Juan León García
Diez sociedades científicas, tanto de especialistas, como de gestores sanitarios, farmacéuticos, enfermeras y pacientes se han citado este jueves en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (Icomem) para presentar la Alianza Estratégica para la Salud Vascular, iniciativa impulsada con el apoyo de Servier España.
Nace con varios objetivos, como visibilizar un conjunto de enfermedades que pueden pasar desapercibidas entre la población y los profesionales sanitarios, pero cuyo impacto es profundo en el sistema sanitario y en el conjunto de la sociedad: cada año, mueren 113.000 personas a causa de una patología vascular (lo que representa el 26 % de los fallecimientos), y que además conlleva un importante coste socio-económico.
Los pacientes subrayan que “la adherencia es un indicador del sistema sanitario” y que debería ser clave en la salud vascular
Para el director médico de Servier, Dr. Rubén Marqués, una de las claves pasa por que la salud vascular se aborde “de manera multidisciplinar”. Algo que queda reflejado en el panel de integrantes de la alianza: la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular Endovascular (Sacve), la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen) o la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa).




Al elenco también se han sumado el Foro Español de Pacientes (FEP), la Fundación Española del Corazón (FEC), el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos (CGCOF), el Consejo General de Enfermería (CGE) y el Observatorio de la Adherencia Terapéutica (Grupo OAT).
Se trata de abordar al “enemigo invisible” como lo ha descrito el Dr. José Ramón March, presidente de la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular (Seacv). Asimismo, ha advertido que a día de hoy solamente se ve “la punta del iceberg” pero que “el gran montante” de pacientes con patologías vasculares “está debajo, con alto riesgo y malos resultados”. Por todo ello, ha apremiado a “visibilizar esta enfermedad y convertirla en una prioridad para las políticas sanitarias”.
Así, se ha expresado en línea con lo manifestado previamente por el Dr. Marqués, que ha incidido en que esta alianza nace para “mejorar la prevención, el diagnóstico, el seguimiento y el abordaje del paciente vascular”.
La alianza ha presentado tras varios meses de trabajo conjunto el Manifiesto en Defensa de la Salud Vascular
Se impulsará, ha añadido el Dr. March, una “visión transversal y globalizadora de la enfermedad vascular”. Todo con el fin de que se propicie el “abordaje transversal y los itinerarios adecuados para que los pacientes transiten sin problemas entre la atención especializada y la primaria, lo que redundará en los resultados en salud de los pacientes”.
Precisamente la voz de ellos también se ha escuchado en el Icomem. Maite San Saturnino, presidenta de Pacientes de la Fundación Española del Corazón (FEC), ha insistido en la necesidad de concienciar como “condición necesaria para activar el cambio. Solo es posible prevenir y controlar si el paciente comprende su enfermedad”. Pero también ha puesto énfasis en que es crucial mejorar la adherencia en este tipo de pacientes, que tradicionalmente suele decaer con el paso del tiempo, al no manifestarse sintomatología evidente en el corto plazo.
Como ha indicado San Saturnino, “no basta con prescribir un tratamiento. Este solo funciona si se cumple”, de ahí que defienda “la adherencia es un indicador del sistema sanitario”.
En ese sentido, los farmacéuticos tienen un rol primario. Desde esa visión, la Dra. Raquel Varas Doval, farmacéutica responsable del área de Campañas Sanitarias del CGCOF, ha reiterado que tanto la concienciación como la visibilidad de este problema debe partir de la corresponsabilidad entre los profesionales sanitarios y de la ciudadanía. “El paciente vascular tiene muchos factores de riesgo, y debemos abordarlos de forma conjunta por la eficiencia, eficacia y sostenibilidad del sistema”, ha analizado.
El coste de la enfermedad vascular
La alianza, que tras varios meses de trabajo conjunto ha presentado en rueda de prensa el Manifiesto en Defensa de la Salud Vascular, recuerda además que el impacto de la enfermedad vascular crónica no es solo clínico, sino también social y económico. Aunque las cifras varían, hay unanimidad en que el coste del impacto es elevadísimo. Según la Escuela Andaluza de Salud Pública, los gastos directos e indirectos asociados a la enfermedad vascular representan el 0,7 % del PIB (más de 8.400 millones de euros), el 9 % del gasto sanitario global.
Por su parte, la Fundación Española del Corazón ha estimado que solo las enfermedades cardiovasculares suponen para el Sistema Nacional de Salud español un coste anual aproximado de 9.000 millones de euros. Estas enfermedades son la mayor carga económica para los sistemas sanitarios tanto en nuestro país como en la UE. De ahí que se insista en el manifiesto en que “invertir en prevención, continuidad asistencial y mejora de la adherencia no es únicamente una decisión clínica, sino una medida de eficiencia y sostenibilidad”.
El Manifiesto finaliza con una clara llamada de atención: “La inversión en estrategias de prevención y adherencia es una decisión de alta rentabilidad social y económica que salva vidas”. Por eso, “las instancias políticas han de legislar teniendo en cuenta la necesidad de reducir la variabilidad territorial y de garantizar estándares homogéneos de atención, de modo que la salud vascular sea un objetivo transversal en todos los planes de salud del Estado”, concluye el manifiesto.









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