Por qué proteger la independencia del BCR y su misión por controlar la inflación

La rotonda de El Comercio volvió a ser el escenario para una nueva edición de “Desde la Cúpula”. Esta vez, el tema que congregó a expertos economistas fue el análisis a la trayectoria del Banco Central de Reserva (BCR) y su papel fundamental en la estabilidad monetaria del país.

En ese sentido, Mercedes Aráoz (MA), profesora e investigadora de la Universidad del Pacífico y ex ministra de Economía y Finanzas; Miguel Palomino (MP), presidente del IPE y ex director del BCRP; Diego Macera (DM), director del IPE y director del BCRP; y Luis Miguel Castilla (LMC), director de Videnza Instituto y ex ministro de Economía y Finanzas, respondieron a seis preguntas de nuestros periodistas.

Luis Miguel Castilla (LMC), director de Videnza Instituto y ex ministro de Economía y Finanzas; Mercedes Aráoz (MA), profesora e investigadora de la Universidad del Pacífico y ex ministra de Economía y Finanzas; Diego Macera (DM), director del IPE y director del BCRP; y Miguel Palomino (MP), presidente del IPE y ex director del BCRP.

Luis Miguel Castilla (LMC), director de Videnza Instituto y ex ministro de Economía y Finanzas; Mercedes Aráoz (MA), profesora e investigadora de la Universidad del Pacífico y ex ministra de Economía y Finanzas; Diego Macera (DM), director del IPE y director del BCRP; y Miguel Palomino (MP), presidente del IPE y ex director del BCRP.

LMC: Hace 25 o 30 años atrás, el BCR carecía de autonomía, lo que dio espacio a que el gobierno de turno acuda a la entidad para la emisión inorgánica [de dinero] o la famosa ‘maquinita’, como se conocía, para solventar problemas financieros como el déficit fiscal, lo que generó un exceso de liquidez en la economía y luego una hiperinflación, la más alta de la historia y creo que de la región.

Cuando consigue autonomía, el BCR logró controlar la inflación y el gobierno de turno no le dictaba la pauta, tuvo autonomía institucional para elegir a su directorio y autonomía de poder político. EL BCR ha logrado la tasa más baja de inflación, que, incluso hoy, es más baja de la que vemos en Estados Unidos o en otros países industrializados. La autonomía también ha coadyuvado a que sea una de las entidades más creíbles.

«EL BCR ha logrado la tasa más baja de inflación, que, incluso hoy, es más baja de la que vemos en Estados Unidos o en otros países industrializados».

Luis Miguel Castilla, director de Videnza Instituto

Luis Miguel Castilla, director de Videnza Instituto

DM: A partir de la Constitución de 1993, el BCR no le puede prestar plata al gobierno con la facilidad con la que eso se hacía con la Constitución de 1979 que tenía un fraseo bien particular, porque permitía al BCR cubrir desequilibrios transitorios como ‘parchar’ el déficit, y cubría otras necesidades como pagos a profesores o infraestructura, etc. Entonces, curiosamente, la paradoja es que la verdadera independencia nace de una prohibición: como a mí me prohíben prestarle al gobierno, eso me hace a mí independiente.

MA: El Banco Central tiene varias formas de intervenir en estabilidad monetaria. A través de la tasa de interés comienza a controlar cómo la gente decide —porque si sube la tasa de interés, la gente prefiere ahorrar en vez de gastar—. O sea, limita el crecimiento de la demanda agregada para que no se generen presiones inflacionarias. También interviene en el mercado cambiario, para que la tendencia del dólar siga, pero sin picos muy altos o valles muy bajos, lo que evita que haya mucha distorsión en los mercados , inclusive de bienes y servicios en el comercio, y en los mercados financieros. Los instrumentos en el mercado cambiario son la flotación sucia, los certificados depósitos reajustables (CDRS), etc. Por eso tiene que tener una buena base del manejo de las reservas internacionales y estas tienen un montón de componentes como el oro, recursos de varias monedas extranjeras, dólares monetarios, el encaje de los bancos. Tiene hasta lo que hace el ahorro público que existía: el fondo de estabilización fiscal.

MP: No es casualidad que tengamos la moneda más estable de Latinoamérica. No es que el Perú es un país mágico donde la inflación se maneje sola; por eso, creo que sí se necesita lo que teníamos en los noventa y en los 2000, cuando había conciencia histórica de lo que había pasado y por qué era importante un banco central independiente.

DM: El BCR tiene misión única: preservar el valor de la moneda. A diferencia, por ejemplo, de la Reserva Federal de Estados Unidos, que tiene mandato dual, aquí el BCR se encarga de mantener la inflación a un rango de 1 a 3%, ese es nuestro objetivo más importante. Hay algunos a quienes les gustaría romper esa figura y que el Banco Central se meta a hacer otras cosas. Ya hemos visto al presidente del BCR asistir al Congreso y que los parlamentarios le cuestionen el aumento de la informalidad y la pobreza, en contraposición de una fuerte estabilidad macroeconómica. Ese es un discurso sumamente peligroso, porque busca desviar al banco de su verdadera misión. Si tú le empiezas a dar muchos objetivos, no va a poder cumplir bien ninguno. Si el BCR tiene una misión única y está haciendo bien su labor, bajo cualquier métrica objetiva, no malogremos lo que funciona.

«Si tú le empiezas a dar muchos objetivos, no va a poder cumplir bien ninguno. Si el BCR tiene una misión única y está haciendo bien su labor, bajo cualquier métrica objetiva, no malogremos lo que funciona»

Diego Macera, director de IPE

Diego Macera, director de IPE

MP: La autonomía del Banco Central se basa en lo que está establecido en la Constitución. Pero, además, importa quiénes conforman el Banco Central, quién es su presidente y quiénes son sus directores. De Julio Velarde se han dicho maravillas, y con razón, pero lo que él ha hecho es tomar el mandato que tenía y ejecutarlo bien. Uno puede ser presidente de la República y ser un buen o un mal presidente. En ese sentido, Julio Velarde ha sido un muy buen presidente del Banco Central. Por supuesto, él no podía prestarle al Gobierno Central, pero además de eso, ha hecho muchísimo más.

Esa política monetaria del Banco Central no existía antes de Julio Velarde. Han podido decidir hacer cualquier cosa. Hay otros bancos centrales que tienen otras políticas y sin embargo, las que han hecho el Perú han sido las que funcionaron, las que ahora todo el mundo trata de copiar y han tenido un éxito rotundo. Ahora, ¿quieres hacer algo más? Puedes intentarlo, pero la estabilidad monetaria y la seguridad cambiaria responden a un mandato. Si empiezas a ponerle otros objetivos encima, el resultado será distinto. Esa estabilidad monetaria que tanto apreciamos depende de tener un solo objetivo: la inflación. Si se suman más objetivos, va a salir mal.

LMC: El trabajo del Banco Central también es importante para la estabilidad financiera del país. En 1998 tuvimos una situación macroeconómica muy distinta a la actual: fue una crisis externa muy fuerte que se trasladó al sector real. Hubo quiebras de empresas y entidades financieras debido a la fuerte salida de capitales y a una depreciación tremenda del tipo de cambio. Eso condujo a la quiebra de muchas empresas. Por eso el Banco Central busca evitar la volatilidad en lo que se conoce como “miedo a flotar”, una práctica que se ha aplicado extensamente en el país y que explica la génesis de la llamada flotación sucia.

Durante la pandemia, el instrumento más eficaz para evitar la ruptura de la cadena de pagos fue el programa Reactiva, que utilizó la liquidez del Banco Central garantizada por el Tesoro, justamente para evitar una quiebra masiva de empresas ante una situación extraordinaria. Entonces, creo que la estabilidad de precios es su objetivo principal, pero también interviene, a través de sus instrumentos, para darle estabilidad financiera al país, especialmente en momentos de crisis.

MA: La clave es confianza. El dinero que circula en la economía peruana es fiduciario. ¿Qué significa eso? Confianza. Confiamos en un banco central que va a poder cuidar el valor de este medio de pago y que los billetes que tenemos en la billetera no van a peder valor. Lo que quiere el Banco Central es manejar un stock de varios activos que le permitan tener la liquidez suficiente para cubrir casi 2 años de importaciones y protegernos de una crisis como el Covid.

LMC: El Banco Central tiene un directorio cuya composición responde a un equilibrio institucional: el presidente es nominado por el gobierno y debe ser ratificado por el Senado, mientras que tres directores son designados por el Ejecutivo y otros tres por el Congreso.

En ese esquema siempre existe una cuota de economistas que pueden no compartir o no comprender plenamente el rol del Banco Central. Aun así, en los últimos 20 años se ha logrado mantener una línea coherente que le ha dado credibilidad a la política monetaria. Eso responde tanto a la visión y credibilidad del presidente del Banco Central como al acompañamiento de directorios que respaldaron ese mandato.

Además, el Banco Central es, probablemente, la entidad por excelencia en el país en cuanto a captación de talento. A ello se suma una política de recursos humanos marcada por la meritocracia. La diferencia entre el BCR y otras entidades públicas radica en la altísima tasa de rotación de autoridades. Un ministro de Economía y un viceministro duran meses en el cargo, 5 meses en promedio, cuando antes eran años. Esa continuidad de la política monetaria te permite proyectar predictibilidad, que es lo que los agentes económicos quieren.

MA: Julio Velarde, incluso, ha propuesto a alguno de los miembros de su equipo central, el jefe de Estudios Económicos, Adrián Armas; el gerente general, Paul Castillo, como posibles sucesores. Ambos son gente súper preparada. Puede haber también buenos candidatos que están fuera del banco, pero hay personas muy hábiles que trabajan con él y que van a hacer el soporte para que el Banco Central siga funcionando bien.

MP: Otro aspecto que demuestra el desarrollo y manejo del BCR es que hoy en día tiene la misma cantidad de trabajadores que en 1970.

DM: A finales de los ochenta y comienzo de los noventa, el Banco Central tenía 3.000 trabajadores más o menos, hoy está más cerca de 900 trabajadores. Y si hablamos de presupuesto real, estamos al mismo nivel que hace unos 10 años.

MA: Tenemos US$100.000 millones en reservas. Si no tuviéramos ese nivel de reservas, no podríamos hacer frente a crisis como el Covid. Alguna parte de estas son recursos líquidos, oro y otros instrumentos financieros, pero también fondos colocados en el banco a través del encaje. No es dinero a libre disposición.

MP: Nuestras reservas no pueden estar compuestas solo de oro. Chile siguió esa opción y hace dos meses compró por encima de US$5.000 y al mes siguiente bajó el precio. El oro no es estable, sube; con esto no se gana reservas, necesitamos una cosa que sea estable, que sea una fuente de confianza.

«El oro no es estable, sube; con esto no se gana reservas, necesitamos una cosa que sea estable, que sea una fuente de confianza»

Miguel Palomino, presidente de IPE

Miguel Palomino, presidente de IPE

DM: Con la elección del señor Castillo en el en el 2021, salieron cerca de US$17.000 millones de la economía, cerca de 8% del PBI, y eso de verdad puede generar una crisis instantánea, pero aquí se pudo manejar con la intervención del BCR, de lo contrario el tipo de cambio tranquilamente se podría haber ido a S/5 o S/6 por dólar.

LMC: Las últimas propuestas que hemos venido escuchando de algunos candidatos confunden el ahorro público con las reservas internacionales. El ahorro público es lo que tú no gastas en un año. Los fondos soberanos de riqueza no tienen nada que ver con las reservas, es ahorro público. Creo que a lo largo de los últimos 20 años se ha logrado imponer la visión de que el ahorro público no es la reserva internacional.

LMC: Los fondos soberanos de riqueza no tienen nada que ver con las reservas, es ahorro público, excedentes fiscales, superávits fiscales que se acumulan. Explicarle eso a un político, decirle : ‘ese dinero es para invertir afuera, y generes un ingreso extra, o para utilizarlo en el respaldo de obligaciones futuras’, es bien difícil. La inflación es el impuesto más pernicioso para los más pobres y creíamos que ya los políticos habían aprendido la lección de no meterse con la política monetaria, pero últimamente escuchamos cuestiones que dan a pensar de que todo se ha olvidado.

DM: Quizá la manera más fácil es –y creo que de alguna manera lo intuyó el presidente Castillo en su momento– que la vida del Ejecutivo va a ser más fácil con un Banco Central bueno e independiente. Esa parte déjasela al Banco Central, que sabe lo que está haciendo y lo hace desde hace más de 25 años.

MP: El Banco Central tiene ciertas políticas orientadas a mantener la estabilidad de la moneda y del tipo de cambio. Esa estabilidad se ha retroalimentado durante años con políticas consistentes y con la gestión de Julio Velarde, lo que ha permitido construir una gran credibilidad. Todos nos hemos beneficiado enormemente de tener una moneda estable, un tipo de cambio estable y de no enfrentar esos problemas que sí han vivido otros países. Sin embargo, todo eso que se ha construido puede borrarse rápidamente. Como dicen, una reputación toma muchos años en construirse y un solo día en destruirse. El Banco Central hasta ahora tiene toda esa credibilidad y esa historia, pero si no se mantiene un Banco Central como el que hemos tenido, puede surgir cualquier cosa.

MA:Nos hemos acostumbrado —o bien acostumbrado— a la estabilidad monetaria. Entonces, claro, cuando el tipo de cambio fluctúa 4% o 5% ya parece mala gestión ; en Argentina eso es un martes cualquiera. Somos países acostumbrados a la estabilidad. No teníamos eso antes. La inflación era permanente desde los setenta, tú veías los precios cambiar todo el tiempo. Entonces, a esos niveles hemos llegado y no podemos olvidarnos de eso. Si a algo le tenía terror Alan García era a la inflación. Subía incluso por efectos de oferta y comenzaba a gritar a todos los ministros: ‘ustedes tienen que hacer algo’. Era una preocupación permanente porque sabía lo que le iba a costar políticamente.

MA: La clave es que el Senado tome las decisiones con prudencia y ahí tiene que poner tres buenos directores y conversar con el que sea presidente o presidenta del Perú para que los otros tres directores que vengan del Ejecutivo también sean directores solventes en temas económicos, capaces de entender que el Banco Central tiene que cumplir un rol y no cambiar sus objetivos.

«La clave es que el Senado tome las decisiones con prudencia y ahí tiene que poner tres buenos directores y conversar con el que sea presidente o presidenta del Perú para que los otros tres directores que vengan del Ejecutivo también sean directores solventes en temas económicos»

Mercedes Aráoz, docente de la UP

Mercedes Aráoz, docente de la UP

LMC: No solamente depende de la cabeza, depende justamente del directorio, porque un presidente no es suficiente, requiere de una mayoría mínima para que se tomen decisiones adecuadas en esa entidad que es una fuente de orgullo. Yo creo que ahí está la gran responsabilidad del siguiente gobierno y del Senado.

MP: Lo que funciona no lo rompes. Eso es importante. El Banco Central, como está, funciona muy bien. Que el Senado elija bien y no pensando en cuotas políticas, sino en quiénes son personas capacitadas. Del Ejecutivo espero lo mismo.

DM: Es importante preservar la memoria colectiva, porque las generaciones que están viniendo no vieron los ochenta. Son 25 años en los que no hay inflación fuerte en el Perú, y por eso no hay mucha conciencia sobre su importancia.

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