OCDE: Perú podría crecer más pese al boom de los metales, pero enfrenta trabas por baja productividad e incertidumbre

Perú podría registrar un mayor crecimiento económico pese al contexto favorable de elevados precios de los metales, pero enfrenta limitaciones asociadas a la baja productividad, la informalidad y la incertidumbre, advirtió la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) durante la conferencia “Perspectivas Económicas de la OCDE: América Latina”.

Dimitris Mavridis, economista del equipo de Perú de la OCDE, señaló que la economía peruana crecerá 2,9% en 2026 y 2027, una de las tasas más altas entre las principales economías de América Latina, luego de expandirse 3,4% en 2025. “El crecimiento de Perú es uno de los más elevados de la región actualmente y se está manteniendo alto”, anotó.

Según explicó, durante el primer trimestre de este año la economía continuó creciendo a una tasa anual de 3,5%, impulsada principalmente por la inversión privada, el consumo privado y el dinamismo de la construcción.

Mavridis destacó además que Perú continúa beneficiándose de términos de intercambio favorables gracias a los elevados precios de exportación de metales como cobre, litio, oro e hierro. A ello se suma un mercado laboral que sigue sosteniendo la demanda interna, con aumentos tanto del empleo como de los ingresos laborales reales de alrededor de 4% interanual a comienzos del año.

Los altos precios de los metales continúan favoreciendo los términos de intercambio de la economía peruana.

Los altos precios de los metales continúan favoreciendo los términos de intercambio de la economía peruana.

No obstante, advirtió que algunos indicadores sugieren una moderación de la actividad económica a partir del segundo trimestre. Entre ellos mencionó el incremento de los precios de la energía asociado al conflicto en Medio Oriente, la anticipación de La Niña y el deterioro reciente de la confianza empresarial, que apunta a una desaceleración tanto de la inversión como del consumo privado durante el resto del año.

De acuerdo con Mavridis, la inflación anual pasó de niveles cercanos a 2% a aproximadamente 4% en apenas dos meses, mientras que la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, alcanzó 4,4% en abril.

El repunte responde a mayores precios de combustibles, interrupciones temporales en el suministro de gas, mayores costos de transporte y logística, y efectos climáticos sobre los alimentos. Sin embargo, sostuvo que no existen señales de una presión generalizada de la demanda y que el fenómeno responde principalmente a un choque energético y de oferta.

“Si fueran a seguir subiendo la inflación subyacente y las expectativas, en ese caso sería necesario endurecer la política monetaria para asegurar la convergencia a la meta”, dijo.

La OCDE advirtió que la inflación repuntó en los últimos meses por mayores precios de combustibles, transporte y alimentos.

La OCDE advirtió que la inflación repuntó en los últimos meses por mayores precios de combustibles, transporte y alimentos.

/ GESTION > Diana Chavez Zarate

Añadió que las expectativas de inflación a 12 meses continúan dentro del rango meta, aunque aumentaron de 2% a 2,8%, por lo que consideró apropiado mantener una postura monetaria prudente.

Asimismo, sostuvo que las prioridades de política económica para Perú pasan por retomar una consolidación fiscal creíble y alineada con la regla fiscal, evitando aumentos permanentes de gasto sin financiamiento, así como reducir la informalidad laboral para ampliar la base tributaria y elevar la productividad.

Paula Garda, jefa del equipo de Perú y Colombia de la OCDE, sostuvo que el crecimiento proyectado para Perú se encuentra cerca de su crecimiento potencial, aunque el país podría expandirse a un mayor ritmo considerando el actual nivel de los precios de los metales.

“Es verdad que podría estar creciendo a mayores niveles de crecimiento en la actividad económica, dado que los precios de los metales están a niveles muy elevados”, afirmó.

Explicó que existen factores internos y externos que están limitando el desempeño económico. Entre ellos mencionó la incertidumbre doméstica, la incertidumbre vinculada al conflicto en Medio Oriente y una serie de problemas estructurales que vienen afectando la capacidad de crecimiento de largo plazo del país.

“Perú ha mostrado que el crecimiento en la productividad es muy débil. Existen retos estructurales muy marcados que se necesitan abordar con reformas estructurales claras, amplias e integrales”, señaló.

Entre esos desafíos mencionó la elevada informalidad laboral, una de las más altas de la región, así como la necesidad de invertir más en capital humano desde la primera infancia, fortalecer la educación para alinearla con las necesidades del mercado laboral y elevar la productividad de las micro, pequeñas y medianas empresas, que representan más del 90% del tejido empresarial peruano.

La informalidad laboral figura entre las principales limitaciones estructurales identificadas por la OCDE para elevar el crecimiento potencial del país.

La informalidad laboral figura entre las principales limitaciones estructurales identificadas por la OCDE para elevar el crecimiento potencial del país.

También destacó la importancia de mejorar las instituciones y la gobernanza para elevar el crecimiento potencial. En ese sentido, señaló que el proceso de adhesión de Perú a la OCDE viene generando recomendaciones orientadas a fortalecer la institucionalidad del país.

Aida Caldera Sánchez, jefa de división del Departamento de Economía de la OCDE, señaló que América Latina enfrenta el actual entorno internacional desde una posición macroeconómica más sólida que en crisis anteriores, gracias a bancos centrales más creíbles, sistemas financieros más resilientes y regímenes cambiarios más flexibles.

Sin embargo, advirtió que la región afronta un escenario de desaceleración. Para las siete principales economías latinoamericanas analizadas por la OCDE, el crecimiento pasaría de 2,2% en 2025 a 1,7% en 2026, antes de recuperarse nuevamente a 2,2% en 2027.

Dentro de ese grupo, Perú registraría una expansión de 2,9% en 2026, por encima de Brasil (1,6%), Chile (1,7%), Colombia (2,4%) y México (0,8%). Solo Costa Rica mostraría una tasa superior, con 3,5%.

Caldera explicó que el conflicto en Medio Oriente está afectando a América Latina a través de tres canales principales: condiciones financieras más restrictivas, mayores precios de fertilizantes y nuevas presiones inflacionarias derivadas del encarecimiento de la energía, el transporte y otros insumos.

La OCDE prevé una desaceleración del crecimiento de América Latina en 2026 antes de una recuperación gradual en 2027.

La OCDE prevé una desaceleración del crecimiento de América Latina en 2026 antes de una recuperación gradual en 2027.

También advirtió que muchos países enfrentan mayores niveles de deuda y un incremento del costo de su servicio, lo que reduce el margen para desplegar políticas de apoyo ante nuevos choques externos. Por ello, recomendó que cualquier respuesta fiscal sea temporal y focalizada en los hogares o sectores más afectados.

“La región es más estable desde el punto de vista macroeconómico, pero aún el crecimiento sigue siendo bajo para mejorar de una forma significativa la calidad de vida de las personas que viven en América Latina”, explicó.

Luiz de Mello, director del Departamento de Economía de la OCDE, sostuvo que la economía mundial enfrenta un escenario de elevada incertidumbre debido al conflicto en Medio Oriente, cuyas consecuencias ya se están trasladando a los mercados energéticos, los costos logísticos y los precios de los alimentos.

Según explicó, la producción petrolera del Golfo se redujo alrededor de 45% en los últimos meses, lo que equivale a casi 10 millones de barriles diarios o cerca de 12% de la producción mundial previa al conflicto. Como consecuencia, el precio del petróleo Brent llegó a acercarse a US$ 118 por barril, mientras que los precios del diésel prácticamente se duplicaron respecto de sus niveles previos al conflicto.

Además, los precios del gas natural aumentaron con fuerza tanto en Europa como en Asia, mientras que el encarecimiento del gas elevó también los costos de fertilizantes como la urea, generando nuevas presiones sobre los precios de los alimentos.

El conflicto en Medio Oriente ha impulsado los precios de la energía y aumentado los riesgos para la economía global, según la OCDE.

El conflicto en Medio Oriente ha impulsado los precios de la energía y aumentado los riesgos para la economía global, según la OCDE.

/ Getty

“La economía global se encuentra bajo presión. El conflicto en Medio Oriente tiene consecuencias humanitarias, pero también afecta a las condiciones económicas globales, desacelerando el crecimiento e incrementando las presiones inflacionarias”, advirtió.

La OCDE planteó dos escenarios para la economía mundial. En uno de interrupciones limitadas y temporales, el crecimiento global se moderaría a alrededor de 2,8% este año y 3,1% el próximo. En un escenario de perturbaciones más prolongadas, acompañado de mayores precios de energía y fertilizantes, el crecimiento podría desacelerarse hasta 2,1% este año y 1,8% el siguiente.

De Mello sostuvo que la principal amenaza para la economía mundial sigue siendo la incertidumbre, debido a sus efectos sobre la inversión, el consumo y las expectativas. En ese contexto, recomendó evitar medidas generalizadas y costosas, como subsidios amplios o controles de precios, y priorizar apoyos temporales y focalizados. “Cuanto antes salgamos de esa situación, mejor será para el mundo”, dijo.

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