J. L. G.
Las 2.544 plazas de medicina familiar y comunitaria se adjudicaron completando este miércoles, por segundo año consecutivo, la oferta establecida por el Ministerio de Sanidad en el periodo de adjudicaciones de plazas MIR. Lo que hasta hace poco sería noticia, que es colgar el cartel de completo en el cupo de esta especialidad, se confirma ya como un cambio de tendencia para las sociedades científicas que representan a la atención primaria.
La segunda lectura que hacen la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) también va en la línea de que el ritmo de adjudicación de plazas no es representativo del interés real que puede generar su especialidad para los aspirantes.
Es decir, que no importa si medicina familiar y comunitaria agota su cupo pronto o la última, sino primero que lo agote, segundo ver cuándo se escoge la primera plaza (en este caso, en la jornada inicial 7 candidatos escogieron atención primaria) y cuándo la especialidad ha alcanzado el total de plazas que tienen los itinerarios formativos ‘estrella’, como dermatología (140 plazas; medicina de familia alcanzó las 143 en la séptima sesión) y venereología o cirugía plástica (53 plazas, que la especialidad de primaria rebasó en la quinta sesión).
“El análisis del MIR no puede reducirse a una lectura superficial de los primeros días de elección y los datos así lo demuestran”, enfatiza la Dra. Remedios Martín, presidenta de la Semfyc.
El cambio generacional y la falta de soluciones para mejorar las circunstancias en las que ejercen los médicos de primaria son líneas rojas que pueden marcar el relevo de la ola de jubilaciones
Este es, para la Dra. Pilar Rodríguez Ledo, presidenta de la SEMG, “el menos malo de los escenarios”. Respecto al ritmo de adjudicación, hace hincapié en que la primera plaza para medicina familiar y comunitaria la eligió un aspirante que “tenía un número suficiente como para poder haber elegido casi cualquier especialidad. Y ha elegido medicina de familia. Creo que nadie debe dudar de que eso se acompaña de mucha vocación y de tener las ideas muy claras”, analiza.
Desde el punto de vista de la Dra. María José Gamero, coordinadora de Residentes y Tutores de Semergen, “el sistema logra cubrir sus necesidades formativas, pero lo hace en un contexto en el que los egresados ya conocen las condiciones reales del ejercicio profesional. Son conocedores de las dificultades de trabajo que tenemos ahora mismo en atención primaria”, avisa. Situación que, continúa, “influye directamente tanto en el ritmo de elección como en la percepción que los futuros especialistas tienen de la medicina de familia. Se eligen antes las especialidades que ofrecen menos carga asistencial o una mejor conciliación”. El cambio generacional y la falta de soluciones para mejorar las circunstancias en las que ejercen los médicos de primaria son líneas rojas que pueden marcar el relevo de la ola de jubilaciones que se extenderá por los próximos años.
“La gente joven elige por vocación”
La Dra. Rodríguez Ledo se detiene en los aspirantes que escogieron su especialidad el año anterior que, para ella, “ha demostrado que, independientemente sus números, están aprovechando su formación de una manera exquisita y adecuada. Tenemos gente que está formándose para ser un excelente médico de familia 4 años después”.
Sin embargo, el reto viene en el después de la especialización: “Van a desempeñar el resto de su vida profesional” como médicos de familia, y lo que quieren hacer “de la manera más adecuada posible. Para eso valoran las condiciones laborales”, argumenta la presidenta de la SEMG.
“Por supuesto, las condiciones que existen en el desempeño de la medicina de familia distan de ser las adecuadas, como siempre hablamos”, sentencia, en referencia a factores como la sobrecarga asistencial, la falta de tiempo dedicado a investigación o el escaso reconocimiento de cara a la sociedad.
A juicio de Semergen, hay que poner el foco sobre que los futuros especialistas “quieran desarrollar y consolidar su carrera profesional en atención primaria en condiciones adecuadas, con estabilidad, reconocimiento y posibilidades reales de desarrollo profesional, docente e investigador”.
Para la Semfyc, una vez que parece trascendido el debate de la cobertura de plazas, ahora se trata de centrarlo en “la capacidad del sistema para ofrecer condiciones profesionales, docentes y organizativas capaces de consolidar las vocaciones” de esta especialidad a medio y largo plazo. Y ello solo será posible destinando un presupuesto adecuado al primer nivel asistencial, mejorando las ya mencionadas condiciones laborales y organizativas, tanto para residentes como para los profesionales que dedican su tiempo en las unidades docentes, y adecuando la planificación del MIR “a las necesidades demográficas, sociales y territoriales futuras”.
Especialidad sin “presencia” en las aulas…
Semergen ahonda en un problema histórico que arrastra primaria: que no se conoce “la realidad y el potencial de una especialidad integral, cercana y profundamente humana”, sin olvidar las “importantes tensiones” que causan la sobrecarga asistencial, el desgaste profesional y las dificultades de conciliación.
Es ahí donde la presidenta de la SEMG concluye que “no se elige no se conoce; no se puede amar lo que no se conoce”. Sobre esta premisa, aboga por aumentar la representatividad de la medicina de familia en las facultades de Medicina. Al no estar presente, se “pierden vocaciones” de médicos de familia.
… pero que tiene “capacidad competitiva” en el MIR
La Semfyc ha elaborado un informe para medir el interés que despierta primaria entre los aspirantes de la adjudicación de plazas MIR. De esta manera, según el documento, uno de los principales elementos innovadores del informe es la incorporación del Índice de Preferencia Competitiva (IPC que permite comparar el comportamiento de elección de medicina familiar y comunitaria frente a otras especialidades cuando las personas aspirantes disponen simultáneamente de ambas opciones).
El análisis evidencia que la Medicina Familiar y Comunitaria mantiene una posición “altamente competitiva dentro del grupo de especialidades generalistas” y mejora sus resultados respecto a 2025 “en buena parte del territorio”. Comunidades como Navarra alcanzan un IPC positivo del 100% frente a otras especialidades generalistas, mientras Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla y León o Canarias superan el 85%. Andalucía pasa del 75% al 83% en un solo año, y Cantabria mejora del 50% al 80%.
En casi todo el país, por lo tanto, medicina familiar y comunitaria tiene más del 50% de este IPC positivo, lo que se traduce en que la especialidad se elige por delante de más de la mitad de las especialidades disponibles cuando existe igualdad de oportunidad de elección.
“El IPC nos permite introducir una lectura mucho más precisa y rigurosa sobre cómo se comporta realmente la elección MIR. Cuando analizamos condiciones comparables, la medicina familiar y comunitaria demuestra una capacidad competitiva muy superior a la que trasladan algunos relatos simplificados”, explica la Dra. Martín.
A colación de esa idea que predomina, la Dra. Rodríguez Ledo pide “abandonar esos bulos de que es la especialidad menos elegida, porque sin duda por el número de personas y plazas que se ofertan es la más elegida”, concluye.








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