Congreso bicameral Las izquierdas: esas pequeñas diferencias, una crónica de Fernando Vivas

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Jorge Nieto, delatando que las ideologías siguen revueltas, contó esa vez que discutieron mucho y el resultado fue bautizado como Consenso para la Democracia. Una alianza de derecha habría tenido un nombre más combativo. El ‘Hermanón’ Ricardo Belmont sí estaba animado y lanzó un calambur con las 4 siglas: “Ahora la nación hará un buen gobierno y juntos por el Perú haremos obras”. Al día siguiente, por obra de un voto traicionero, juntos perdieron el senado. Es más fácil alinear a dos bancadas de derecha que a cuatro de izquierda.

Roberto Sánchez, Jorge Nieto, Alfonso López Chau y Ricardo Belmont, excandidatos presidenciales, saludaron la conformación de listas de oposición en Senado y Cámara de Diputados. (Foto: Congreso)

He citado esta vieja historia, de hace dos semanas, porque sus consecuencias están muy vivas. Confirmó que las diferencias son varias pero no insalvables en coyunturas precisas; y reconfirmó que dentro de la más grande bancada de las 4, Juntos Por el Perú (JP), hay un ala ‘sanchista’ y otra ‘castillista’, de modo que el bloque en realidad es de 5 y no de 4. Alguien que participó en las negociaciones para el ‘consenso’ me dijo: “Tuvimos que hablar con Castillo, porque no estábamos seguros de si bastaba hablar solo con una parte”. La rapidez con la que Roberto Sánchez procesó la sospecha sobre Silvana Robles y anunció su separación, se explica en parte porque es del ala castillista. Allí tampoco la han defendido. Presumen que a Castillo, un cándido habituado a las traiciones, se le pasó por las narices la cercanía de Silvana con Vladimir.

“Nos preocupan dos emergencias nacionales, el Niño y la seguridad ciudadana. Todo lo demás debieran mandárnoslo como iniciativas legislativas y se les dará prioridad. Ahora, sobre seguridad, hay que debatir”.

Daniel Barragán, secretario general y senador portavoz de Obras.

El resto de las bancadas prefirió dejar a JP procesando sola su intriga interna. No era un tema como para poner la alianza en cuestión. El caso del diputado Julián Pérez Mallqui, también de JP, sí estuvo a punto de precipitar un disenso. Ernesto Zunini, portavoz de la los diputados de JP, intentó defenderlo ante su detención en flagrancia, luego convertida en investigación por violencia física y psicológica contra su ex pareja. Mujeres de Ahora Nación y de otras bancadas estaban impulsando un comunicado contra Pérez justo cuando Zunini reculó y anunció la separación del presunto pegalón. Daniel Barragán, el líder parlamentario de Obras, me contó que él conversó con AN para hacer presión y declaró públicamente contra ese desacierto de JP, corregido a última hora.

Ernesto Zunini, vocero de Juntos por el Perú, dijo que evaluarán el caso de su colega de bancada Julián Pérez. (Foto: AFP)

Ernesto Zunini, vocero de Juntos por el Perú, dijo que evaluarán el caso de su colega de bancada Julián Pérez. (Foto: AFP)

Tras ese oportuno quite, el caso Pérez Mallqui dejó de ser una amenaza de división en el bloque. Pero los aliados quedaron confundidos. ¿Por qué el sanchista Zunini intentó defender a Pérez, que es del ala castillista? ¿Por qué no fue igual de duro que Sánchez lo fue con Silvana Robles? La respuesta puede radicar en que Silvana es una ex perulibrista sin bases; mientras que Pérez es un importante dirigente cocalero con capacidad de movilizar gente y recursos. El ala castillista se tendrá que resignar a perderlo, empezando por 120 días de suspensión cuando se active la Comisión de Ética. Si el caso escala a inhabilitación, su accesitaria sería la cusqueña María Luz Huacac, afiliada a JP desde el 2021, mucho antes del pacto con Castillo; por lo tanto, de la cantera sanchista.

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Si al Partido del Buen Gobierno se le da la lata con que es el fiel de la balanza en el Congreso, ¿quién es el fiel de la balanza dentro del bloque opositor? Pues, diría que Ahora Nación (AN). Su líder, Alfonso López Chau, intentó por todos los medios, desde la segunda vuelta, buscar la unidad de los 4 en posiciones claves. Le pregunté a Mirtha Vásquez, senadora de AN, ex presidenta del Congreso y ex primera ministra, si en su bancada se sienten ser ese ‘fiel’. “JP suele ser extremo y el Partido del Buen Gobierno [PBG] a veces intenta ser demasiado neutro, y nosotros tratamos de armonizar”, me respondió.

¿Por qué sería importante buscar un voto en bloque en lugar de que cada bancada se concentre en lo suyo?, le pregunto a Mirtha. “Porque logras un peso colectivo, tienes más capacidad de fiscalizar y de control, te acercas más a cumplir el objetivo que te propongas”, responde. Veamos qué podría pasar con la desbalanceada mesa de cinco patas frente a su principal gran reto: el pedido de facultades legislativas que Keiko Fujimori anunció que les será lanzado la semana que viene.

También conversé con Daniel Barragán, secretario general de Obras y portavoz de su bancada en el senado. Asegura que su grupo es más uniforme de lo que se dice y que todos comparten criterios esenciales. Ricardo Belmont es el líder partidario –“él conduce el partido; yo, como secretario general, soy un ejecutor operativo”, se autodefine Barragán- que por ahora estará concentrado en su campaña municipal. “Yo les digo a los otros líderes, ‘no somos oposición, somos solución´”, me cuenta con un rollo que busca lucir ‘desideologizado’. Su carrera política también lo es: capitán en retiro de la FAP, asesor de la bancada de UPP cuando la coordinaba José Vega Antonio (diestro, a veces maquiavélico, conciliador de izquierdas y centros) y ministro de Defensa en el último tramo de Pedro Castillo. “Renuncié porque me negué al pedido de sacar los tanques, eso hubiera tenido una lectura política contra la democracia”, me cuenta. Asegura no ser amigo ni de Antauro, a quien apenas conoce, ni de Cerrón, a quien no conoce. También brega por el voto en bloque, desde su moderación.

Borrador y cuenta nueva

Cuando se difundió un documento con los ítems sobre los que el Ejecutivo pensaba pedir facultades legislativas, eran tantos que varios congresistas se preguntaron: ‘¿y para qué diablos estamos, quieren quitarnos nuestra chamba?’. Las bancadas no se acababan de sentar en sus oficinas y ya estaban con mala cara ante un pedido gigantesco. Tuvo que salir rápidamente el ministro Juan Sheput a decir que era un ‘borrador’ que se había filtrado, que listaba los temas a considerar pero que no implicaba una toma de postura previa sobre ellos. La propia Keiko tuvo que aclarar que, a pesar de lo que daba a entender el borrador, no habría cancelación de feriados ni disminución de beneficios laborales. A su gabinete le dijo, pecando de entusiasmo, que el pasado domingo 2 de agosto, analizarían y tendrían listo el pedido; pero una revisión realista pateó el asunto para los días que vienen.

Las bancadas opositoras e incluso la de RP están, por lo tanto, a la espera de la comanda para digerirla. Solo algunos miembros de JP, extremo de extremos, han dicho un ‘no’ de principio. Los otros prefieren la respuesta protocolar estándar: ‘una vez que recibamos el documento lo vamos a evaluar y daremos a conocer nuestra posición’. Tras conversar con mis fuentes congresales, les traduzco esta intuición preliminar: podrían acordar aprobar rápidamente lo referente al Niño, porque es una emergencia nacional y no quedar ante el país como los intransigentes de la película; negociar lo de seguridad ciudadana y dar largas a lo demás.

“Logras un peso colectivo, tienes más capacidad de fiscalizar y de control, te acercas más a cumplir el objetivo que te propongas”.

Mirtha Vásquez, senadora de Ahora Nación, explica porqué buscan el voto en bloque.

Barragán me dijo: “Nos preocupan dos emergencias nacionales, el Niño y la seguridad ciudadana. Todo lo demás debieran mandárnoslo como iniciativas legislativas y se les dará prioridad. Ahora, sobre seguridad, hay que debatir. No estoy de acuerdo con que el acento en lo militar sea la solución inmediata. Hace falta acordar un marco normativo que incluya el tiempo de preparación de los militares para un área para lo que no están formados”. Nieto, del PBG, que también ha sido ministro de Defensa y lleva militares en retiro, tiene un enfoque equivalente. En JP y en AN, por el contrario, prima una urticaria contra la militarización de la seguridad ciudadana y contra los militares a secas, herencia de los traumas que las dictaduras militares provocaron el siglo pasado.

Otro personaje que suele estar presente en casi todas las negociaciones entre bancadas es José Castillo Terrones, el hermano de Pedro. Pero tiene una participación silenciosa, como si tomara nota para su aprendizaje político desde cero. A pesar de ello, su bancada del senado, lo ha nombrado portavoz. Prácticamente no da entrevistas a medios de alcance nacional. Eso ya es un ‘statement’: ’no nos interesa comunicar a la prensa, solo ejercer el poder parlamentario para cumplir nuestra agenda’. PBG y AN, en cambio, sí creen en la comunicación política, al igual que las bancadas de derecha.

El dilema del gobierno, por lo tanto, es encontrar el tamaño de paquete de facultades justo para no provocar un lapidario rechazo en bloque de todo lo que no sea emergencia del Niño. Cuando le pregunté por temas de negociación específicos, Mirtha Vásquez me dijo que “la derogación de las leyes pro crimen podría ser un elemento para llegar a un acuerdo en el tema de seguridad”. La promesa de Keiko de nombrar una comisión -no explicó si para ilustrar a sus bancadas o al propio gobierno– que evaluara ley por ley, está incumplida. He ahí un asunto pendiente que puede complicar el pedido de facultades en materia de seguridad.

El tiempo parlamentario es más largo que el tiempo ejecutivo, más aún con la bicameralidad. Las bancadas están absortas en su inducción a la política, acabando de conocerse entre todas y, en el caso de JP, concentrada en sus impasses internos. Ya resolvieron la tensión ante Ética, pero habrá otro conato entre ellos o con sus aliados de mesa. Cuando llegue el pedido de facultades pondrá a prueba agendas y preguntas existenciales: ¿vamos a decir no a todo? ¿la gente espera que digamos que sí a lo más apremiante? ¿procuramos votar en bloque? ¿cómo evitamos el ‘rompan filas’ y que cada cual negocie lo que pueda, como en los últimos gobiernos? Que no demore el pedido. Queremos ver a los poderes en acción y reacción.

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