Beca 18 ha ocupado un lugar central en los debates electorales. Se ha hablado de ampliar el número de becas y fortalecer el acceso de los jóvenes a la educación superior. Esa discusión es positiva y necesaria. Sin embargo, también hemos visto cómo se ha intentado utilizar políticamente al programa mediante afirmaciones que no se ajustan a los hechos.
Una de ellas es atribuir al Congreso o al fujimorismo la responsabilidad por el no financiamiento de las becas para la convocatoria 2026. Es incorrecto. La decisión de no incorporar el presupuesto necesario fue exclusiva del Poder Ejecutivo. Se puede debatir si esa decisión fue acertada o equivocada, pero no se puede trasladar la responsabilidad a partidos que no tuvieron injerencia en ello. Ni Fuerza Popular ni Juntos por el Perú fueron responsables de su no financiamiento.
Más allá de la coyuntura electoral, lo realmente importante es recordar qué representa Beca 18 para el país. Desde su creación, el programa ha permitido que miles de jóvenes talentosos provenientes de hogares en situación de pobreza o vulnerabilidad accedan a universidades e institutos de calidad con todos los gastos cubiertos. Este programa busca reducir las brechas de oportunidades y convertir el mérito académico en una herramienta efectiva de movilidad social.
Las cifras de las últimas convocatorias muestran que la demanda de este programa sigue creciendo. Detrás de cada beca hay una historia familiar de esfuerzo, sacrificio y esperanza. Por eso, cuando se proponen becas, no estamos hablando simplemente de números; estamos hablando de oportunidades reales de desarrollo para miles de peruanos.
Beca 18 merece algo mejor que convertirse en un instrumento de confrontación política. Los programas públicos exitosos necesitan continuidad, sostenibilidad y consenso mínimo. La educación no debería utilizarse para alimentar narrativas partidarias ni para buscar culpables. Mucho menos cuando ello implica desinformar a la ciudadanía y utilizar a los beneficiarios como munición electoral. Si existe algo en lo que todas las fuerzas políticas deberían coincidir es en la necesidad de fortalecer Beca 18. Incluso la OCDE plantea incrementar la cobertura del programa.
Preocupa que una de las propuestas de Juntos por el Perú sea declarar el acceso universal a las universidades. Esta idea suena bien y puede ser bienintencionada, pero resulta antitécnica porque el ingreso a universidades pasa por un estricto orden de mérito en los procesos de postulación. Si lo que se busca es tener más estudiantes en universidades públicas, se deberían aumentar las vacantes, cosa que no ha sucedido en los últimos años a pesar del incremento de financiamiento.
Beca 18 no pertenece a un gobierno ni a una bancada. Pertenece a los miles de jóvenes peruanos que ven en la educación una oportunidad para transformar sus vidas y contribuir al desarrollo del país.












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