“En cáncer de próstata hay que tratar antes a quien más lo necesita, evitar sobretratamientos y decidir mejor con ayuda de biomarcadores e imagen”

Nieves Sebastián Mongares
Durante la última edición de ASCO GU, escisión del congreso centrada en tumores genitourinarios, se han presentado numerosos avances en el uso de estas neoplasias. Estos van desde la importancia de realizar un diagnóstico precoz y preciso para que los pacientes puedan beneficiarse del mejor tratamiento disponible para su caso, hasta los resultados sobre nuevos medicamentos y combinaciones orientados a mejorar la seguridad y eficacia. Como explica la Dra. Maria José Juan, oncóloga médica en el Instituto Valenciano de Oncología (IVO), tan importante es seleccionar la mejor opción terapéutica como el momento en que se administra y con qué intensidad.

¿Qué comunicaciones de las presentadas en esta edición de ASCO GU en cáncer de próstata pueden tener más impacto en la práctica clínica a corto-medio plazo?
Destacaría tres líneas. La primera es la intensificación más precoz y más personalizada del tratamiento sin detrimento en calidad de vida del paciente, habiéndose comunicado en enfermedad avanzada hormonosensible datos, tanto con radioligandos dirigidos a PSMA (en el estudio PSMAddition) como a aquellos tumores con un perfil más agresivo como es la pérdida de expresión de pTEN (en el ensayo Capitello281).

Ello se une al avance en biomarcadores para seleccionar y secuenciar mejor, buscando la individualización de las opciones terapéuticas en el camino hacia una medicina personalizada para aquellos pacientes con alteraciones en genes de recombinación homóloga como el BRCA1/2. Asimismo, se demuestra que no cesa la búsqueda de la personalización terapéutica con los datos del estudio Guns, estudio exploratorio que intenta identificar la heterogeneidad intragrupal de diferentes perfiles de agresividad tumoral en función de alteraciones genómicas como p53, pten o Rb, lo cual puede modular la sensibilidad a fármacos o a intensificación en un subgrupo de pacientes.

“La investigación en herramientas de diagnóstico y estratificación empleando la IA multimodal aplicado a patología digital aporta una mejor definición de grupos de riesgo en previsión a plantear diferentes opciones terapéuticas”

La segunda es la incorporación de combinaciones de fármacos que previamente administrábamos de forma individual y que han demostrado beneficio consistente con buena tolerancia. Con los datos del estudio Peace-3, el combo de terapia de privación androgénica junto a enzalutamida y radium223 ha demostrado ser eficaz prolongando la vida de pacientes con cáncer de próstata metastásico resistente a castración, con buena tolerancia y de forma segura añadiendo factores de protección ósea.

Y la tercera línea, es la investigación en herramientas de diagnóstico y estratificación empleando la inteligencia artificial multimodal aplicado a patología digital aportando una mejor definición de grupos de riesgo en previsión a plantear diferentes opciones terapéuticas.

Vienen muchos avances en nuevos fármacos, con ensayos en marcha que en caso de alcanzar la significación en sus objetivos primarios, permitirán ampliar las opciones de tratamiento.

Mi mensaje sería que el impacto más cercano no será una única “revolución”, sino la combinación de varios cambios: tratar antes a quien más lo necesita, evitar sobretratamiento a quien no lo necesita, y decidir mejor con ayuda de biomarcadores e imagen.

¿Qué hallazgos en biomarcadores pueden contribuir a un abordaje más personalizado?
Con los datos que tenemos de eficacia de inhibidores de PARP en escenario de resistencia a castración y combinaciones ya aprobadas en primera línea, a lo que se une datos recientes en hormonosensibilidad, deberíamos estar secuenciando a nuestros pacientes buscando alteraciones somáticas/germinales que apoyen la individualización del tratamiento en todos aquellos que puedan beneficiarse de los mismos.

“Deberíamos estar secuenciando a nuestros pacientes buscando alteraciones somáticas/germinales que apoyen la individualización del tratamiento en todos aquellos que puedan beneficiarse de los mismos”

La publicación del análisis final de supervivencia global del estudio BRCAAway, fase II aleatorizado con biomarcador dirigido, corrobora la eficacia de inhibidor de PARP junto a ARPI de inicio en estos pacientes y no dejarlo para líneas posteriores, lo cual refuerza una vez más la necesidad de implementar de forma generalizada “el testing” en todos los centros así como la formación en ello.

En cáncer de próstata metastásico, ¿cuáles son los principales desafíos y qué avances se han abordado?
El gran desafío sigue siendo que hablamos de una enfermedad muy heterogénea. Bajo la misma etiqueta de cáncer de próstata metastásico conviven pacientes con comportamientos biológicos muy distintos, y eso obliga a decidir no solo qué tratamiento usar, sino en qué momento, en qué secuencia y en qué perfil de paciente. ASCO GU 2026 ha reforzado precisamente esa idea de personalización, secuenciación y uso más estratégico de fármacos.

En enfermedad resistente a la castración, uno de los datos más sólidos presentados fue el análisis final de Peace-3, que confirmó que añadir radio-223 a enzalutamida prolonga la supervivencia global en mCRPC con metástasis óseas, con la precaución importante de acompañarlo de protección ósea para minimizar complicaciones esqueléticas. En paralelo, los radioligandos siguen ganando protagonismo. PSMAddition apunta a que podrían moverse a fases más precoces de la enfermedad avanzada.

Y, por otra parte, los estudios fase I comunicados con radioligando alfa (Actinio225) en cáncer de próstata metastásico resistente a castración, así como anticuerpos activadores del linfocitos T contra PSMA en célula tumoral, con tasas de respuesta importantes, abren el avance a la investigación en nuevas moléculas con terapias que probablemente acabaremos viendo el líneas más tempranas y quizá hasta en combinación con otras.

“En cáncer de próstata localizado no basta con curar: hay que intentar hacerlo preservando función y calidad de vida”

En cáncer de próstata localizado, ¿cómo debe realizarse el abordaje para equilibrar curación y calidad de vida?
Este es un punto fundamental, porque en cáncer de próstata localizado no basta con curar: hay que intentar hacerlo preservando función y calidad de vida. Eso exige que la decisión terapéutica se tome desde el principio con información muy clara sobre continencia, función sexual, toxicidad urinaria e intestinal, preferencias del paciente y expectativa real de beneficio oncológico.

En este contexto, son muy interesantes los datos funcionales tempranos así como la integración de herramientas pronósticas más finas, incluidas las de patología digital e inteligencia artificial, que pueden ayudarnos en el futuro a evitar tanto el infratratamiento como el sobretratamiento. Y eso es esencial, porque el mejor resultado funcional no consiste solo en tener menos toxicidad, sino en haber elegido el tratamiento correcto para el paciente correcto.

¿Qué papel juegan los comités moleculares de tumores en cáncer de próstata?
Su papel es cada vez más importante porque el cáncer de próstata ha dejado de ser una enfermedad que se maneje solo con criterios clínicos clásicos. Hoy necesitamos interpretar alteraciones HRR, BRCA, ATM, mecanismos de resistencia en receptor de andrógenos, resultados de PSMA-PET y, cada vez más, datos complejos derivados de plataformas ómicas o de herramientas digitales. Eso requiere una lectura multidisciplinar y contextualizada.

El comité molecular aporta valor en dos planos. Primero, en el plano asistencial, porque ayuda a decidir si una alteración es accionable, qué estudio falta, en qué momento repetir una biopsia o una biopsia líquida, y cómo integrar el dato molecular con la situación clínica real del paciente. Segundo, en el plano académico y estratégico, porque identifica pacientes candidatos a ensayos y genera una cultura de medicina de precisión ordenada y reproducible.

“La mayor utilidad del comité molecular no es ‘pedir más pruebas’, sino convertir datos complejos en decisiones clínicas útiles”

En mi opinión, su mayor utilidad no es “pedir más pruebas”, sino convertir datos complejos en decisiones clínicas útiles. Y eso vale tanto en enfermedad avanzada como, progresivamente, en enfermedad localizada o localmente avanzada, donde la estratificación biológica empieza a ganar peso.

¿Qué importancia tiene integrar datos ómicos, vida real e inteligencia artificial?
Tiene una importancia enorme, porque ninguna de esas capas de información por sí sola es suficiente. Los datos ómicos nos dicen cómo es biológicamente el tumor; los datos de vida real nos dicen cómo se comportan los tratamientos fuera del ensayo clínico; y la inteligencia artificial puede ayudarnos a integrar grandes volúmenes de información para estratificar riesgo, estimar beneficio y detectar patrones que de otro modo pasarían desapercibidos.

ASCO GU 2026 ha reflejado bien ese cambio. Se sigue investigando en el papel del ctDNA seriado buscando la evolución tumoral en tiempo real. Por otro, los biomarcadores basados en patología digital e IA, como el validado en el estudio CHHiP en pacientes con cáncer de próstata localizado de alto riesgo tratados con radioterapia, ilustran cómo la analítica computacional puede complementar al patólogo y al clínico, no sustituirlos. La clave será validar estas herramientas de forma robusta y demostrar que mejoran decisiones y resultados, no solo que generan modelos atractivos.

 “La IA puede ayudarnos a integrar grandes volúmenes de información para estratificar riesgo, estimar beneficio y detectar patrones que de otro modo pasarían desapercibidos”

Más allá de próstata, ¿qué otros avances en tumores genitourinarios destacaría?
En vejiga, uno de los mensajes más potentes del congreso fue el avance de las estrategias perioperatorias e inmunoterapia en enfermedad músculo-invasiva. Se comunicaron los datos del análisis intermedio del estudio EV304/Keynote B-15, con beneficio en supervivencia libre de eventos, supervivencia global y porcentaje de respuestas completas patológicas con la combinación de pembrolizumab junto a enfortumab vedotin pre y postcirugía frente al tratamiento estándar de cisplatino-gemcitabina neoadyuvante seguido de cistectomía radical.

Se sigue investigando en la línea de la preservación vesical persistiendo en la búsqueda de aquellos pacientes que podrían optar a vigilancia estricta tras tratamiento neoadyuvante (estudio Retain-2) así como en el papel que ctDNA, uDNA y RMN podrían tener en ello. Se avecinan cambios con combinaciones muy efectivas en este escenario.

En riñón, probablemente lo más destacado fue Litespark-011, donde la combinación de belzutifan junto a lenvatinib mostró beneficio en supervivencia libre de progresión frente a cabozantinib en ccRCC avanzado tras anti-PD-(L)1, con ORR superior y una señal favorable de supervivencia global aún inmadura. También Litespark-022 apuntó a un posible papel del belzutifán en adyuvancia combinado con pembrolizumab frente al ya estándar de tratamiento con pembrolizumab adyuvante durante un año tras nefrectomía. Son datos muy relevantes porque consolidan la vía HIF-2α como uno de los grandes ejes de innovación en carcinoma renal. En esta situación de ca renal localizado se ha analizado KIM-1 como biomarcador pronóstico postquirúrgico, evidenciándose que ctDNA puede tener valor como herramienta de enfermedad residual molecular, y con estudios en marcha profundizando en ambas estrategias.

“Más allá de resultados concretos, la oncología genitourinaria avanza a una etapa más precoz y más personalizada”

Por tanto, ASCO GU deja este año una sensación general de optimismo. Más allá de resultados concretos, la oncología genitourinaria avanza a una etapa más precoz y más personalizada. Estamos más cerca de una medicina capaz de tratar mejor, acompañar mejor y abrir más oportunidades reales de futuro para los pacientes con estos tumores.

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