Irán | ¿Por qué Israel intentó reclutar a Mahmud Ahmadineyad para gobernar Irán? El plan secreto del Mossad | Estados Unidos

Esa es la revelación de un reciente informe del diario The New York Times, que sostiene que el Mossad desarrolló una operación secreta para reclutar al expresidente y prepararlo como líder de Irán si la guerra provocaba el colapso del régimen de los ayatolas.

MIRA TAMBIÉN: “Ha sido una bravata más”: por qué Trump dio marcha atrás en su amenaza de cobrar un 20% por la seguridad en Ormuz

¿Cómo fue reclutado y por qué fracasó el increíble plan?

Según funcionarios estadounidenses, iraníes e israelíes citados por el diario, el Mossad detectó que Ahmadineyad se había distanciado del ayatola Alí Jamenei y del régimen después de que se le impidiera competir por la Presidencia hasta en tres ocasiones. El político había sido presidente del país entre el 2005 y 2013.

El entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, visitando las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Natanz, el 8 de abril de 2008. (Foto de HO / SITIO WEB DE LA OFICINA DE LA PRESIDENCIA DE IRÁN / AFP).

El entonces presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, visitando las instalaciones de enriquecimiento de uranio de Natanz, el 8 de abril de 2008. (Foto de HO / SITIO WEB DE LA OFICINA DE LA PRESIDENCIA DE IRÁN / AFP).

/ HO

Además, Ahamadineyad había empezado a abandonar su discurso duro y radical y empezaba a perfilarse como un político pragmático.

Convencidos de que aún conservaba una base popular, los servicios de inteligencia israelíes comenzaron a mantener contactos secretos con él durante sus viajes al extranjero.

Esos viajes eran organizados en secreto por Israel para captar a Ahmadineyad. Los israelíes habrían financiado discretamente parte de sus viajes y alojamiento.

Las reuniones más importantes se realizaron en Budapest, Hungría, en el 2024 y 2025, aprovechando conferencias organizadas por la Universidad Ludovika como tapadera.

La operación era considerada tan importante que el entonces jefe del Mossad, David Barnea, viajó personalmente a Hungría para reunirse con Ahmadineyad.

De acuerdo con el reportaje del NYT, Ahmadineyad no habría actuado por dinero sino por su pretensión de volver al poder.

Tras ser vetado tres veces como candidato presidencial, el político llegó a la conclusión de que solo podría gobernar si caía el actual sistema de los ayatolas. Incluso comentó a personas de su entorno que, si regresaba al poder, Irán reconocería a Israel y normalizaría relaciones diplomáticas, incorporándose a los Acuerdos de Abraham impulsados por el presidente de Estados Unidos Donald Trump.

El expresidente iraní de línea dura, Mahmud Ahmadineyad, muestra su documento de identidad a los medios de comunicación a su llegada al Ministerio del Interior para registrar su candidatura presidencial el 2 de junio de 2024. (Foto AP/Vahid Salemi).

El expresidente iraní de línea dura, Mahmud Ahmadineyad, muestra su documento de identidad a los medios de comunicación a su llegada al Ministerio del Interior para registrar su candidatura presidencial el 2 de junio de 2024. (Foto AP/Vahid Salemi).

El plan alcanzó su punto culminante al inicio de la guerra. El 28 de febrero, Israel bombardeó el complejo donde vivía Ahmadineyad en Teherán. Luego, agentes del Mossad lo sacaron en secreto de la zona y lo trasladaron a un refugio clandestino dentro de Irán para poner en marcha la operación que culminaría en el cambio de régimen.

Sin embargo, la operación fracasó porque Ahmadineyad terminó desilusionado con el proyecto israelí y abandonó el refugio en circunstancias que siguen sin aclararse. El reportaje no precisa exactamente qué provocó ese cambio de actitud.

Posteriormente, Irán descubrió los contactos de Ahmadineyad con Israel. Tras la fallida operación, los servicios de inteligencia iraníes reconstruyeron sus comunicaciones y reuniones con agentes israelíes. Según cuatro altos funcionarios iraníes citados por el periódico, actualmente permanece bajo custodia de la inteligencia de la Guardia Revolucionaria y en arresto domiciliario.

Ahmadineyad llevaba meses sin aparecer en público hasta el pasado lunes, cuando asistió al cortejo fúnebre del ayatola Alí Jamenei, asesinado durante el primer día de la guerra.

El Mossad y una larga tradición de operaciones encubiertas

Mahmud Ahmadineyad en una imagen del 15 de abril del 2017. (AP / Ebrahim Noroozi).

Mahmud Ahmadineyad en una imagen del 15 de abril del 2017. (AP / Ebrahim Noroozi).

El especialista en temas defensa e inteligencia Andrés Gómez de la Torre indica que el supuesto intento de Israel de reclutar a Ahmadineyad no debe entenderse como un hecho aislado, sino como parte de una forma de actuar que caracteriza a los principales servicios de inteligencia del mundo.

Remarca que en los últimos años las agencias de espionaje han reforzado sus capacidades y han asumido un papel cada vez más agresivo en los conflictos internacionales.

“Estamos en un proceso mundial de revalorización y de profunda actividad agresiva de los servicios de inteligencia. Rusia, Ucrania, Irán, Israel e incluso la CIA han afinado prácticas mucho más intrusivas y audaces para este tipo de guerras”, manifiesta a El Comercio.

Gómez de la Torre recuerda que el propio director de la CIA anunció, al asumir el cargo, su intención de convertir la agencia estadounidense en una organización “mucho más agresiva” y menos burocrática, una tendencia que, sostiene, también se observa en otros países.

El analista explica que la importancia que Israel concede al espionaje se remonta a la creación del Estado israelí en 1948, cuando la inteligencia pasó a convertirse en uno de los ejes de su estrategia de defensa nacional.

En ese esquema, el Mossad comparte funciones con otras agencias como AMAN, el servicio de inteligencia militar, y el Shin Bet, encargado de la seguridad interna y la contrainteligencia. Aunque cada organismo tiene competencias distintas, el Mossad es el que ha alcanzado mayor notoriedad por sus operaciones en el extranjero.

Recuerda operaciones que marcaron la reputación internacional del Mossad, como la captura del criminal nazi Adolf Eichmann en Argentina en 1960 o la participación de los servicios israelíes en otras operaciones especiales que consolidaron su imagen como una de las agencias de inteligencia más eficaces del mundo.

¿Por qué Ahmadineyad?

El expresidente de Irán Mahmud Ahmadineyad saluda a los medios al concluir una rueda de prensa junto a retratos del Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei y del difunto presidente Ebrahim Raisi, el 2 de junio de 2024. (Foto AP/Vahid Salemi).

El expresidente de Irán Mahmud Ahmadineyad saluda a los medios al concluir una rueda de prensa junto a retratos del Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei y del difunto presidente Ebrahim Raisi, el 2 de junio de 2024. (Foto AP/Vahid Salemi).

A primera vista, la posibilidad de que Israel intentara captar a Mahmud Ahmadineyad resulta contradictoria, ya que durante su presidencia fue muy hostil hacia el Estado israelí.

Sin embargo, Gómez de la Torre sostiene que los servicios de inteligencia no evalúan a una persona en términos morales o ideológicos, sino por su utilidad estratégica.

“Los servicios de inteligencia nunca parten de la lógica de que alguien sea bueno o malo. Lo que analizan es si puede resultar útil para alcanzar determinados objetivos”, señala.

Explica que el reclutamiento de figuras políticas forma parte de un amplio abanico de herramientas que incluyen infiltración, propaganda, sabotaje, contrainteligencia y utilización de dobles agentes.

“La captación de personas es una técnica clásica de inteligencia. Forma parte de un conjunto de actividades encubiertas que buscan influir sobre el escenario político de un país”, manifiesta.

Un antiguo enemigo con peso político

El expresidente de Irán Mahmud Ahmadineyad ofrece una rueda de prensa el domingo 2 de junio de 2024. (Foto AP/Vahid Salemi).

El expresidente de Irán Mahmud Ahmadineyad ofrece una rueda de prensa el domingo 2 de junio de 2024. (Foto AP/Vahid Salemi).

Gómez de la Torre recuerda que Ahmadineyad fue uno de los arquitectos de la estrategia regional de Irán para cercar a Israel mediante actores armados no estatales, como sus proxys regionales.

“Estamos hablando de un líder que fue uno de los grandes impulsores de la estrategia iraní de guerra no convencional y del fortalecimiento de las milicias aliadas de Teherán para acosar a Israel”, remarca.

Precisamente por ese pasado, sostiene, el supuesto interés del Mossad en Ahmadineyad refleja hasta qué punto una operación de inteligencia puede dejar de lado antiguas enemistades cuando identifica una oportunidad estratégica, un flanco abierto.

El objetivo: un cambio de régimen

Una bandera con los retratos del actual líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei (izquierda), y de su padre asesinado, Ali Jamenei, durante una procesión fúnebre en Teherán el 6 de julio de 2026. (Foto de Ozan KOSE / AFP).

Una bandera con los retratos del actual líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei (izquierda), y de su padre asesinado, Ali Jamenei, durante una procesión fúnebre en Teherán el 6 de julio de 2026. (Foto de Ozan KOSE / AFP).

/ OZAN KOSE

Según Gómez de la Torre, el supuesto plan revelado por el NYT debe entenderse dentro de un objetivo mucho más amplio perseguido por Estados Unidos e Israel: provocar un cambio de régimen en Irán.

Inicialmente, explica, una de las figuras consideradas para encabezar una eventual transición era Reza Pahlavi, hijo del último sah de Irán y exiliado en Estados Unidos.

Sin embargo, los servicios de inteligencia rara vez apuestan por un solo candidato, sostiene.

“Los servicios de inteligencia siempre juegan a varias puntas, a varias cartas. Nunca descartan alternativas. Probablemente consideraron que Ahmadineyad podía tener mejores condiciones para conducir una transición”, dice.

Añade que este tipo de operaciones suele planificarse durante años y forma parte de estrategias destinadas tanto a desestabilizar como a facilitar la instalación de nuevos gobiernos, una práctica que recuerda ha estado presente en distintos episodios de la Guerra Fría y de la historia latinoamericana.

“Los servicios de inteligencia nunca trabajan con un solo plan”

En cuanto al desenlace, si bien el operativo atribuido al Mossad no alcanzó su objetivo, Gómez de la Torre evita calificarlo como un fracaso definitivo.

Asegura que una característica común de las agencias de inteligencia es desarrollar múltiples escenarios simultáneos y mantener abiertas distintas opciones hasta el último momento.

“Los servicios de inteligencia no hablan necesariamente de fracasos. Trabajan con un Plan A, un Plan B y un Plan C. Nunca ponen todos sus objetivos en una sola opción”.

Advierte que una operación fallida no implica el abandono del objetivo estratégico.

“Quizá se perdió una batalla, pero no la guerra. Los servicios de inteligencia siempre mantienen abiertas otras alternativas para alcanzar sus objetivos”, puntualiza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *