¿Gobierno de unidad nacional y partido político de empresarios?, por Enrique Castillo

Quién gobierne a partir del 28 de julio, ¿debe hacerlo solo o en alianza?, esta es una decisión que no solo compete a quien gane, sino, primordialmente, a quienes eventualmente sean convocados.

Pero sea en el oficialismo o en oposición, deben tener en cuenta lo siguiente: los resultados electorales de la segunda vuelta, con empate y el voto contra alguien, nos dicen que la población: i) no quiso extremos ni autoritarismos; ii) no apostó por los perfiles ni fórmulas que originalmente nos ofrecieron los finalistas; iii) se cansó de la incapacidad de la clase política actual, la confrontación, y de los discursos de odio; iv) no quiere modelos que destruyan el país y su economía; y, v) está harta de los políticos corruptos, del “amiguismo”, las “repartijas”, los “pactos mafiosos”, y de los blindajes.

La mayoría de peruanos ha pedido: i) un gobierno con autoridad, pero sin autoritarismo, que gobierne para todos los peruanos sin excepción; ii) un gobierno en el que se convoque a los mejores y a los más honestos, sean o no del partido; iii) un Ejecutivo que trabaje con honestidad y eficiencia; iv) un Congreso que realmente fiscalice y que haga un control político eficaz pero responsable.

Debemos volver a tener un oficialismo y una oposición fuertes, que coordinen, pero que se vigilen mutuamente; un balance de poderes que impida las desviaciones y la concentración del poder, las componendas partidarias o personales en el Ejecutivo o en el Congreso, los malos manejos, la corrupción. No más un Ejecutivo obsecuente ni autoritario; ni un Congreso déspota o segundón.

Señales muy importantes serían, por ejemplo, tener un gabinete muy profesional, competente y honesto; que el Ejecutivo no tenga la Presidencia de las Cámaras, y sí la oposición; que la presidencia de las comisiones como las de Fiscalización, Ética, y otras que investigan y sancionan, estén en manos de la oposición.

No será fácil dejar atrás las “políticas”, “alianzas”, y “prácticas” que la clase política ha tenido hasta hoy, pero si se quiere hacer un buen gobierno, deben hacerlo.

Esto incluye también a algunos sectores de la clase empresarial, que muchas veces han contribuido con esas “políticas” y “prácticas” tratando de sacar provecho o de pescar a río revuelto.

Es muy saludable escuchar a voceros empresariales decir que tienen ahora la intención de participar en política, pero no suena bien que quieran tener un partido político. Los buenos empresarios de todos los tamaños y condiciones deben estar presentes en todas las regiones, en todas las actividades, y en todos los partidos, para luchar por su sector, región, y por su país.

Se trata de dar un ejemplo, un mensaje, y un aporte, a todo nivel y para beneficio de todos. Hacerlo desde un partido puede terminar siendo sectario o discriminatorio. No se trata de seguir dividiendo, porque ya bastante divididos están los empresarios y sus gremios.

*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones. En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *