Fátima del Reino Iniesta
La innovación biomédica ha cambiado la historia natural de muchas enfermedades y permite que los pacientes «mantengan su autonomía», su vida laboral y sus proyectos vitales durante años, según ha destacado Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (Gepac). Este impacto, que va más allá de la supervivencia o la mejora clínica, sitúa a los medicamentos como un elemento clave para el bienestar social, la productividad y la sostenibilidad del sistema sanitario.
Con esta idea como punto de partida, Johnson & Johnson Innovative Medicine España ha presentado el proyecto Visión, una iniciativa desarrollada junto a Healthy Numbers que analiza el valor social del medicamento desde distintas perspectivas. La colección reúne nueve Cuadernos sobre Valor Social del Medicamento, elaborados por expertos de distintos ámbitos, en los que se aborda la contribución de la innovación biomédica a la salud, la sanidad, la sostenibilidad, la innovación, la ética, la equidad, el bienestar y el desarrollo del país.
La innovación biomédica permite a muchos pacientes mantener su autonomía, productividad y proyectos vitales
Durante la presentación, los participantes han defendido la necesidad de ampliar la evaluación tradicional de los medicamentos para incorporar también su impacto social y económico. El objetivo, según han explicado, es analizar cómo los tratamientos influyen en la calidad de vida, la autonomía de los pacientes, la productividad o la cohesión social.
David Beas, director de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de Johnson & Johnson Innovative Medicine España, ha destacado que la innovación biomédica ha sido decisiva para transformar enfermedades mortales en patologías crónicas o controlables y mejorar la calidad de vida de millones de pacientes. «El medicamento combina su valor terapéutico, económico y social. Alarga la vida, reduce el sufrimiento y facilita la participación en la sociedad», ha afirmado Beas.
«El medicamento combina su valor terapéutico, económico y social»
El directivo ha recordado que la esperanza de vida se ha incrementado aproximadamente diez años en las últimas cinco décadas y ha señalado que diferentes estudios atribuyen hasta un 73% de ese aumento a la incorporación de innovación biomédica. También ha subrayado que por cada euro invertido en innovación biomédica pueden generarse ahorros de entre dos y siete euros, en función del grado de innovación, gracias a la reducción de hospitalizaciones, visitas médicas o bajas laborales. Además, ha defendido que los medicamentos deben entenderse «no como gasto, sino como inversión», debido a su impacto sanitario, económico y social.
El medicamento más allá de la enfermedad
Santiago Cervera, socio director de Healthy Numbers, ha explicado que el proyecto Visión busca abrir una reflexión más amplia sobre el papel que desempeñan los medicamentos dentro de la sociedad y del sistema sanitario. «La colección se llama Visión porque esa es exactamente su ambición: ofrecer una mirada de conjunto sobre lo que el medicamento contribuye a la vida en común», ha señalado.
Según ha explicado, cada uno de los cuadernos aborda una dimensión específica del valor social del medicamento con el objetivo de generar una reflexión transversal sobre la innovación biomédica. Cervera ha insistido en que el análisis del valor de los tratamientos no puede limitarse únicamente al coste económico o a parámetros epidemiológicos. «La pregunta no es cuánto vale un medicamento, sino cuánto nos costaría no tener ese medicamento», ha afirmado.
«La pregunta no es cuánto vale un medicamento, sino cuánto nos costaría no tenerlo»
El socio director de Healthy Numbers ha defendido además que la innovación biomédica aporta resolutividad al sistema sanitario y esperanza a los pacientes, especialmente en un momento en el que la investigación está permitiendo modificar el curso de enfermedades que hace años eran mortales.
Continuidad de los proyectos vitales
La perspectiva de los pacientes estuvo representada por Begoña Barragán, presidenta de Gepac y autora del cuaderno dedicado al bienestar. Barragán ha destacado que los avances terapéuticos han cambiado radicalmente la experiencia de muchos pacientes, permitiéndoles continuar con su vida personal y profesional. «Lo verdaderamente revolucionario ha sido la capacidad de los tratamientos para permitir la continuidad de los proyectos vitales», ha asegurado.
La presidenta de Gepac ha recordado que, hace apenas unas décadas, determinados diagnósticos suponían una ruptura total de la vida laboral, familiar y social. En cambio, actualmente muchos pacientes pueden mantener su autonomía y productividad durante años gracias a la innovación biomédica.
«Lo verdaderamente revolucionario ha sido la capacidad de los tratamientos para permitir la continuidad de los proyectos vitales»
«Las personas quieren o bien que las curen o que les den una calidad de vida suficientemente buena para poder seguir viviendo. Queremos acompañar a nuestras familias, estar con ellos, tener una rutina y trabajar», ha señalado.
Barragán ha insistido además en que el valor social del medicamento no afecta únicamente al paciente, sino también a su entorno familiar, laboral y comunitario. «Cuando una persona puede continuar su vida social, familiar y laboral, no se trata solo de un éxito terapéutico, sino de la preservación de un nodo vital en la red social y económica que nos sostiene a todos», ha afirmado.
Innovación, sostenibilidad y esperanza de salud
Durante la presentación también ha intervenido Luis Quevedo, biotecnólogo, divulgador científico y autor del cuaderno dedicado a la innovación. Quevedo ha puesto el foco en la complejidad del desarrollo farmacéutico y en el retorno económico y social de la innovación biomédica. «El proceso para el desarrollo de un medicamento es tremendamente complejo y puede durar años e incluso décadas», ha explicado.
El divulgador científico ha recordado que el desarrollo de nuevos tratamientos implica investigación básica, ensayos clínicos y elevadas inversiones económicas, aunque no todos los proyectos consiguen finalmente llegar al mercado.
La innovación farmacéutica genera empleo, riqueza y nuevas oportunidades empresariales
Quevedo ha destacado además que la innovación farmacéutica genera empleo, riqueza y nuevas oportunidades empresariales, además de contribuir a reducir otros costes sanitarios mediante la disminución de hospitalizaciones o visitas médicas. También ha bordado la evolución del concepto de esperanza de vida hacia una visión más centrada en la calidad de vida y el bienestar. «Está muy bien vivir más años, pero queremos vivirlos bien», ha afirmado.
Según los participantes, el envejecimiento poblacional, la cronificación de enfermedades y la llegada de nuevas terapias innovadoras obligan a replantear cómo se evalúa el valor de los medicamentos. En este contexto, han defendido la necesidad de incorporar no solo los resultados clínicos, sino también su impacto en la autonomía, la productividad, la calidad de vida y la sostenibilidad del sistema sanitario.






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