Pensión 65: una política focalizada, por María Isabel León | programas sociales | adulto mayor

Cada dos meses, cientos de miles de adultos mayores esperan el depósito de una subvención estatal que, aunque modesta, representa mucho más que un apoyo económico. Para muchos es la diferencia entre alimentarse o no, comprar medicamentos o postergarlos. Esa realidad explica por qué el debate sobre el programa Pensión 65 debe partir de una pregunta elemental: ¿lo evaluamos por el objetivo para el que fue creado o por uno que nunca tuvo? Pensión 65 no nació para convertirse en una pensión “universal”. El programa fue concebido como una política de protección social dirigida exclusivamente a personas de 65 años o más que viven en pobreza extrema (calificada por el propio Estado a través del Sisfoh) y que carecen de una pensión contributiva. Esa precisión es fundamental.

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