liderazgo, sostenibilidad, innovación y retención del talento en el sistema sanitario del siglo XX

Anuario iSanidad 2025
Dra. María Montserrat Chimeno, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI)
La medicina interna, como especialidad transversal y generalista, ocupa un lugar estratégico dentro del sistema sanitario actual. En un momento en el que la sostenibilidad del sistema de salud, la innovación, la gestión eficiente de los recursos y la retención del talento sanitario son desafíos cruciales, nuestra especialidad desempeña un papel fundamental en el mantenimiento, la transformación y el fortalecimiento de los servicios de salud.

Los internistas encarnan un liderazgo integral que combina visión clínica, capacidad resolutiva y gestión moderna. Su perspectiva global del paciente, unida a su habilidad para coordinar equipos multidisciplinares, les convierte en figuras clave en los procesos de decisión clínica y organizativa.

En hospitales cada vez más fragmentados en especialidades, la medicina interna actúa como un puente, ofreciendo una visión integradora que favorece decisiones centradas en la persona y no únicamente en la enfermedad. Este liderazgo no se limita a la asistencia; abarca la investigación clínica aplicada, la docencia, la gestión y la humanización de la atención sanitaria.

Los internistas encarnan un liderazgo integral que combina visión clínica, capacidad resolutiva y gestión moderna

La longevidad y los avances médicos han modificado el perfil de los pacientes y las necesidades y niveles de atención. La cronicidad, la complejidad, el cambio climático, la aparición de enfermedades emergentes, el mejor diagnóstico de las enfermedades raras… suponen una sobrecarga para el sistema, pero posicionan al internista en un papel protagonista.

Garantizar la sostenibilidad del sistema de salud es uno de los mayores desafíos actuales. La medicina interna contribuye a afrontar este reto mediante la optimización de recursos: evitando pruebas innecesarias y abordajes fragmentados; reduciendo estancias hospitalarias y reingresos, gracias a un adecuado manejo ambulatorio de patologías crónicas, al uso de nuevas tecnologías (telemedicina, aplicación de la inteligencia artificial…) y de modelos asistenciales innovadores (dispositivos alternativos a la hospitalización convencional); y asegurando una continuidad asistencial efectiva mediante la coordinación entre niveles asistenciales.

Garantizar la sostenibilidad del sistema de salud es uno de los mayores desafíos actuales

Pero nadie duda de que nos enfrentamos a otro reto no menos importante en materia de recursos humanos: plantillas envejecidas, falta de profesionales, desigualdades territoriales, burnout y, por supuesto, la fuga de talento. Este problema sabemos que no solo acarrea consecuencias directas en la calidad de la atención prestada, sino que tiene un impacto económico, social y emocional.

Dedicamos tiempo y esfuerzos de todo tipo a formar grandes profesionales, pero si queremos retener talento es preciso apostar por nuevas formas de planificación organizativa y presupuestaria que dignifiquen la profesión, contribuyan a la conciliación familiar y favorezcan la motivación y el liderazgo participativo.

Cuidar a los que nos cuidan debe ser una acción prioritaria y todos estamos implicados: Estado, comunidades autónomas, colegios profesionales, organizaciones sindicales… y, por supuesto, sociedades científicas. Solo desde la participación y el consenso de todos los agentes, y teniendo en cuenta que la salud y su cuidado es siempre una inversión y nunca un gasto, conseguiremos mantener un sistema sanitario sólido y unos profesionales; en este caso, internistas motivados, actualizados, comprometidos y capaces de responder a los desafíos actuales. Porque invertir en medicina interna es invertir en calidad, eficiencia y humanidad, pilares del futuro de la atención sanitaria.

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