Los flamantes senadores y diputados deben estar a la altura del retorno del sistema legislativo bicameral.

Cuando los nuevos senadores y diputados recibieron anteayer y ayer sus credenciales, el gesto no fue solo un trámite de protocolo. Fue el umbral formal de una nueva etapa para el sistema político peruano. Con ese acto, el Perú deja atrás, al menos en su arquitectura institucional, más de 30 años de unicameralismo que la Constitución de 1993 impuso como parte del rediseño del Estado. La restitución del Senado, por la que estas páginas han abogado durante años, no es un fin en sí misma. Es, si se ejerce bien, un instrumento para una mejor calidad legislativa.

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