Es innegable que el e-commerce cada vez se consolida más en el Perú. Sin embargo, más allá del crecimiento en ventas o el número de usuarios, un factor importante que impulsa esta transformación es cómo pagamos. La velocidad, la simplicidad y la confianza son algunas de las características indispensables para este cambio.
La masificación de las billeteras como Plin y Yape ha redefinido la experiencia de pago en el comercio físico, eliminando fricciones históricas asociadas al uso de tarjetas o efectivo. Para los peruanos, pagar con su teléfono celular ya no es una novedad, sino una práctica cotidiana. Esa familiaridad se trasladó al e-commerce, donde la inmediatez puede definir si una venta se concreta o no.
En paralelo, el avance de los pagos en tiempo real y la interoperabilidad promovida por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) desde el 2023 han consolidado el ecosistema. Hoy ya más de 186 millones de transacciones al mes se mueven de una plataforma a otra en segundos, reduciendo la dependencia de los canales tradicionales y ampliando las opciones para los consumidores y comercios. Y lo que viene apunta más alto: el BCRP firmó un acuerdo con NPCI de India para implementar las Transferencias Automáticas de Pagos Peruanos (TAPP), que se basa en el modelo UPI, cuyo piloto está previsto para fines del 2026.
Este contexto también crea una mayor competencia entre pasarelas de pago, beneficiando al mercado con mejores tarifas, innovación y soluciones cada vez más integradas.
Queda claro que todo ello muestra un panorama bastante positivo para la evolución de los pagos en e-commerce; no obstante, hay un desafío clave: la seguridad.
En un entorno digital, la confianza es lo más importante. Es aquí donde la ‘tokenización’ toma un rol protagónico. Este proceso, que consiste en reemplazar datos sensibles —como los números de tarjetas— por ‘tokens’ de red o identificadores únicos, permite realizar transacciones sin exponer información crítica. En palabras sencillas, los usuarios pagan sin que los números de las tarjetas (PAN) se expongan en los sistemas del comercio ni en la red, reduciendo significativamente el fraude.
Ese no es el único beneficio de la ‘tokenización’, pues también trae consigo una mejor experiencia del usuario. Se pueden habilitar pagos recurrentes, compras con un solo clic y procesos de ‘checkout’ más ágiles. El Perú ya se encuentra desarrollando este camino de la confianza para cerrar brechas y fomentar una mayor adopción.
Lo más interesante es lo que está por venir. A medida que los sistemas de pagos se vuelven más seguros, rápidos y estandarizados, se abre la puerta a nuevos actores: los agentes de IA. Aunque desde el 2025 el comercio agéntico recién empieza a ser utilizado, es posible imaginar que, en un futuro cercano, en el Perú existan escenarios donde los asistentes digitales no solo recomienden productos, sino que también ejecuten compras a nombre del usuario, de forma autónoma.
En este contexto, el futuro del e-commerce no solo estará definido por lo que compramos, sino por quién realiza la compra. La verdadera pregunta no es si la tecnología nos llevará allí —ya lo está haciendo—, sino si lo construido hasta hoy —billeteras masivas, interoperabilidad regulada y ‘tokenización’— alcanzará para sostener un escenario en el que el comprador, a veces, ni siquiera sea humano.
*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.












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