Primero, conocer al segundo finalista que acompañará a Keiko Fujimori en las elecciones del 7 de junio. Segundo, la campaña misma. Tercero, conocer al ganador.
En los dos primeros lapsos y dependiendo de quiénes sean los políticos elegidos, las expectativas económicas afectarán las valorizaciones del sol peruano y de las empresas que operan en el territorio nacional. Sin embargo, el tercer tiempo es el más importante. Dependiendo de uno u otro resultado, la marcha de la economía y los niveles de bienestar de los peruanos, sobre todo de los de menores recursos, serán muy diferentes.
El Jurado Nacional de Elecciones ha expresado que los resultados finales se conocerían hacia mediados de mayo. Ello recortaría la duración de la segunda vuelta y afectaría al elector. Se necesitan como mínimo unos tres debates sobre distintos temas, así como entre los diversos equipos técnicos que acompañan a cada candidato.
En caso de que pasen dos finalistas de derechas, la tensión sobre las variables económicas ya mencionadas y la marcha de la economía se diluirán hasta conocer más sobre el resultado final. En cambio, de pasar el candidato de Juntos por el Perú, las tensiones serán mayores.
La postulante de Fuerza Popular tendría casi un tercio del Senado. En el caso de ganar, ello le aseguraría la estabilidad en ese frente. Recordemos que este ha sido el talón de Aquiles del Ejecutivo en los últimos dos períodos presidenciales.
Sin embargo, tendrá que construir consensos, avanzar en la seguridad ciudadana y en la marcha económica, para mantener una elevada popularidad que le permita enfrentar con mejor soporte un proceso esperable de marchas y protestas, centradas –inicialmente– en los Andes y en el sur peruano.
Una vez estabilizado el gobierno, se esperarían cinco años de mayor crecimiento económico, reducción de la pobreza y aumento del bienestar.
En el caso de un triunfo de Roberto Sánchez, habida cuenta de su plan de gobierno, la economía podría sufrir con una mayor presión en la depreciación del sol, un deterioro de las cuentas fiscales, una caída de la inversión privada y una dinámica económica bastante modesta.
El plan de gobierno de Juntos por el Perú plantea una reforma del modelo económico para transitar hacia una economía mixta. Cambiar el rol subsidiario del Estado y modificar los contratos que dan estabilidad jurídica a diversas inversiones; así como eliminar los “regímenes laborales que favorecen a las empresas y perjudican a los trabajadores”. Plantea también renegociar contratos en sectores estratégicos para ser gestionados por el Estado y prohibir concesiones que otorguen “ventajas a inversionistas extranjeros”.
Sin embargo, al no tener mayor soporte en el Congreso, sería un gobierno relativamente débil. Parecido al último régimen de Castillo-Boluarte-Jerí-Balcázar.
Si bien es cierto que un gobierno de Juntos por el Perú no tendría mayor apoyo congresal, dentro del Ejecutivo hay espacio para golpear las instituciones y la normal marcha de las políticas públicas y la economía. Algo similar ocurrió bajo la presidencia del profesor Castillo. Recordemos a sus ministros de Transportes y Comunicaciones, Energía y Minas, Producción, Trabajo y Vivienda, por mencionar algunos. Los mismos presidentes del Consejo de Ministros de ese gobierno embestían de vez en cuando contra la normatividad vigente y los pilares mismos del modelo económico.
De realizar un gobierno débil y mostrar un comportamiento susceptible de ser caracterizado de “incapacidad moral permanente”, el Senado podría usar su herramienta letal de control político discrecional. Así, transitaríamos entre vacancias de presidencia y vicepresidencias hasta iniciar el quinto año, cuando un senador pueda recibir el encargo. Sería un régimen de Roberto Sánchez-Analí Márquez-Brígida Curo… ¿y Vladimir Meza?
Entraríamos a una suerte de bucle histórico de tres periodos presidenciales.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.












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