Redacción
El invierno no solo incrementa las infecciones respiratorias, sino que también actúa como un factor agravante de las patologías bucodentales, especialmente en personas mayores. Durante los meses de frío, las consultas odontológicas registran un aumento de sensibilidad dental, sequedad bucal (xerostomía) y dolor al contacto con aire frío o alimentos calientes, síntomas que tienen una base fisiológica clara.
Según explica José Francisco Rada Gil, odontólogo, director médico del Servicio Móvil Dental y cofundador de Sermade, grupo odontológico especializado en personas mayores, dependientes y personas con discapacidad, el frío invernal favorece la aparición de enfermedades respiratorias altas. «Con la llegada del frío invernal aparece el aumento de las enfermedades respiratorias que afectan a nariz, garganta y pulmones, produciendo una congestión nasal que obliga a convertirse en respirador oral».
Esta respiración oral sostenida, frecuente en épocas de congestión nasal, tiene consecuencias directas sobre la salud bucodental. «Se produce un aumento de la sensación de sequedad oral por el paso de ambientes con calefacción al frío de la calle junto con el aumento de la respiración oral», señala Rada. Desde un punto de vista científico, esta situación reduce el flujo salival, comprometiendo uno de los principales mecanismos de defensa de la cavidad oral.
Rada: «Se produce un aumento de la sensación de sequedad oral por el paso de ambientes con calefacción al frío de la calle junto con el aumento de la respiración oral»
La saliva desempeña funciones esenciales: lubrica los tejidos, neutraliza los ácidos, favorece la remineralización del esmalte y limita la proliferación bacteriana. «La saliva se suele considerar como algo anecdótico en el cuidado oral, pero cumple funciones muy importantes: protege los dientes, neutraliza la actividad de los ácidos y, mediante los procesos de higiene autónoma de la cavidad oral, ayuda en la prevención frente a la caries», subraya el odontólogo.
A este escenario fisiológico se añaden cambios de hábitos propios del invierno, como el aumento del consumo de bebidas calientes y alimentos con alto contenido en azúcares, especialmente durante las fiestas navideñas. «El tiempo invernal tiende a la aparición de nuevos hábitos que pueden producir un aumento de lesiones cariosas si el paciente no presenta una correcta higiene oral«, advierte Rada.
En la práctica clínica, los profesionales observan síntomas recurrentes: labios agrietados, sequedad oral persistente y un incremento de la sensibilidad dentaria. «En procesos donde pueda existir una patología previa se produce un aumento de la sensibilidad dentaria exacerbada por la temperatura exterior», señala el experto. Este fenómeno es más acusado en personas mayores con desgaste dental, retracción gingival o tratamientos restauradores antiguos, donde la dentina queda más expuesta.
En las consultas odontológicas, estas semanas se repiten síntomas similares: labios agrietados por el frío ambiental, boca seca persistente y un aumento notable de la sensibilidad dentaria
El frío también puede intensificar trastornos funcionales como el bruxismo, cuya prevalencia aumenta en contextos de estrés. «Problemas generales como el bruxismo pueden aumentar la sensación de dolor o sensibilidad«, añade Rada, contribuyendo a una percepción más intensa de las molestias durante el invierno.
Los especialistas insisten en que estos síntomas no deben normalizarse ni atribuirse exclusivamente al envejecimiento. Medidas preventivas sencillas, como «proteger la cavidad oral en la calle usando una bufanda o un pañuelo» o intentar mantener la respiración nasal, «el método más natural al poder filtrar el aire y calentarlo antes de que llegue a los pulmones«, pueden reducir el impacto del frío sobre la salud oral.
Evitar cambios bruscos de temperatura en alimentos y bebidas, limitar el consumo de azúcares y mantener una higiene oral rigurosa, junto con revisiones periódicas, sigue siendo fundamental. «Hacer revisiones periódicas profesionales permite detectar problemas que, de otra forma, no se detecten de manera temprana», concluye Rada.
El invierno, por tanto, actúa como un factor estacional que puede agravar patologías bucodentales preexistentes, con un impacto directo en la calidad de vida de las personas mayores. Reconocer estos mecanismos y actuar de forma preventiva se consolida como una prioridad de salud pública estacional.








Deja una respuesta