial desarrollar modelos sólidos para su acceso, gestión y análisis
Finalmente, es fundamental subrayar que no existe innovación sin un compromiso real con la sostenibilidad del sistema sanitario. Vivimos tiempos convulsos, marcados por cambios geopolíticos complejos y profundas desigualdades entre países y poblaciones. Como investigadores, nuestra responsabilidad es promover una investigación consciente y responsable.
Igualmente crucial es incrementar la financiación pública que permita llevar a cabo estos ensayos, garantizando que su ejecución aporte un retorno claro y medible para la salud de la población y la sostenibilidad del sistema.
Mirando hacia el futuro, es evidente que los desafíos son enormes. El cáncer afectará a un número creciente de personas y sólo un enfoque que combine rigor científico, sensibilidad humana y colaboración efectiva podrá hacerle frente.
Sin embargo, también hay muchas razones para la esperanza: cada ensayo, cada paciente y cada dato nos acercan un poco más a la combinación ideal de innovación, equidad y sostenibilidad.
Todo esto sólo es posible en un entorno de cooperación genuina entre todos los actores implicados en la investigación. Desde Solti estamos firmemente comprometidos con este propósito.








Deja una respuesta