El juego de la guerra, por Federico Salazar | OPINION

No hay que creerle a Trump. ¿Qué tiene que ver la OTAN con la lucha contra el narcotráfico?

Poner al Perú en la OTAN es ponerlo en órbita militar. Programas de asistencia militar y ejercicios conjuntos de las Fuerzas Armadas. Eso es lo que permite esa categoría.

Trump confunde lo militar con lo policial. Su lucha contra el Cártel de los Soles, por ejemplo, supone principios de guerra, no principios de Estado de derecho.

Sus aeronaves lanzan misiles contra embarcaciones en el Caribe. Dice que son narcotraficantes. Dice que llevan cocaína. Entonces, en vez de capturar a los narcos y llevarlos ante la justicia, simplemente los ejecuta. Mata gente.

En el Perú, si en el aeropuerto detectamos a una ‘burrier’, no la matamos. La llevamos ante las autoridades. Hacemos un juicio y se le da una pena, establecida en el Código Penal.

Trump cree que hay “una guerra contra el narcotráfico”. Él mataría a la ‘burrier’. Eso lleva a Estados Unidos de Norteamérica a la barbarie y muy lejos del Estado de derecho, muy lejos de la Constitución, de la ley y de la civilización.

Trump no quiere ayudar al Perú. Quiere incluirlo en su guerra contra la democracia, contra el imperio de la ley, contra la libertad de comercio. Trump tiene un proyecto político que incluye suprimir la separación de poderes y otorgarle poderes absolutos.

Nosotros no podemos ser peones en esa geopolítica del odio. ¿O queremos ser parte de las deportaciones ilegales, de la normalización del odio hacia los migrantes y de la ilegítima creencia de que todo inmigrante es un delincuente y debe ser llevado a prisión sin proceso ni defensa?

Trump quiere recuperar el espacio económico perdido frente a las inversiones chinas en el Perú. Va a querer ir tras Chancay y tras las inversiones chinas de más de US$30.000 millones.

El Perú es un país libre. Debe haber competencia entre los inversionistas. Si aceptamos el juego de la “guerra”, dejaremos de ser libres. Dejaremos de convertirnos en una plaza de inversiones multilateral.

Los norteamericanos son libres de invertir en el Perú. Cuando se meten los gobiernos, sin embargo, ya no es el mercado el que habla, sino el poder. El poder que, sin duda, es la principal motivación de Donald Trump.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

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