Ya se perfilan las campañas para las cruciales elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos, y todo apunta a que una de las principales armas de la oposición serán –más que la guerra de Irán o las redadas migratorias– las denuncias de corrupción contra el presidente Donald Trump. La declaración de ingresos de Trump, revelada el 30 de junio, ha dado munición al Partido Demócrata para poner cifras concretas a las acusaciones de que el presidente y su familia se han enriquecido como ningún otro mandatario estadounidense en la historia.
Según la declaración financiera que Trump estaba obligado por ley a divulgar, ganó 2.200 millones de dólares durante el primer año de su segunda presidencia, en el 2025. Comparativamente, sus empresas habían ganado 622 millones de dólares en el 2024, el año previo al inicio de su segundo mandato. Una gran parte de esas nuevas ganancias provino de la venta de casi la mitad de la empresa de criptomonedas de la familia Trump, World Liberty Financial, a una compañía vinculada a los Emiratos Árabes Unidos.
Además de criticar al presidente por presuntamente mezclar la política exterior de EE.UU. con sus negocios personales, los demócratas sostienen desde hace meses que las empresas de criptomonedas de Trump representan un flagrante conflicto de intereses. Según los demócratas, Trump estaba simultáneamente regulando esa industria y beneficiándose de ella.
Trump “declaró ingresos superiores a los 1.400 millones de dólares provenientes de las iniciativas de criptomonedas de su familia el año pasado, lo que demuestra que ahora obtiene la mayor parte de sus ingresos de activos digitales beneficiados por sus propias políticas”, señaló la agencia de noticias Reuters. En el pasado, Trump había sido un severo crítico de las criptomonedas y afirmó que eran usadas por delincuentes para ocultar sus transacciones. Pero, tras fundar World Liberty Financial en el 2024 y llegar a la Casa Blanca en enero del 2025, tomó medidas para desregular esa industria, dicen sus críticos.
Además del negocio de las criptomonedas, la familia Trump se benefició, entre otras cosas, de la venta de las memecoins $Trump y de licencias con su nombre en EE.UU. y países como Arabia Saudita y Qatar. Asimismo, hay chocolates Trump, relojes Trump, perfumes Trump y hasta biblias Trump. Los demócratas también sacan a relucir el avión presidencial de 400 millones de dólares donado por el Gobierno de Qatar a EE.UU., que según reportes de prensa no confirmados pasaría a la biblioteca presidencial de Trump una vez que termine su mandato.
En tanto, la vocera de la Casa Blanca, Anna Kelly, negó cualquier conflicto de intereses y agregó que “los estadounidenses querían un empresario en la presidencia. Él ha tenido una carrera tremendamente exitosa”. La estrategia de campaña de Trump y su Partido Republicano será contraatacar afirmando que el Partido Demócrata se ha convertido –en palabras del propio presidente– en “comunista”.
Sin duda, el costo de vida será el tema central de las elecciones de noviembre, como suele ocurrir. Pero mi pronóstico es que, a partir de ahora, las críticas sobre la situación económica compartirán los titulares con las denuncias de corrupción masiva de la familia presidencial.
–Glosado y editado–
© El Nuevo Herald. Distribuido por Tribune Content Agency, LLC












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