Cara y Sello | ¿Por qué ha bajado el precio del oro? | Alonso Macedo | Luis Falen | OPINION

¿Cómo es que el precio de un ‘activo refugio’ puede subir y bajar tan drásticamente? Desde hace tiempo, el oro y la plata dejaron de ser reservas de estabilidad para convertirse en termómetros del riesgo en una economía global que funciona como una olla a presión.

Como todo en la historia, hay episodios que se repiten. Los precios de los metales escalan sin precedentes, impulsados por tensiones geopolíticas, temores inflacionarios en Estados Unidos y la debilidad del dólar. Luego, en cuestión de días, se desploman tras un giro en la conducción de la Reserva Federal (FED). Esto pasó en el 2026, sí, pero también en 1980. Entonces, el golpe de timón de Paul Volcker, presidente de la Fed, restauró la credibilidad del sistema financiero, fortaleció al dólar y desinfló los precios del oro y la plata.

Hoy, la diferencia es clave: ya no hay un Volcker. Incluso con un discurso más cauteloso, el nuevo presidente de la FED operará bajo una presión política sin tregua y un mandato para reducir tasas, cueste lo que cueste. A eso se suma un entorno geopolítico fragmentado, con conflictos persistentes y reglas cada vez más difusas. No hay salidas claras que nos regresen a un camino de estabilidad.

La volatilidad reciente no marca un quiebre del ciclo de los metales. Es un síntoma. Los factores que han sostenido la demanda por oro –y, en menor medida, por plata– en los últimos años siguen presentes. Los bancos centrales seguirán comprando oro buscando desdolarizarse y los inversionistas seguirán apostando por metales preciosos. Pero lejos de ser una buena noticia, esa tendencia refleja algo más inquietante: un mundo que no logra salir de un estado de riesgo permanente.

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